1 noviembre, 2026

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Milei dijo que Argentina no está en recesión: qué muestran los datos y qué puede pasar en el tercer trimestre

El PBI cayó 0,6% en el segundo trimestre de 2026 frente a los tres meses anteriores, pero todavía no se cumplen dos trimestres consecutivos de contracción. Mientras el Gobierno cuestiona algunos indicadores, el Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella estima en 82% la probabilidad de una fase recesiva durante los próximos meses.

El debate sobre si la economía argentina está o no en recesión volvió a ocupar el centro de la discusión después de que el presidente Javier Milei afirmara que el país no atraviesa actualmente una recesión y cuestionara el uso de determinados indicadores de actividad económica.

La discusión tiene un punto concreto: la Argentina todavía no cumple con la definición técnica más utilizada para hablar de una recesión, pero los datos disponibles muestran una contracción de la actividad en el segundo trimestre y señales que anticipan un escenario que podría profundizarse.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Producto Bruto Interno (PBI) cayó 0,6% en términos desestacionalizados durante el segundo trimestre de 2026 respecto del primero. Al mismo tiempo, la comparación interanual mostró un crecimiento de 2%.

Por eso, el resultado del segundo trimestre por sí solo no permite hablar de una recesión técnica. Para que se cumpla el criterio de dos trimestres consecutivos de caída, el PBI debería volver a registrar una variación negativa entre julio y septiembre.

Qué se necesita para hablar de una recesión

La forma convencional de identificar una recesión técnica consiste en observar dos trimestres consecutivos de caída del PBI en términos desestacionalizados.

El motivo por el cual se utiliza esta serie es que permite comparar el nivel de actividad de un trimestre con el inmediatamente anterior, eliminando los efectos propios de cada período del año.

En este caso, el primer dato negativo se produjo durante el segundo trimestre de 2026, cuando la economía se contrajo 0,6% respecto del primer trimestre.

Esto significa que, con la información oficial disponible, todavía no se completan los dos períodos consecutivos de contracción necesarios bajo este criterio.

Sin embargo, el resultado podría modificarse cuando se conozcan los datos correspondientes al tercer trimestre. Si entre julio y septiembre el PBI vuelve a caer, se cumpliría esa condición técnica.

El Índice Líder de la UTDT anticipa un escenario de contracción

Mientras el dato oficial todavía no permite confirmar una recesión técnica, existen indicadores que buscan anticipar los movimientos del ciclo económico.

Uno de ellos es el Índice Líder elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella. Su medición correspondiente a agosto ubicó en 82% la probabilidad de que la economía ingrese en una fase contractiva durante los próximos seis meses.

El indicador, además, registró una caída mensual de 0,27% en agosto y quedó 1,05% por debajo del nivel de agosto de 2025. Su objetivo es anticipar los puntos de giro del ciclo económico a partir de distintas variables económicas y financieras.

El dato no equivale a afirmar que una recesión ya comenzó. Se trata de una estimación de probabilidad sobre el comportamiento futuro de la actividad.

Qué pasó con la actividad en julio

Otro dato relevante es el comportamiento del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).

El INDEC informó que en julio de 2026 el EMAE registró una caída interanual del 1,4%. En la comparación mensual desestacionalizada, la baja fue del 2,9%, mientras que la serie tendencia-ciclo mostró una variación positiva de 0,2%.

Estas tres cifras describen fenómenos diferentes.

La serie original permite comparar el nivel de actividad con el mismo mes del año anterior. La serie desestacionalizada busca medir la evolución respecto del mes inmediatamente anterior eliminando factores estacionales. La tendencia-ciclo, en tanto, intenta suavizar las variaciones de corto plazo.

Por eso, un único dato mensual negativo no alcanza para determinar por sí solo que la economía ingresó en una recesión.

Qué es el EMAE y por qué existen distintas series

El EMAE es un indicador mensual que permite obtener una aproximación anticipada de la evolución de la actividad económica. Su metodología toma como referencia el cálculo del PBI, que se publica trimestralmente.

El indicador se presenta en distintas versiones.

