El resultado de la primera vuelta brasileña generó una reacción positiva en los mercados y fortaleció al real. Analistas consultados destacan posibles beneficios para Argentina si Flávio Bolsonaro gana el balotaje, aunque también advierten sobre los riesgos que podrían surgir de un eventual ajuste fiscal y de una mayor apertura comercial de Brasil.
El resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil tuvo una repercusión inmediata sobre los mercados financieros de la región. Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Luiz Inácio Lula da Silva alcanzó el 45,16%, por lo que ambos competirán en el balotaje del 25 de octubre.
En ese escenario, una eventual victoria del candidato del Partido Liberal es seguida con atención desde la Argentina, tanto por sus posibles efectos sobre el mercado financiero como por las consecuencias que podría tener sobre el comercio bilateral y la agenda del Mercosur.
El primer impacto ya se observó en los mercados brasileños y también alcanzó a los activos argentinos. La apreciación del real y la mejora de las acciones brasileñas generaron un contexto favorable para bonos y acciones argentinas.
Para Sergio González, Head de la Oficina de Inversiones de Cohen Aliados Financieros, un eventual triunfo de Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta sería una señal positiva para los mercados de capitales argentinos.
Según su análisis, una reducción de la prima de riesgo en Brasil podría favorecer los flujos hacia los activos latinoamericanos. En ese escenario, podrían verse beneficiados los bonos soberanos argentinos denominados en dólares, las acciones locales con exposición a Brasil y los Cedears de compañías brasileñas como NU, Itaú, Petrobras y AMBEV.
El analista de mercados internacionales de Portfolio Personal Inversores (PPI), Martín Cordeviola, planteó, sin embargo, que el efecto sobre las acciones, los bonos y el riesgo país argentino sería acotado. A su entender, un mejor clima financiero en Brasil podría mejorar el comportamiento general de los activos latinoamericanos, aunque en el caso argentino los factores internos seguirían teniendo un peso mayor.
Un real más fuerte y el impacto sobre las exportaciones argentinas
Uno de los principales canales por los que una eventual victoria de Bolsonaro podría repercutir sobre Argentina es el tipo de cambio brasileño.
Brasil constituye el principal socio comercial de la Argentina y, de acuerdo con los datos del INDEC utilizados en el análisis, entre enero y agosto de 2026 el intercambio bilateral alcanzó los u$s19.208 millones. Las exportaciones argentinas representaron u$s8.578 millones, mientras que las importaciones desde Brasil llegaron a u$s10.630 millones. Los datos oficiales del INDEC confirman la relevancia del intercambio comercial argentino con Brasil dentro de la estructura del comercio exterior.
El economista de Eco Go, Honorio Zabaleta, destacó que una proporción significativa de las exportaciones argentinas de origen industrial tiene como destino el mercado brasileño.
Durante 2026, aproximadamente el 64% de las exportaciones argentinas hacia Brasil correspondió a Manufacturas de Origen Industrial (MOI). Esto representa unos u$s5.490 millones, con un peso importante de la industria automotriz.
Desde esta perspectiva, una apreciación del real podría generar una mejora de la competitividad de los productos argentinos frente a los brasileños. Si el dólar se abarata en Brasil, los bienes argentinos pueden resultar relativamente más accesibles para los compradores de ese mercado.
Zabaleta explicó que, en primera instancia, un real más fuerte generaría una ventaja para las exportaciones argentinas y podría contribuir a mejorar la balanza comercial bilateral. Al mismo tiempo, señaló el efecto contrario para los argentinos que viajen a Brasil, ya que un real fortalecido encarecería el costo de las vacaciones en ese país.
Cordeviola agregó que el impacto dependería también de la política fiscal que implemente una eventual administración de Bolsonaro. Si el nuevo gobierno lograra acompañar su programa con un ajuste fiscal considerado creíble por los mercados, podría reducirse la prima de riesgo brasileña y fortalecerse el real.
Ese movimiento también tendría incidencia sobre la competitividad argentina. Según el analista, el real representa aproximadamente el 28% del tipo de cambio real multilateral de la Argentina, por lo que los movimientos de la moneda brasileña tienen un peso relevante sobre la relación comercial entre ambos países.
Desde Max Capital señalaron que el deterioro fiscal constituye uno de los principales problemas de la economía brasileña y que Bolsonaro plantea una nueva regla fiscal, con un equipo económico que compartiría integrantes con la administración de su padre.
En las proyecciones citadas por la consultora, si el candidato del Partido Liberal se impone en el balotaje del 25 de octubre, el real podría apreciarse alrededor de 5%, mientras que las tasas del Banco Central de Brasil podrían reducirse entre 20 y 30 puntos básicos, desde el 13,75% anual mencionado en el análisis.
