1 noviembre, 2026

ADN Bonaerense

Noticias

Brasil: documentos desmienten las acusaciones de fraude de Flávio Bolsonaro tras la victoria de Lula

El candidato del Partido Liberal anunció que pedirá la anulación del balotaje y cuestionó la extensión del horario de votación. Sin embargo, registros oficiales muestran que ambas campañas solicitaron una prórroga por distintos motivos y que los 35.521 votos emitidos después de las 17 representaron menos del 1% de la diferencia final, superior a los cuatro millones de sufragios.

Tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, el candidato opositor Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), anunció que solicitará la anulación de los comicios y acusó al Tribunal Supremo Federal (TSF) de favorecer al oficialismo mediante la extensión del horario de votación.

“Utilizaremos a nuestro equipo legal y solicitaremos la anulación de estas elecciones. No aceptaré que las reglas del juego hayan cambiado arbitrariamente, una vez más, por los amigos de Lula en el Tribunal Supremo Federal”, declaró Bolsonaro durante un breve discurso en Brasilia.

En paralelo, grupos públicos de Telegram afines al bolsonarismo difundieron acusaciones sobre un supuesto golpe de Estado y una presunta connivencia entre las autoridades electorales y el partido de Lula. En Argentina, las versiones sobre un posible fraude también circularon a través de cuentas de X vinculadas con el Gobierno de La Libertad Avanza y del medio digital La Derecha Diario.

Sin embargo, los documentos oficiales muestran que las campañas de ambos candidatos habían solicitado extender el horario de votación, aunque por motivos diferentes. Además, un relevamiento del portal G1, perteneciente al Grupo Globo y basado en datos del Tribunal Superior Electoral (TSE), registró 35.521 votos emitidos después de las 17 del domingo 25 de octubre.

Esa cantidad representa menos del 1% de la diferencia final entre los candidatos, que superó los cuatro millones de votos. Los registros disponibles, por lo tanto, contradicen el argumento de que la extensión horaria pudo haber sido suficiente para explicar el resultado de la elección.

Los documentos muestran que ambas campañas pidieron extender la votación

El domingo 25 de octubre, el ministro del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin ordenó extender hasta las 19 el horario de votación, que originalmente debía finalizar a las 17. La decisión se conoció poco antes del cierre previsto de las urnas y alcanzó a las mesas electorales que todavía permanecían abiertas.

En grupos públicos de Telegram, la medida fue presentada como un supuesto “crimen electoral” y como un intento de desconocer la autoridad del Tribunal Superior Electoral. Algunas publicaciones también cuestionaron la intervención de Zanin porque había sido abogado de Lula antes de incorporarse al Supremo, en agosto de 2023.

Sin embargo, esas versiones omitieron un dato relevante: la campaña de Flávio Bolsonaro también había solicitado una ampliación del horario de votación.

Según informó el medio brasileño de verificación Agencia Lupa, el Partido de los Trabajadores había pedido extender el período de votación debido a las dificultades que enfrentaban algunos electores para llegar a los centros de sufragio. Entre los inconvenientes mencionados figuraban la falta de colectivos y las restricciones en el transporte público en ciudades como Salvador, en el estado de Bahía.

El PT realizó gestiones ante el TSE desde las primeras horas de la tarde. Ante la falta de una respuesta, solicitó al Supremo extender la votación hasta las 19 en todo el país. El planteo llegó al tribunal a las 16.22 y Zanin recibió el expediente a las 16.33, luego de ser designado relator mediante un sorteo.

Por su parte, los abogados de Bolsonaro presentaron dos documentos ante la autoridad electoral para solicitar que la votación se extendiera dos horas, hasta las 19, en cinco estados afectados por intensas lluvias.

El primer pedido contemplaba los estados de San Pablo, Paraná y Santa Catarina, mientras que el segundo incluía a Minas Gerais y Río Grande del Sur.

En los escritos, los representantes de Bolsonaro argumentaron que el candidato tenía un interés directo en garantizar la regularidad de la segunda vuelta y la participación de los electores. También sostuvieron que la solicitud no buscaba beneficiar a ninguna candidatura, sino evitar que las condiciones climáticas impidieran votar a parte de la población.

De esta manera, la documentación indica que la extensión horaria no fue solicitada exclusivamente por la campaña de Lula. Ambos espacios políticos habían reclamado medidas para ampliar el tiempo disponible para sufragar, aunque con fundamentos diferentes.

Zanin explicó que intervino ante la urgencia de la situación y que el expediente había llegado al Supremo poco antes del horario previsto para el cierre de las urnas. Aproximadamente una hora después, el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, respaldó la decisión.

