1 noviembre, 2026

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Crisis industrial: el conurbano bonaerense perdió más de 25.000 empleos registrados en dos años

Entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026, la industria manufacturera argentina perdió 66.262 puestos de trabajo asalariado formal, según un relevamiento de Politikon Chaco basado en datos oficiales. El Gran Buenos Aires concentró el 38,7% de las bajas nacionales, mientras que Santa Cruz, Neuquén y Río Negro fueron las únicas provincias que registraron aumentos en el empleo industrial.

La pérdida de puestos de trabajo en la industria manufacturera profundizó las dificultades del mercado laboral argentino durante los últimos dos años. Entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026, el sector registró una caída del 5,2% en el empleo asalariado formal, equivalente a 66.262 puestos menos en todo el país.

Los datos surgen de un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco sobre la base de estadísticas de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación (STEySS). El relevamiento permite observar cómo evolucionó el empleo fabril en las distintas jurisdicciones y muestra que la contracción tuvo un impacto especialmente fuerte en los principales centros industriales.

Dentro de ese escenario, el Gran Buenos Aires fue la región más afectada en términos absolutos. Los partidos del conurbano bonaerense perdieron 25.623 empleos industriales registrados, lo que representa una disminución del 7,4% de la plantilla del sector en ese territorio.

La magnitud de la caída adquiere relevancia al considerar el peso del conurbano dentro de la estructura productiva nacional. Aunque concentra el 26,5% del empleo industrial argentino, explicó el 38,7% de todos los puestos fabriles que se perdieron durante el período analizado.

El impacto sobre el conurbano y el resto de Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires registró retrocesos tanto en los partidos del Gran Buenos Aires como en el interior bonaerense. En este último territorio desaparecieron 8.064 puestos de trabajo industriales, una reducción del 4,1%.

A su vez, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires contabilizó una pérdida de otros 8.617 empleos fabriles, equivalente a una caída del 4,8%.

En conjunto, el Gran Buenos Aires, el interior bonaerense y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentraron una parte sustancial del retroceso del empleo manufacturero. La suma de las bajas de estas tres áreas supera los 42.000 puestos de trabajo, más del 60% de la pérdida nacional registrada por el informe.

Los datos reflejan la dimensión del ajuste en el principal núcleo urbano y productivo del país. La caída del empleo industrial en esta región no solo se expresa en la cantidad de puestos desaparecidos, sino también en la reducción de las plantillas formales de empresas que integran distintas ramas manufactureras.

Las provincias con las caídas más pronunciadas

El retroceso industrial no se distribuyó de manera uniforme entre las jurisdicciones. Algunas provincias registraron disminuciones porcentuales superiores a las del promedio nacional, lo que evidencia diferencias en la evolución de sus estructuras productivas.

La Rioja encabezó las caídas relativas, con una reducción del 15% del empleo industrial. Le siguieron La Pampa, con una baja del 12,8%; San Luis, con el 11,3%; y Misiones, con el 10,1%.

También hubo retrocesos en dos de los principales polos manufactureros del país. Santa Fe perdió 5.369 puestos de trabajo industriales, una contracción del 3,9%, mientras que Córdoba registró 5.018 empleos menos, equivalentes a una disminución del 4,4%.

Estas cifras muestran que el deterioro alcanzó tanto a provincias con una participación industrial importante como a distritos donde la pérdida de una cantidad menor de puestos puede representar una caída proporcional considerable.

El informe permite distinguir así dos dimensiones del fenómeno: por un lado, las jurisdicciones que acumularon la mayor cantidad de empleos perdidos debido al tamaño de sus estructuras productivas; por otro, aquellas donde la contracción tuvo mayor intensidad en relación con la cantidad de trabajadores industriales registrados.

Patagonia: las únicas tres provincias que sumaron empleo

En contraste con la tendencia nacional, tres provincias lograron cerrar el período analizado con un balance positivo en sus nóminas industriales: Santa Cruz, Neuquén y Río Negro.

Santa Cruz registró un incremento del 11,8%, con 420 puestos adicionales. Neuquén sumó 1.216 empleos, una suba del 9,2%, mientras que Río Negro incorporó otros 1.205, con un crecimiento del 7,8%.

En conjunto, las tres jurisdicciones agregaron 2.841 puestos de trabajo industriales durante los dos años considerados. Sin embargo, ese resultado fue insuficiente para compensar las pérdidas registradas en el resto del país.

El desempeño de estas provincias constituye una excepción dentro del panorama nacional. De acuerdo con el relevamiento, la evolución de determinadas actividades productivas y de servicios vinculados con la industria contribuyó a sostener el empleo en esos territorios, aunque los datos presentados no permiten atribuir todo el crecimiento a un único sector o factor.

La diferencia entre estas provincias y los principales distritos fabriles evidencia que la contracción no tuvo la misma intensidad en todas las regiones y que algunos mercados laborales locales lograron expandir sus plantillas industriales mientras la mayoría registró retrocesos.

La industria cayó más que el empleo privado en general

Otro de los aspectos centrales del relevamiento es la diferencia entre la evolución del empleo industrial y la del conjunto del sector privado registrado.

Mientras que el empleo privado total se contrajo un 2,2% entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026, la industria manufacturera retrocedió un 5,2%. La diferencia es de tres puntos porcentuales y muestra que la reducción de puestos fabriles fue más pronunciada que la caída general del empleo privado formal.

En distintas provincias, además, la disminución de las plantillas industriales superó la variación negativa del empleo total de cada jurisdicción. Esto indica que la manufactura atravesó una contracción específica que no puede explicarse únicamente por el comportamiento agregado del mercado laboral.

La comparación también permite dimensionar la importancia del sector industrial dentro de la discusión económica. La pérdida de empleos registrados afecta a trabajadores y empresas, pero además refleja cambios en la actividad productiva y en la capacidad de las distintas regiones para sostener sus estructuras fabriles.

Un retroceso concentrado en los principales polos productivos

Las cifras de Politikon Chaco muestran que la caída del empleo industrial tuvo una distribución territorial desigual. El conurbano bonaerense encabezó las pérdidas absolutas y explicó casi cuatro de cada diez puestos fabriles eliminados en el país. A la vez, el interior de la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ampliaron el peso de la región metropolitana en el retroceso nacional.

En el resto del territorio, las mayores bajas porcentuales se concentraron en La Rioja, La Pampa, San Luis y Misiones, mientras que Santa Fe y Córdoba también registraron miles de puestos menos. En sentido contrario, Santa Cruz, Neuquén y Río Negro fueron las únicas provincias con variaciones positivas.

El balance general deja una diferencia clara entre la industria y el conjunto del empleo privado formal: la manufactura perdió proporcionalmente más puestos durante el período estudiado. La evolución de los próximos registros permitirá observar si esa brecha se mantiene y cómo continúa distribuyéndose el impacto entre las distintas regiones productivas del país.