González, por su parte, sostuvo que una combinación de real fortalecido, una economía brasileña con una referencia fiscal y tasas descendentes podría impulsar la demanda de productos argentinos, particularmente en la cadena automotriz y en las economías regionales.
El factor político y la agenda del Mercosur
Otro de los elementos que aparece en el análisis es el posible mayor alineamiento político entre los gobiernos de Argentina, Brasil y Estados Unidos.
Cordeviola consideró que una eventual coincidencia política entre Javier Milei, Flávio Bolsonaro y la administración de Donald Trump podría facilitar la agenda bilateral, aunque aclaró que el impacto concreto dependería de las políticas que finalmente se implementen.
Desde Max Capital también interpretaron la eventual llegada de un gobierno políticamente cercano a Milei como un factor que podría favorecer una mayor integración internacional del Mercosur.
En la misma línea, González planteó que una mayor afinidad entre ambos gobiernos podría facilitar discusiones vinculadas con la agenda comercial del bloque, incluido el vínculo con la Unión Europea.
La agenda comercial del Mercosur ya atraviesa un proceso de apertura. El acuerdo de asociación con la Unión Europea fue firmado en enero de 2026 y el acuerdo interino de comercio comenzó su aplicación provisional durante mayo, de acuerdo con la información oficial del bloque.
En ese contexto, un eventual cambio de orientación política en Brasil podría tener incidencia sobre la forma en que el principal socio comercial de Argentina encara las negociaciones externas del bloque.
Zabaleta también señaló que podrían abrirse oportunidades para nuevos acuerdos comerciales y mencionó como una posibilidad el abastecimiento de gas proveniente de Vaca Muerta hacia Brasil, además de una estrategia conjunta para ampliar la inserción de la región frente a Washington y otros mercados internacionales.
El interrogante del ajuste fiscal
Pero el escenario no presenta únicamente oportunidades. Uno de los principales interrogantes está relacionado con la magnitud y la velocidad del eventual ajuste fiscal brasileño.
Zabaleta advirtió que un programa de ajuste importante podría producir inicialmente un efecto negativo sobre la demanda interna de Brasil. Si los ingresos y el consumo brasileños se debilitaran, la consecuencia podría trasladarse a las empresas argentinas que dependen de las ventas hacia ese mercado.
La cuestión también fue planteada por Thomas Haugaard, gestor de carteras de Janus Henderson, quien señaló que la credibilidad fiscal continuará siendo una variable central para los mercados brasileños durante el mediano plazo.
Según ese análisis, un marco fiscal disciplinado podría reducir las primas de riesgo soberano, mejorar la dinámica de la deuda y favorecer el ingreso de capitales. Pero la respuesta definitiva del mercado dependerá de la ejecución de las medidas y no únicamente del resultado electoral.
Por lo tanto, el efecto sobre Argentina dependerá de cómo se combinen dos movimientos potencialmente contrapuestos: una eventual mejora de la confianza sobre las cuentas públicas brasileñas y el posible impacto contractivo de un ajuste sobre el consumo.
La apertura comercial, una posible ventaja y también un riesgo
La política comercial que adopte un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro constituye otro de los puntos que podrían afectar a la Argentina.
Zabaleta identificó como segundo factor de riesgo la posibilidad de que Brasil avance hacia una mayor apertura comercial y amplíe la cantidad de países con los que mantiene intercambios.
Una mayor apertura podría generar oportunidades para las empresas brasileñas, pero también incrementar la competencia que enfrentarían los productos argentinos en ese mercado.
El escenario cobra especial relevancia en el marco del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Una mayor integración podría facilitar el ingreso de productos europeos al mercado brasileño y, por extensión, modificar las condiciones competitivas dentro del bloque.
El impacto potencial no se limitaría al sector automotor. Según Zabaleta, también podría alcanzar a la agroindustria y a los productos farmacéuticos.
De esta manera, el resultado del balotaje brasileño abre para Argentina un escenario con distintos canales de impacto. Un real más fuerte podría mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas y favorecer determinados sectores industriales; una eventual mejora de las cuentas fiscales brasileñas podría fortalecer los mercados regionales; y una mayor coordinación política podría facilitar algunas negociaciones dentro del Mercosur.
Al mismo tiempo, un ajuste fiscal demasiado contractivo podría reducir la demanda brasileña, mientras que una apertura comercial más amplia podría aumentar la competencia para las empresas argentinas. Por eso, más allá de la reacción inicial de los mercados, el efecto económico dependerá de las políticas concretas que adopte el próximo gobierno de Brasil.

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