El Gobierno busca renovar el acuerdo que permite el ingreso de vehículos mexicanos sin el arancel extrazona del Mercosur, pero exige a cambio una reducción de aranceles para unos 120 productos argentinos. La demora genera preocupación entre las automotrices que operan en el país.
El Gobierno de Javier Milei endureció su posición en la negociación con México para renovar el acuerdo automotor ACE 55, que actualmente se encuentra vencido. La administración argentina busca que el país norteamericano amplíe el acceso para productos nacionales como condición para mantener el beneficio que permite importar vehículos mexicanos sin pagar el arancel extrazona del Mercosur, establecido en 35%.
La estrategia representa una excepción dentro del discurso de desregulación y apertura comercial que sostiene el Gobierno. En este caso, el Ejecutivo pretende utilizar el acuerdo automotor como herramienta para mejorar las condiciones de acceso de productos argentinos al mercado mexicano.
Las conversaciones avanzan, aunque todavía no existe una fecha definida para alcanzar un entendimiento. Desde la Casa Rosada reconocen que las negociaciones están más cerca de una resolución, aunque aclaran que el acuerdo todavía no es inminente.
La condición fijada por Milei y el secretario de Industria, Pablo Lavigne, consiste en que México reduzca los aranceles aplicados a alrededor de 120 productos argentinos. Entre ellos aparecen vinos, lácteos, carne aviar, ajos, hortalizas, frutas frescas, maní, chocolates, aceite de girasol y distintos bienes industriales.
La demora preocupa a las automotrices
El conflicto comercial genera inquietud entre las empresas automotrices instaladas en Argentina. Aunque el país prácticamente no exporta vehículos a México, las terminales internacionales y los importadores directos utilizaban el cupo acordado para ingresar unidades mexicanas sin pagar el arancel extrazona.
Hasta marzo, ese mecanismo permitía importar 27.000 vehículos mexicanos, por un valor aproximado de US$773 millones.
Desde la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), que reúne a 12 terminales con plantas en Argentina, señalaron que lo conveniente sería alcanzar un acuerdo cuanto antes para garantizar previsibilidad. La mayoría de esas compañías también tiene operaciones en México, por lo que buscan que ambos gobiernos destraben la negociación.
La demora ya afecta a empresas como Ford, Volkswagen, Stellantis y Chevrolet, además de Nissan, que dejó de fabricar vehículos en Argentina y comenzó a abastecer al mercado local desde México.
Las terminales habían incrementado sus stocks durante los primeros meses del año para afrontar la incertidumbre, pero ese margen comienza a reducirse. Mientras el acuerdo permanezca vencido, los vehículos mexicanos que ingresen al país deben pagar el arancel completo, una situación que puede trasladarse a los precios finales en los concesionarios.
Entre los modelos alcanzados por el esquema se encuentran los Volkswagen Taos, Tiguan y Vento; Nissan Frontier, Sentra y Versa; Ford Maverick y Bronco; RAM 2500; Honda ZR-V; BMW Serie 3; KIA K3 y K4; y Chevrolet Silverado.
Autos a cambio de productos agropecuarios
La propuesta argentina busca aplicar un principio de reciprocidad comercial: mantener beneficios para los vehículos mexicanos a cambio de conseguir mejores condiciones para las exportaciones argentinas.
Según fuentes del sector automotor, una de las alternativas que analiza el Gobierno consiste en reducir aproximadamente a la mitad el cupo de vehículos que ingresan sin arancel, hasta unos US$350 millones, y compensar esa reducción mediante un incremento de las exportaciones argentinas que puedan ingresar a México sin aranceles.
La posición argentina genera dificultades para la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien enfrenta presiones internas de los productores agrícolas de su país. A esto se suma que México concentra buena parte de sus esfuerzos en la revisión del T-MEC junto con Estados Unidos y Canadá.
En ese contexto, la política comercial de Donald Trump también condiciona las decisiones mexicanas, debido al incremento de aranceles y de las exigencias de origen para productos que ingresan al mercado estadounidense.
La negociación con México genera cuestionamientos
La decisión del Gobierno argentino también recibió críticas por lo que algunos economistas consideran un criterio desigual en materia comercial.
Martín Pollera, cofundador y director del Grupo Atenas, cuestionó que el Ejecutivo aplique condiciones específicas a México mientras mantiene una política de mayor apertura con otros países.
El economista planteó que Argentina debería avanzar hacia una reciprocidad estratégica que permita fortalecer los sectores productivos nacionales, aumentar las exportaciones y generar empleo local.
El planteo adquiere relevancia porque el Gobierno habilitó mediante un decreto el ingreso sin aranceles de 100.000 vehículos eléctricos e híbridos importados de hasta US$16.000. Según el análisis citado, la medida fue aprovechada principalmente por fabricantes chinos, cuya participación en el mercado argentino de vehículos 0 km pasó del 2% al 15%.
Pollera también señaló el crecimiento del déficit comercial del sector autopartista con China durante 2025 y sostuvo que, en ese caso, no se aplicó el mismo criterio de reciprocidad.
México y Argentina, con una relación comercial desequilibrada
La relación entre ambos países también está atravesada por diferencias políticas. Milei había acusado anteriormente al Gobierno de Brasil de financiar una campaña contra Argentina durante el Mundial de fútbol y sostuvo que México y sectores del Partido Demócrata estadounidense también habían participado de esa estrategia.
En materia comercial, México ocupó en 2025 el puesto 16 entre los socios comerciales de Argentina. Durante ese año, México exportó US$655 millones hacia Argentina, mientras que las compras argentinas a ese país alcanzaron los US$1.723 millones, lo que dejó un déficit de US$1.068 millones.
El comercio automotor está regulado por el ACE 55, cuyo plazo venció en marzo. En tanto, el intercambio de productos agrícolas se encuentra alcanzado por el ACE 6, que puede ser modificado mediante una adenda para establecer nuevas condiciones o cupos.
Sin embargo, la habilitación de una mayor participación de productos argentinos en el mercado mexicano no garantiza por sí misma que las operaciones comerciales se concreten. El eventual acuerdo funcionaría como el primer paso para ampliar ese intercambio.

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