27 septiembre, 2026

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Milei cumplió 1.000 días de gobierno: qué muestran 10 indicadores sobre su gestión económica

El presidente Javier Milei cumplió el 5 de septiembre 1.000 días al frente del Gobierno. La evolución de la inflación, el empleo, los salarios, las jubilaciones, la pobreza, las cuentas públicas, la actividad económica, el comercio exterior y la deuda permite observar los principales resultados de su gestión y también las diferencias entre los sectores que mejoraron y los que quedaron rezagados.

El presidente Javier Milei cumplió el pasado 5 de septiembre 1.000 días desde su llegada a la Casa Rosada, el 10 de diciembre de 2023.

A lo largo de este período, el Gobierno aplicó un programa económico basado en la reducción de la inflación, el ajuste de las cuentas públicas y la búsqueda de un resultado fiscal positivo. Los efectos de ese proceso pueden observarse a través de distintos indicadores económicos y sociales.

Los datos disponibles permiten identificar algunos resultados favorables para la gestión, como la fuerte reducción de la inflación, la recuperación de determinados sectores productivos, la mejora de la AUH y la reducción de la pobreza respecto de 2024. Al mismo tiempo, también muestran dificultades en materia de empleo, informalidad, salarios registrados, jubilaciones mínimas y actividad en sectores como la industria, la construcción y el comercio.

Estos son los 10 principales datos económicos y sociales que permiten analizar el desempeño de la gestión de Milei hasta el momento.

1. La inflación bajó de manera considerable

Uno de los principales objetivos del Gobierno desde su llegada al poder fue reducir la inflación.

En noviembre de 2023, el último mes completo antes de la asunción de Milei, la inflación mensual había sido del 12,8%.

Luego de la devaluación anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, el índice se elevó al 25,5% en diciembre de 2023.

El punto de partida era especialmente elevado: durante todo 2023, la inflación había alcanzado el 211,4%, el nivel anual más alto desde diciembre de 1990, cuando durante la etapa final de la hiperinflación había llegado al 1.344%.

A partir de 2024 comenzó una trayectoria descendente. En septiembre de ese año, la inflación mensual logró ubicarse por debajo del 4%.

El proceso continuó durante 2025: la inflación anual pasó del 117,8% en 2024 al 31,5% en 2025.

Actualmente, con algunos movimientos mensuales, el índice se encuentra entre el 1,9% y el 2,5% mensual.

El dato permite observar uno de los cambios más importantes de la economía durante los 1.000 días de Milei: el ritmo de aumento de los precios se redujo considerablemente respecto del escenario existente al inicio de su gestión.

2. El desempleo sigue elevado y aumentó la informalidad

La evolución del mercado laboral presenta un resultado diferente.

Durante el primer trimestre de 2026, último dato disponible, la tasa de desocupación fue del 7,8%.

El registro representa una leve mejora de 0,1 puntos porcentuales frente al mismo período de 2025, cuando había sido del 7,9%.

Sin embargo, continúa siendo uno de los niveles más altos registrados desde la pandemia y representa un aumento de 2,1 puntos porcentuales respecto del final de la gestión del Frente de Todos.

A esto se suma otro fenómeno: el crecimiento de la informalidad.

La proporción de trabajadores informales pasó del 40,8% en el primer trimestre de 2024 al 44,2% en el mismo período de 2026.

Es decir, aumentó 3,4 puntos porcentuales en dos años y alcanzó el porcentaje más alto del período analizado.

Por lo tanto, aunque la desocupación tuvo una leve reducción interanual en el último dato disponible, el mercado laboral muestra un incremento significativo del empleo informal.

3. Los salarios registrados perdieron poder de compra

La reducción de la inflación tampoco significó una recuperación generalizada del poder adquisitivo de los trabajadores registrados.

Hasta junio de 2026, los salarios registrados acumulaban una caída real del 8,2% respecto de noviembre de 2023.

La comparación es relevante porque noviembre de 2023 fue el último mes completo de la gestión del Frente de Todos.

Cuando se observa la composición de esa caída aparecen diferencias importantes.

Los salarios del sector privado registrado disminuyeron 3,5% en términos reales, mientras que los salarios de los trabajadores estatales tuvieron una caída del 16,5%.

El concepto de salario real permite medir cuánto pueden comprar los ingresos una vez descontado el efecto de la inflación. Por eso, una caída real implica que, pese a los aumentos nominales, el ingreso perdió capacidad de compra frente al nivel de precios.