La serie original muestra el nivel de producción registrado en cada mes y permite realizar comparaciones con el mismo período de años anteriores.

La serie desestacionalizada elimina los efectos asociados a factores estacionales. Esto permite comparar, por ejemplo, un mes con el anterior sin que determinados comportamientos habituales de la actividad distorsionen la medición.

La serie tendencia-ciclo incorpora un tratamiento adicional destinado a reducir el impacto de variaciones aleatorias o de corto plazo.

La diferencia es importante porque la actividad económica no se comporta de la misma manera durante todos los meses del año.

Un ejemplo es el comienzo de la cosecha gruesa. La producción puede aumentar significativamente en determinados meses por factores estacionales. Si ese efecto no fuera corregido, la comparación mensual podría dar la impresión de que hubo un crecimiento extraordinario de la economía cuando, en realidad, parte de la variación responde al comportamiento habitual de ese período.

También pueden existir situaciones puntuales, como lluvias, feriados o conflictos laborales, capaces de alterar la actividad durante un determinado mes.

La serie tendencia-ciclo busca reducir el efecto de esas variaciones de corto plazo para obtener una señal más estable sobre la evolución de la economía.

Tanto la serie desestacionalizada como la tendencia-ciclo se calculan a partir de información histórica y, por ese motivo, los datos pueden ser revisados posteriormente.

La discusión sobre el indicador que utiliza el Gobierno

Milei cuestionó durante una entrevista televisiva el uso de los indicadores desestacionalizados y sostuvo que el EMAE presenta una elevada volatilidad. En ese contexto, planteó que el Gobierno enfatiza la evolución de la serie tendencia-ciclo.

Sin embargo, el economista Martín Kalos, director de la consultora EPyCA, explicó que las variaciones intertrimestrales del PBI requieren justamente utilizar datos desestacionalizados.

A su vez, señaló que las series desestacionalizada y tendencia-ciclo se estiman a partir de una misma serie y mediante herramientas estadísticas relacionadas. Por eso, sostuvo que resulta difícil considerar que los problemas de medición afecten exclusivamente a una de ellas.

La discusión, entonces, no se limita a elegir entre un indicador y otro. Cada serie tiene una función diferente y debe ser interpretada de acuerdo con el tipo de comparación que se pretende realizar.

Un dato que también aparece en los antecedentes de Milei

La discusión adquiere otra dimensión porque Milei utilizó en distintas oportunidades el EMAE desestacionalizado para referirse a la evolución de la economía durante su gestión.

Según la información consignada en la fuente, el Presidente recurrió a esa serie para destacar la evolución de la actividad durante 2024 y 2025 y también volvió a utilizarla en intervenciones posteriores durante 2026.

En otras publicaciones, además, hizo referencia a la evolución mensual del indicador para sostener que la economía no se encontraba en recesión.

Esto no determina cuál de las series debe utilizarse, pero permite observar que el mismo indicador desestacionalizado que ahora es cuestionado también fue utilizado anteriormente por el Presidente para describir la evolución de la actividad económica.

Qué dicen los datos y qué todavía no pueden confirmar

Los datos disponibles permiten separar varias cuestiones.

Por un lado, el PBI cayó 0,6% durante el segundo trimestre de 2026, por lo que se registró una contracción respecto de los tres meses anteriores.

Por otro, todavía no se puede confirmar una recesión técnica bajo el criterio de dos trimestres consecutivos de caída, porque falta conocer el resultado del tercer trimestre.

Al mismo tiempo, existen indicadores adelantados que plantean un escenario de riesgo. El Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella ubicó en agosto en 82% la probabilidad de una fase contractiva durante los seis meses siguientes.

Y el EMAE de julio mostró una caída mensual desestacionalizada de 2,9%, aunque su tendencia-ciclo registró una variación positiva de 0,2%.

Por eso, el dato central para determinar si se cumple o no el criterio técnico de recesión será la evolución del tercer trimestre de 2026.

La discusión actual no pasa únicamente por determinar si Argentina ya está en recesión, sino por interpretar qué señales están dando los distintos indicadores sobre la actividad económica y qué comportamiento tendrá el PBI entre julio y septiembre.