27 septiembre, 2026

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Granjas de bots: cómo funcionan y qué impacto tienen en la conversación política digital

La expresión volvió a instalarse en el debate público a partir del caso de Fernando Cerimedo en Bolivia. Qué diferencia hay entre un bot y un troll, cómo se pueden organizar estas redes y de qué manera una operación coordinada puede influir en las discusiones que se desarrollan en redes sociales.

La investigación iniciada en Bolivia a raíz de la detención del consultor argentino Fernando Cerimedo volvió a poner en el centro de la discusión el funcionamiento de las llamadas “granjas de bots” y su posible utilización en el ámbito político y digital.

La Fiscalía Departamental de La Paz inició de oficio una investigación contra Cerimedo por presunto enriquecimiento ilícito y realizó distintos allanamientos en propiedades vinculadas al exasesor digital de Javier Milei y actual asesor del presidente boliviano Rodrigo Paz.

Durante esos operativos, el fiscal departamental Carlos Torres aseguró que fueron secuestrados US$ 43.000, documentos y una “mini granja de bots”. Sin embargo, la defensa de Cerimedo sostuvo que los equipos encontrados eran teléfonos satelitales y módems, y no dispositivos destinados al funcionamiento de bots.

En medio de la repercusión del caso, comenzaron a circular en redes sociales distintas imágenes y videos que supuestamente mostraban una granja de bots. Sin embargo, algunas de esas imágenes no correspondían al allanamiento mencionado.

Qué es una granja de bots

Un bot es una cuenta de una red social cuyo contenido o actividad está automatizado. Cuando varias de estas cuentas funcionan de manera coordinada se suele utilizar el concepto de “granja de bots”.

Según explicó Santiago Siri, fundador y presidente de Democracy Earth Foundation, un bot es una cuenta que no es administrada directamente por una persona, sino mediante inteligencia artificial o algún programa informático.

El especialista también aclaró que una granja de bots no necesariamente está compuesta por una gran cantidad de teléfonos conectados físicamente entre sí. Las imágenes que muestran numerosos celulares pueden corresponder a infraestructuras utilizadas para este tipo de operaciones, pero una red de bots también puede funcionar mediante servidores en la nube.

A través de servicios de alquiler de capacidad informática y proveedores de alojamiento en internet es posible generar numerosas direcciones IP, crear múltiples cuentas y desarrollar programas capaces de administrar miles de perfiles desde un centro de datos o una infraestructura en la nube.

Una de las señales que pueden despertar sospechas sobre el uso de bots es la velocidad con la que una cuenta consigue interacciones. Siri señaló como ejemplo situaciones en las que una publicación recibe miles de “me gusta” apenas unos minutos después de ser publicada.

Bot y troll: cuál es la diferencia

Aunque ambos conceptos suelen aparecer vinculados, bot y troll no significan lo mismo.

Mientras que el bot hace referencia a una cuenta cuya actividad está automatizada, el troll es una persona o cuenta enfocada en acosar, criticar o provocar de manera deliberada y despectiva en las redes sociales.

Por lo tanto, una operación digital puede combinar cuentas automatizadas con personas que participan activamente de las conversaciones para impulsar determinados mensajes.

Cómo pueden influir en la conversación pública

El impacto de las granjas de bots no necesariamente consiste en convencer directamente a miles de personas sobre una determinada posición.

Según explicó Natalia Aruguete, investigadora del Conicet especializada en polarización política y redes sociales en América Latina, estas operaciones pueden modificar las condiciones en las que se desarrolla la conversación pública.

Una acción coordinada puede incrementar artificialmente la cantidad de publicaciones sobre un tema, repetir consignas, instalar hashtags, atacar a determinados actores y reforzar determinados enfoques.

De esta manera, puede generarse una apariencia de consenso o rechazo social mayor a la que existiría de manera espontánea.

El efecto también puede trasladarse fuera de las plataformas. Cuando un tema aparece reiteradamente entre las tendencias, acumula una gran cantidad de interacciones y es retomado por personas con alta visibilidad, puede convertirse en noticia.

A partir de allí, periodistas y medios pueden abordar el tema, dirigentes pueden responder y la cuestión puede incorporarse a entrevistas y debates. Luego, esa discusión vuelve a las redes con una mayor legitimidad y una audiencia ampliada.

Qué había dicho Cerimedo sobre los trolls

El propio Fernando Cerimedo había hablado públicamente sobre el funcionamiento de este tipo de herramientas.

En una entrevista concedida a Revista Noticias en 2022, reconoció la utilización de trolls dentro de campañas negativas y aseguró que en su oficina existían herramientas vinculadas con inteligencia artificial y “granjas de trolls”.

En aquella oportunidad también relató que habían utilizado miles de mensajes enviados por WhatsApp durante la campaña de Jair Bolsonaro en Brasil, con el objetivo de modificar determinadas percepciones sobre el entonces candidato.

Un año después, durante la campaña presidencial de Javier Milei, Cerimedo volvió a referirse al tema en una entrevista con Infobae. En ese momento aseguró que tenían unas 50.000 cuentas creadas artificialmente para generar contenido e influir en la conversación en redes.

Sin embargo, sostuvo que su estrategia había evolucionado y que ya no se trataba simplemente de las tradicionales granjas de trolls, sino de cuentas creadas mediante inteligencia artificial, con determinado volumen y credibilidad, que posteriormente podían utilizarse dentro de una estrategia de contenidos.

Cómo evolucionaron estas operaciones digitales

El fenómeno de los bots no es nuevo. Ya en 2017 existían investigaciones sobre cuentas automatizadas y su participación en conversaciones políticas.

En aquel momento, por ejemplo, se detectó que una parte de las cuentas que participaron en una conversación vinculada con la plataforma de gobierno de Mauricio Macri presentaba comportamientos compatibles con bots.

Según explicó Siri, durante la etapa del macrismo era habitual crear cuentas asociadas a temas populares o celebridades para acumular seguidores y posteriormente convertirlas en perfiles vinculados con candidatos o cuestiones políticas.

Con el paso de los años, sin embargo, el escenario se volvió más complejo.

Aruguete señaló que entre 2016 y 2017 el debate estaba concentrado principalmente en los bots automatizados tradicionales, que publicaban de manera repetitiva, retuiteaban rápidamente o utilizaban hashtags de forma coordinada.

Actualmente, el ecosistema es mucho más híbrido y puede incluir cuentas automatizadas, personas que administran múltiples perfiles, influencers, activistas organizados, publicidad segmentada, comunidades partidarias reales e inteligencia artificial.

Por eso, el análisis actual no pasa solamente por determinar si existen bots, sino también por identificar qué estructura de amplificación funciona, quién la activa, qué actores intervienen y cómo logra conectar esas acciones con audiencias reales.