La evolución fue diferente entre los trabajadores no registrados.

Según los datos oficiales disponibles hasta diciembre de 2025, estos salarios acumulaban una mejora real del 40,3% respecto de noviembre de 2023.

Sin embargo, este dato debe ser interpretado con cautela debido a posibles problemas en la captación y medición de esos ingresos, según advierten especialistas.

4. La jubilación mínima cayó por el congelamiento del bono

La evolución de las jubilaciones también muestra diferencias según el nivel de ingreso.

En septiembre de 2026, las jubilaciones aumentaron un 2,1% y el haber mínimo, incluyendo el bono de $70.000, llegó a $498.590.

Sin embargo, al comparar ese valor con noviembre de 2023, la jubilación mínima acumula una pérdida real del 9,3%.

La situación es diferente para quienes cobran jubilaciones superiores a la mínima y no reciben el bono.

En ese caso, los haberes registraron un aumento real del 10,9% respecto de noviembre de 2023.

La diferencia se explica fundamentalmente por el comportamiento del bono destinado a quienes cobran la mínima.

Ese bono permaneció congelado y, como los precios continuaron aumentando, perdió poder adquisitivo. Según los datos citados, la pérdida real del bono alcanzó el 57%.

Así, mientras los haberes superiores a la mínima lograron una recuperación real, quienes dependen del haber mínimo más el bono quedaron en una situación diferente.

5. La AUH aumentó y la Tarjeta Alimentar tuvo una recuperación posterior

Dentro de las políticas sociales, la evolución de la Asignación Universal por Hijo (AUH) presenta un resultado positivo en términos reales.

Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026, el monto de la AUH aumentó 102,8% en términos reales.

En enero de 2024, el Gobierno otorgó un aumento nominal del 100% para todos los beneficiarios.

A partir de abril de ese año, el mecanismo de actualización quedó vinculado a la inflación.

La situación de la Tarjeta Alimentar fue diferente.

El beneficio, que reciben 2,5 millones de los 4,1 millones de beneficiarios de la AUH, permaneció congelado durante dos años.

Recién en mayo de 2026 recibió un aumento del 38,2%.

Si se observan ambos beneficios en conjunto, AUH y Tarjeta Alimentar registraron una mejora real del 49,4% durante la actual gestión.

Por lo tanto, dentro de las transferencias sociales también aparece una evolución diferente entre los componentes que reciben las familias beneficiarias.

6. La pobreza bajó, aunque hay una proyección de aumento para 2026

Uno de los indicadores que más cambió después del fuerte deterioro registrado al inicio de la gestión fue la pobreza.

Durante el segundo semestre de 2025, último dato oficial disponible, la pobreza alcanzó el 28,2%.

Ese resultado significó casi 10 puntos porcentuales menos que en el mismo período de 2024 y fue el nivel más bajo desde el primer semestre de 2018.

La indigencia también disminuyó. En términos interanuales, cayó 1,9 puntos porcentuales y quedó en el 6,3%.

La comparación con el segundo semestre de 2023 también muestra una reducción: durante el mismo período de 2025 se registraron 6,2 millones de personas pobres menos y 2,5 millones de indigentes menos que en el último semestre de la gestión de Alberto Fernández.

Sin embargo, los datos disponibles no permiten cerrar todavía el análisis sobre 2026.

Para el primer semestre de este año, el economista de la Universidad Torcuato Di Tella Martín González-Rozada estimó que la pobreza habría aumentado al 31,4%.

El dato oficial correspondiente al primer semestre de 2026 se conocerá a finales de septiembre.

7. El Gobierno consiguió superávit fiscal mediante un fuerte ajuste

El resultado fiscal es otro de los ejes centrales del programa económico de Milei.

Desde el inicio de la gestión, el Gobierno mantiene resultados positivos tanto en términos primarios como financieros.

El resultado primario surge de comparar los ingresos del Estado con sus gastos, antes de considerar el pago de intereses de la deuda.

El resultado financiero incorpora también esos intereses.

Durante 2024, el Gobierno obtuvo un superávit primario equivalente al 1,8% del PBI y un resultado financiero positivo del 0,3%.

En 2025, los resultados fueron del 1,4% y 0,2% del PBI, respectivamente.

Durante los primeros siete meses de 2026, el resultado continuó siendo positivo, aunque en niveles más reducidos: 0,9% del PBI de superávit primario y 0,1% financiero.

