12 agosto, 2026

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Las cifras de Milei bajo la lupa: qué hay de cierto y qué es engañoso en sus principales afirmaciones económicas

El Presidente defendió los resultados de su gestión durante una entrevista con Luis Majul, pero sus dichos sobre pobreza y consumo requieren precisiones metodológicas. En cambio, el dato sobre la fuerte caída del riesgo país coincide con los registros disponibles.

El presidente Javier Milei volvió a defender los resultados de su gestión durante una entrevista con el periodista Luis Majul, en el programa La Cornisa, emitido por LN+. Entre sus principales afirmaciones, aseguró que la pobreza cayó del 57% al 29% desde el inicio de su mandato y sostuvo que el consumo se encuentra en su máximo histórico. También destacó la evolución del riesgo país, que, según afirmó, pasó de alrededor de 1.500 puntos a 420 después de las elecciones.

Sin embargo, no todas estas afirmaciones pueden analizarse de la misma manera. Mientras que el dato referido al riesgo país coincide con la evolución registrada por el indicador, las comparaciones sobre pobreza y consumo requieren considerar cómo se construyen los datos y qué períodos se toman como referencia.

El análisis de las cifras permite distinguir entre afirmaciones verdaderas, datos que necesitan ser contextualizados y comparaciones que pueden resultar engañosas si se utilizan metodologías diferentes.

Pobreza: una comparación entre períodos diferentes

Una de las principales afirmaciones realizadas por Milei fue: “Nosotros heredamos 57% de pobres y ahora hoy son 29%”.

El dato es engañoso.

Para sostener esa comparación, el Presidente suele utilizar como punto de partida una proyección correspondiente a enero de 2024 elaborada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA). Esa estimación había ubicado la pobreza mensual en el 57,4%, aunque posteriormente fue corregida a la baja y quedó en el 54,8%.

El problema aparece al comparar ese número con el dato que Milei utiliza como referencia actual. El 29% al que hace referencia el Presidente se aproxima al 28,2% informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) para el segundo semestre de 2025, a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

En otras palabras, la comparación enfrenta una estimación correspondiente a un único mes con un indicador oficial que mide un período de seis meses.

Los especialistas consideran que este tipo de comparación no es adecuada porque los períodos analizados no son equivalentes. Para evaluar la evolución de la pobreza durante la actual gestión, el punto de partida debería ser el último dato oficial disponible antes de la asunción de Milei.

En ese caso, corresponde tomar el segundo semestre de 2023, cuando la pobreza alcanzaba al 41,7% de la población.

Con esa metodología, la pobreza pasó del 41,7% al 28,2%. La reducción fue, por lo tanto, de 13,5 puntos porcentuales.

La diferencia es significativa: aunque la pobreza efectivamente disminuyó respecto del último dato oficial de la gestión de Alberto Fernández, la caída no fue desde el 57% que menciona habitualmente Milei, sino desde el 41,7% registrado oficialmente para el segundo semestre de 2023.

El consumo llegó a un récord, pero el dato cambia cuando se mide por habitante

Otra de las afirmaciones del Presidente fue que “el consumo está en un pico histórico”.

También se trata de una afirmación engañosa, aunque en este caso existe un elemento verdadero detrás del planteo.

Según los datos del INDEC, el consumo privado aumentó un 7,9% durante 2025, último año completo con información disponible. Medido en términos constantes, es decir, descontando el efecto de la inflación, el indicador alcanzó el valor más alto de la serie estadística iniciada en 2004.

Pero existe una cuestión metodológica relevante: la población argentina también aumenta con el paso del tiempo.

Por esa razón, especialistas recomiendan observar el consumo por habitante para evaluar con mayor precisión cómo evolucionó el nivel de consumo de las familias.

El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea señaló que, al considerar el consumo per cápita, el panorama es diferente.

