1 noviembre, 2026

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Lula revierte el resultado de la primera vuelta y logra un cuarto mandato en Brasil: las claves de su victoria

El candidato del Partido de los Trabajadores obtuvo el 51,78% de los votos válidos en el balotaje frente al senador Flávio Bolsonaro, que alcanzó el 48,22%. La participación electoral aumentó respecto de la primera vuelta y Lula consiguió sumar apoyos de votantes que antes habían elegido a otras fuerzas políticas. Con este resultado, volverá a ocupar la presidencia brasileña a partir de enero de 2027.

Luiz Inácio “Lula” da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), se impuso en el balotaje presidencial de Brasil celebrado el domingo 25 de octubre y consiguió un nuevo mandato al frente del país. El resultado revirtió el orden de la primera vuelta, en la que Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), había terminado en el primer lugar.

Con el 99,98% de las urnas escrutadas, Lula reunió el 51,78% de los votos válidos, mientras que Flávio Bolsonaro obtuvo el 48,22%, de acuerdo con los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE). La fuente cifra la diferencia entre ambos en 4,4 millones de votos y 3,56 puntos porcentuales.

El resultado puede explicarse a partir de tres aspectos centrales: el regreso de Lula a la presidencia por cuarta vez, la modificación de las preferencias entre la primera y la segunda vuelta y el incremento de la participación electoral.

1. Lula volverá a la presidencia por cuarta vez

Con el resultado del balotaje, Lula asumirá el 5 de enero de 2027 como el 40.º presidente de la República Federativa de Brasil. A los 80 años, el dirigente nacido en Garanhuns, Pernambuco, volverá a conducir el país después de haber ejercido la presidencia entre 2003 y 2010 y de cumplir un tercer mandato entre 2023 y 2026.

De esta manera, se convertirá en el primer mandatario brasileño en asumir la presidencia en cuatro oportunidades.

Para esta elección, Lula llevó como candidato a vicepresidente a Geraldo Alckmin, de 73 años, exgobernador de São Paulo e integrante del Partido Socialista Brasileño (PSB).

La victoria se produjo en una elección marcada por la polarización entre el oficialismo y el espacio político de Bolsonaro. Durante la campaña y después de la primera vuelta también circularon cuestionamientos de partidarios del dirigente opositor sobre el proceso electoral, con acusaciones de fraude y de un supuesto golpe de Estado que, según la información citada por la fuente, no presentaron pruebas.

2. La remontada entre las dos vueltas cambió el resultado

La primera vuelta había dejado a Flávio Bolsonaro en el primer puesto, con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% obtenido por Lula. La diferencia entre ambos había sido de aproximadamente 2,2 millones de votos, mientras que las demás candidaturas reunieron en conjunto el 7,81%.

Sin embargo, el balotaje modificó ese escenario. Los primeros análisis de especialistas citados en la información apuntan a que Lula consiguió ampliar sus apoyos en distintas regiones del país y captar parte de los votos que en la primera vuelta se habían distribuido entre otras fuerzas políticas.

El candidato del PT también se habría beneficiado del incremento de la participación y de la reducción de los votos en blanco y nulos. Estos movimientos contribuyeron a modificar la relación de fuerzas respecto de la primera votación.

El mapa electoral mostró diferencias regionales. Flávio Bolsonaro logró imponerse en numerosos estados del sur y del centro-sur, entre ellos Río Grande do Sul, Río de Janeiro y São Paulo. No obstante, la mejora de Lula le permitió convertirse en el candidato más votado en Minas Gerais y en grandes ciudades, como Río de Janeiro. También volvió a imponerse en los estados del nordeste brasileño, donde había obtenido un respaldo importante en la primera vuelta.

Uno de los aspectos destacados del resultado es que, según los datos citados, se trató de la primera vez en la historia electoral de Brasil en que el ganador del balotaje no había sido el candidato más votado en la primera vuelta.

La remontada refleja, por lo tanto, que el orden establecido en la primera instancia no se mantuvo en la definición. La redistribución de apoyos y la participación de los electores terminaron inclinando el resultado a favor de Lula.

3. La participación electoral aumentó en la segunda vuelta

Otro de los factores relevantes fue el incremento de la concurrencia a las urnas. Según los datos de la Justicia Electoral, la participación en el balotaje alcanzó el 80,79%, mientras que la abstención se ubicó en el 19,21%.

En términos absolutos, alrededor de 30,46 millones de electores no concurrieron a votar. Además, se registraron aproximadamente 1,4 millones de votos en blanco, equivalentes al 1,12%, y 2,7 millones de votos nulos, que representaron el 2,12%. Los votos válidos totalizaron 128.212.015.

Estas cifras marcaron un aumento de la participación frente a la primera vuelta, cuando había concurrido el 78,92% del electorado y la abstención había alcanzado el 21,08%. En esa instancia, más de 33,4 millones de personas no habían asistido a votar.

De acuerdo con los datos atribuidos al Tribunal Superior Electoral, la abstención de la primera vuelta fue la más alta en una elección presidencial desde 1998, cuando había llegado al 21,5%.

La concurrencia también superó la registrada en el balotaje presidencial de 2022, cuando participó el 79,41% de los electores habilitados.

El aumento de la participación fue uno de los elementos que acompañaron la victoria de Lula. Según los análisis citados, el candidato del PT logró aprovechar ese movimiento, junto con la menor proporción de votos en blanco y nulos y la incorporación de apoyos que en la primera vuelta habían elegido a terceras fuerzas.

Un resultado definido por el cambio entre las dos votaciones

La victoria de Lula combinó su regreso a la presidencia por cuarta vez, una modificación en la distribución de los votos entre las dos instancias electorales y una mayor participación en el balotaje.

Aunque Flávio Bolsonaro había encabezado la primera vuelta y conservó una ventaja en numerosos estados del sur y centro-sur, el candidato del PT logró revertir el resultado y obtener la mayoría de los votos válidos en la definición.

La distribución territorial del voto, el respaldo que Lula consiguió sumar en distintas regiones y la concurrencia a las urnas fueron elementos centrales para comprender el desenlace. Con el escrutinio prácticamente finalizado, Brasil quedó ante una nueva etapa política, que comenzará con la asunción de Lula prevista para enero de 2027.