El senador provincial cuestionó al gobernador por frenar el tratamiento de proyectos de emergencia, aunque meses atrás había defendido su liderazgo y criticado con dureza a La Cámpora. Su cambio de postura vuelve a reflejar las tensiones que atraviesan al peronismo bonaerense.
La primera sesión del Senado bonaerense tras varios meses sin actividad legislativa dejó al descubierto que las diferencias dentro del oficialismo provincial continúan profundizándose. En ese escenario, Mario Ishii volvió a ocupar un lugar central al cuestionar públicamente la gestión de Axel Kicillof durante el debate por proyectos vinculados a la emergencia sanitaria y alimentaria.
El exintendente de José C. Paz responsabilizó al Ejecutivo provincial por no habilitar el tratamiento sobre tablas de las iniciativas y sostuvo que la situación social del Conurbano requiere respuestas inmediatas. Durante su exposición reclamó una mayor presencia territorial del gobernador y advirtió sobre el deterioro económico y sanitario que, según expresó, atraviesan distintos municipios bonaerenses.
Sin embargo, el episodio adquiere una dimensión política mayor cuando se analiza el recorrido reciente del dirigente.
Durante los últimos años, Ishii se convirtió en uno de los referentes del peronismo que más cuestionó a La Cámpora y a Máximo Kirchner. En distintas intervenciones públicas criticó la conformación de listas electorales, cuestionó la centralización de las decisiones partidarias y acusó al espacio de limitar la representación de distintos sectores del Conurbano.
En octubre de 2024, durante un encuentro partidario en José C. Paz, el senador expresó un fuerte respaldo a Axel Kicillof. En aquella oportunidad afirmó que lo acompañaría «hasta las últimas consecuencias» y sostuvo que una interna impulsada desde sectores del kirchnerismo podía debilitar aún más al peronismo.
También cuestionó públicamente el asesoramiento que, según su visión, recibía Cristina Fernández de Kirchner y responsabilizó a La Cámpora por condicionar la gestión del gobernador, al establecer un paralelismo con la relación que ese espacio mantuvo con el expresidente Alberto Fernández.
Ese contraste entre las posiciones asumidas entonces y las críticas formuladas durante la última sesión alimentó nuevas interpretaciones sobre el escenario interno del oficialismo.
Mientras algunos sectores consideran que sus cuestionamientos responden a la necesidad de acelerar respuestas frente a la situación social, otros interpretan que terminan fortaleciendo a quienes buscan condicionar el liderazgo político de Kicillof dentro del peronismo bonaerense.
La discusión excede el tratamiento de proyectos legislativos y vuelve a instalar un interrogante que atraviesa al oficialismo: cómo administrar las diferencias internas sin afectar la capacidad de gestión en una provincia marcada por desafíos económicos, sociales y políticos.

Más historias
El Gobierno de Milei ejecutó apenas 1 de cada 3 pesos destinados a obras hídricas y colocó el resto en deuda
Cambio clave en los hospitales públicos: qué extranjeros deberán pagar por la atención médica
Fundación Faro, YPF y $LIBRA: el recorrido incompleto del dinero y los vínculos con la Casa Rosada