Con esta medición, 2025 no representa el máximo histórico de la serie. El mayor nivel se registró en 2011 y el consumo por habitante de 2025 se ubicó un 3,1% por debajo de aquel registro.

Además, el nivel registrado durante 2025 también fue inferior al de otros años: se ubicó un 0,1% por debajo de 2012, un 1,8% por debajo de 2013 y un 1,3% por debajo de 2017.

Por lo tanto, la afirmación presidencial depende de qué indicador se utilice. El consumo privado total sí alcanzó el máximo de la serie en términos constantes, pero el consumo por habitante —una medición que permite comparar mejor la situación de las familias a lo largo del tiempo— todavía está por debajo del récord histórico.

Riesgo país: el dato que sí coincide con los registros

En el caso del riesgo país, la afirmación de Milei es verdadera.

El Presidente sostuvo que, después de las elecciones, el indicador pasó de aproximadamente 1.500 puntos a ubicarse en torno a los 420.

Según los datos de JP Morgan, el riesgo país argentino se encontraba cerca de los 1.500 puntos básicos el 19 de septiembre de 2025. En ese momento habían pasado algunas semanas desde las elecciones legislativas bonaerenses, en las que el peronismo se impuso sobre La Libertad Avanza por más de 13 puntos porcentuales.

Para el 3 de agosto de 2026, el indicador se ubicaba en torno a los 420 puntos básicos.

La caída fue, por lo tanto, superior a los 1.000 puntos básicos.

El riesgo país funciona como una referencia del nivel de riesgo que los mercados atribuyen a un país. Para calcularlo se compara el rendimiento que un Estado debe pagar por su deuda respecto del rendimiento de los bonos considerados de menor riesgo, como los emitidos por el Tesoro de Estados Unidos.

La evolución del indicador muestra que el riesgo país argentino había llegado a 900 puntos el 5 de septiembre de 2025, último día hábil antes de las elecciones bonaerenses.

Luego de esos comicios, el indicador alcanzó un máximo de 1.422 puntos. La tendencia comenzó a revertirse en octubre, después del triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas nacionales del 26 de ese mes.

Desde entonces, el riesgo país continuó descendiendo hasta ubicarse alrededor de los 420 puntos.

Qué muestran los datos y por qué importa la metodología

El análisis de las afirmaciones de Milei muestra que el principal problema no está necesariamente en los números que menciona, sino en la forma en que algunos de ellos son comparados.

En el caso de la pobreza, la diferencia entre utilizar una estimación mensual y un dato oficial semestral modifica de manera sustancial la magnitud de la caída. Si se toma la metodología recomendada y se comparan períodos equivalentes, la reducción fue de 41,7% a 28,2%.

En el consumo ocurre algo similar. El indicador agregado efectivamente alcanzó un máximo histórico, pero el resultado cambia cuando se incorpora el crecimiento de la población y se observa el consumo por habitante.

El riesgo país, en cambio, presenta una evolución que sí respalda la afirmación presidencial: pasó de niveles cercanos a los 1.500 puntos básicos a ubicarse alrededor de los 420.

La diferencia entre estos tres casos permite entender por qué el análisis de los datos económicos requiere algo más que observar una cifra aislada. El período de referencia, la metodología utilizada y el indicador elegido pueden modificar de manera importante la interpretación de un mismo fenómeno.

En definitiva, las afirmaciones de Milei combinan datos verdaderos con comparaciones que necesitan ser contextualizadas. La pobreza cayó de manera significativa durante su gestión, pero la magnitud de esa reducción es menor a la que surge de comparar una estimación mensual con un dato semestral. El consumo total alcanzó un récord, aunque el consumo por habitante todavía no superó los máximos históricos. Y el riesgo país, efectivamente, registró una fuerte reducción desde los niveles alcanzados en 2025.

El desafío para interpretar estos resultados consiste, entonces, en diferenciar entre el dato en sí y la forma en que ese dato es utilizado para construir un relato sobre la evolución de la economía argentina.