Aunque la medida fue señalada como inédita, ese carácter excepcional no demuestra por sí mismo que haya existido fraude electoral. Para sostener una acusación de esa naturaleza se necesitan pruebas que acrediten irregularidades capaces de comprometer el resultado, algo que las publicaciones mencionadas no aportaron.

Los votos posteriores a las 17 representaron el 0,8% de la diferencia

Otro de los argumentos utilizados para cuestionar el resultado se relaciona con la cantidad de sufragios registrados después de las 17, el horario original de cierre de las mesas electorales.

Un relevamiento publicado por G1 a partir de datos oficiales del Tribunal Superior Electoral contabilizó 35.521 votos emitidos después de esa hora en todo Brasil.

De ese total, 30.866 corresponden a colegios electorales cuyos datos fueron verificados mediante los informes de las urnas y cuya transmisión figura como “Totalizada”. Los 4.655 votos restantes pertenecen a secciones que todavía estaban pendientes de validación, según el relevamiento.

La diferencia final entre los candidatos fue considerablemente mayor. De acuerdo con los datos del TSE citados en la información, Lula obtuvo 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79% de los sufragios válidos, mientras que Flávio Bolsonaro alcanzó los 59.826.041, el 48,21%.

La ventaja del candidato del PT fue de aproximadamente 4,4 millones de votos. En ese contexto, los 35.521 sufragios registrados después de las 17 equivalen a cerca del 0,8% de la diferencia entre ambos postulantes.

La cantidad de votos emitidos después del horario original de cierre fue, por lo tanto, una fracción mínima frente a la distancia que separó a los candidatos. Este dato, por sí solo, no demuestra que no pudiera haber existido ninguna irregularidad, pero sí contradice la idea de que esos sufragios explican la victoria de Lula.

En la segunda vuelta participaron más de 128 millones de ciudadanos brasileños. La abstención se ubicó en torno al 19,2%, por debajo del 21,08% registrado durante la primera ronda, realizada el 4 de octubre.

Cómo se difundieron las acusaciones de fraude en Argentina

Las versiones que denunciaban un supuesto golpe de Estado y fraude electoral también se viralizaron en Argentina, principalmente a través de cuentas de X vinculadas con La Libertad Avanza y de figuras cercanas al oficialismo.

Entre quienes cuestionaron el proceso estuvo Agustín Laje, director de la Fundación Faro, quien puso en duda la transparencia de la elección a partir de la extensión del horario de votación.

“Con urnas ya cerradas y el escrutinio iniciado, los amigos de Lula del Supremo Tribunal Federal ordenó extender dos horas la votación en todo el país. El conteo tuvo que suspenderse. ¿Cómo se garantiza ahora la transparencia del proceso electoral? Huele muy mal lo que está pasando en Brasil”, sostuvo.

El medio digital La Derecha Diario, fundado por el consultor político Fernando Cerimedo —quien fue asesor de presidentes como Javier Milei y Jair Bolsonaro— y actualmente propiedad de Javier Negre, también difundió cuestionamientos sobre la legalidad de la medida.

En una de sus publicaciones afirmó que Nunes Marques había revelado que no existía una normativa que autorizara la prórroga electoral ordenada por Zanin. No obstante, aunque el presidente del TSE reconoció que la decisión era inédita, también la respaldó.

La narrativa fue difundida, además, por Javier Negre y por el influencer Daniel Parisini, conocido en redes sociales como “Gordo Dan”.

Las publicaciones circularon en un contexto de cuestionamientos al resultado electoral, pero la información disponible no aporta pruebas que permitan confirmar las acusaciones de fraude. La existencia de una medida excepcional, el cuestionamiento político a un magistrado o la difusión de sospechas en redes sociales no constituyen, por sí mismos, evidencia de manipulación electoral.

Qué muestran los datos sobre el balotaje brasileño

Los documentos presentados ante las autoridades electorales permiten establecer que tanto la campaña de Lula como la de Flávio Bolsonaro habían solicitado extender el horario de votación, aunque por razones distintas: dificultades de transporte público en un caso y lluvias intensas en cinco estados en el otro.

A su vez, los registros oficiales citados por G1 contabilizaron 35.521 votos posteriores a las 17, una cifra que representa alrededor del 0,8% de la diferencia final entre los candidatos.

Con una ventaja superior a los cuatro millones de sufragios, los datos disponibles no respaldan la afirmación de que la extensión del horario haya determinado la victoria de Lula. Mientras Flávio Bolsonaro anunció que recurrirá a la vía legal para pedir la anulación de los comicios, las acusaciones difundidas en redes sociales continúan sin presentar pruebas que acrediten un fraude capaz de alterar el resultado.

El caso vuelve a poner en el centro de la discusión pública la diferencia entre cuestionar una decisión electoral y demostrar que hubo una irregularidad que modificó la voluntad expresada en las urnas.