Para alcanzar este resultado, el Gobierno aplicó un fuerte ajuste sobre las cuentas públicas.

Durante los primeros dos años de la gestión, los gastos primarios corrientes cayeron un 30% en términos reales.

Esto significa que el equilibrio fiscal no fue consecuencia únicamente de una mayor recaudación, sino también de una reducción significativa del gasto público.

8. La economía creció, pero a distintas velocidades

La actividad económica muestra una recuperación en el agregado, aunque con grandes diferencias entre sectores.

En junio de 2026, el nivel general de actividad se encontraba 5,2% por encima de noviembre de 2023, último mes completo de la gestión anterior.

Pero esa recuperación no fue uniforme.

Entre los sectores que más crecieron aparecen la explotación minera, que incluye la actividad petrolera y gasífera, y la agricultura.

Durante el primer semestre de 2026, la actividad minera aumentó 31,1% respecto del mismo período de 2023.

La agricultura, en tanto, registró un crecimiento del 73,4%.

En el otro extremo se encuentran sectores vinculados a una parte importante de la generación de empleo registrado.

La construcción cayó 13,4%, la industria disminuyó 11,8% y el comercio retrocedió 5,6%.

La diferencia muestra una economía que no evoluciona de manera homogénea: mientras algunas actividades vinculadas a la producción agropecuaria y minera registraron fuertes expansiones, otras áreas relevantes para el empleo quedaron por debajo de los niveles de comparación.

9. El comercio exterior acumuló el mayor superávit desde 2009

Otro de los resultados destacados de la gestión aparece en el frente externo.

Durante los dos años y medio analizados, la balanza comercial argentina acumuló un superávit de US$43.900 millones.

Además, se registraron 18 meses consecutivos con resultados comerciales positivos.

El superávit comercial surge de la diferencia entre el valor de las exportaciones y el de las importaciones.

Durante los primeros seis meses de 2026, el resultado fue de US$13.706 millones.

Según los datos citados, se trata del valor más elevado en términos reales desde 2009.

El resultado muestra así un fuerte saldo positivo del intercambio de bienes durante la gestión, en un contexto en el que las exportaciones superaron a las importaciones de manera sostenida.

10. La deuda total bajó, pero aumentó el endeudamiento en dólares

El último indicador presenta una diferencia importante entre la deuda total y la deuda externa.

Si se consideran las obligaciones con privados y organismos multilaterales, los pasivos del Banco Central y la acumulación de reservas, durante la actual gestión la deuda registró una reducción de US$17.300 millones.

Sin embargo, al observar específicamente la deuda externa, la evolución es diferente.

Hasta marzo de 2026, las obligaciones pendientes de pago con acreedores extranjeros habían aumentado un 7% durante el Gobierno de Milei.

También aumentó la deuda bruta denominada en moneda extranjera cuando se excluye al sector público.

En ese caso, el incremento fue de US$24.800 millones.

La cifra pasó de US$186.900 millones en noviembre de 2023 a US$211.800 millones durante el primer trimestre de 2026.

La diferencia entre ambos indicadores permite entender por qué el comportamiento de la deuda requiere observar qué componentes se incluyen en cada medición.

Los 1.000 días dejan una economía con resultados diferentes según el indicador

Los datos de los primeros 1.000 días de la gestión de Javier Milei muestran un escenario con resultados heterogéneos.

La inflación se redujo de manera significativa, el Gobierno consiguió mantener el superávit fiscal, la balanza comercial acumuló un fuerte resultado positivo, la AUH mejoró en términos reales y la pobreza alcanzó en el segundo semestre de 2025 uno de sus niveles más bajos de los últimos años.

Al mismo tiempo, persisten indicadores negativos o con resultados desiguales.

El desempleo continúa elevado, aumentó la informalidad, los salarios registrados perdieron poder de compra, la jubilación mínima quedó por debajo del nivel real de noviembre de 2023 y sectores como la industria, la construcción y el comercio registraron caídas respecto de ese período de comparación.

La actividad económica también presenta una recuperación desigual, con fuertes avances en agricultura y minería y retrocesos en sectores que concentran una parte importante del empleo registrado.

Finalmente, mientras la medición amplia de deuda muestra una reducción, la deuda externa y el endeudamiento en moneda extranjera aumentaron.

Así, los 1.000 días de Milei pueden analizarse a partir de una combinación de mejoras, retrocesos y comportamientos sectoriales diferentes, que muestran los distintos efectos del programa económico aplicado desde diciembre de 2023.