La pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para sostener los ingresos reducen la capacidad de ahorro de los hogares. Un relevamiento de Brain Network indica que el 45% llega justo a fin de mes y el 34% no logra cubrir sus gastos. Entre quienes tuvieron problemas para pagar sus obligaciones, cuatro de cada diez recurren a la tarjeta de crédito para compensar la falta de dinero.
El margen económico de los hogares argentinos continúa bajo presión. Según un relevamiento de Brain Network realizado en septiembre, el 82% de las personas no termina el mes con dinero disponible: un 45% llega justo con sus ingresos y otro 34% no consigue cubrir todos sus gastos.
Los resultados contrastan con las declaraciones del presidente Javier Milei, quien días atrás cuestionó la idea de que la población no logra llegar a fin de mes. “La idea de que la gente no llega a fin de mes es una pelotudez que impulsó el kirchnerismo”, afirmó el mandatario. Durante una exposición en Neuquén, agregó: “La frase suena linda y es una tontería del tamaño de una casa. Si se quedan sin plata verdaderamente el 20, ¿cómo viven 10 días sin comer ni beber?”.
El estudio describe un escenario caracterizado por el estrés financiero, el endeudamiento y la escasa capacidad de ahorro. Dentro de la población relevada, el grupo más numeroso es el de los denominados “Malabaristas”, que representa al 57% de los encuestados. Se trata de personas que consiguen sostener sus pagos mediante ajustes frecuentes y un equilibrio económico frágil.
Por otra parte, el 22% integra el segmento de los “Al día”, compuesto por personas con mayor estabilidad financiera y expectativas más optimistas. En el extremo de mayor vulnerabilidad se encuentra el grupo de los “Desbordados”, que representa el 21% y reúne a quienes tienen ingresos insuficientes y acumulan atrasos de manera recurrente.
Las diferencias también aparecen al analizar los resultados por edad. Los menores de 30 años tienen mayor presencia entre quienes mantienen una situación financiera más estable, mientras que las personas mayores de 50 predominan dentro del grupo de los “Malabaristas”. En tanto, quienes tienen entre 30 y 39 años representan una proporción mayor entre las personas que atraviesan las dificultades más severas para cumplir con sus obligaciones.
Tarjetas de crédito y préstamos para cubrir la falta de dinero
La pérdida de margen económico lleva a los hogares a combinar recortes de gastos con distintas formas de financiamiento. Cuando los ingresos no alcanzan para cubrir los compromisos habituales, el crédito aparece como una alternativa para afrontar los gastos cotidianos.
De acuerdo con el relevamiento, el 79% de los encuestados tiene tarjeta de crédito. Entre quienes atravesaron dificultades para pagar sus obligaciones, el 40% utiliza ese instrumento para cubrir faltantes de dinero.
La reducción de gastos aparece como la segunda estrategia más frecuente, con el 31% de las respuestas. También se registran pedidos de dinero a familiares o amigos, una alternativa elegida por el 23%; postergaciones de pagos, con el 17%; y la toma de préstamos, con el 16%.
Estas estrategias permiten responder a necesidades inmediatas, pero también pueden trasladar los problemas financieros a los meses siguientes. Cuando una tarjeta o un préstamo se utiliza para cubrir gastos que los ingresos corrientes ya no permiten afrontar, la capacidad de pago futura queda condicionada por las cuotas, los intereses y los vencimientos acumulados.
La situación es especialmente compleja entre los denominados “Desbordados”. Dentro de ese segmento, el 21% de quienes atravesaron problemas de pago tomó un nuevo préstamo durante los últimos tres meses para cubrir otra deuda.
El dato expone una dinámica de endeudamiento recurrente: en lugar de destinar el financiamiento a una compra puntual o a un gasto extraordinario, algunas personas deben asumir nuevos compromisos para responder a obligaciones anteriores. En un contexto en el que la mayoría de los hogares no cuenta con dinero sobrante al finalizar el mes, la posibilidad de absorber más cuotas queda limitada por los ingresos disponibles.
“Posiblemente un 20%, esos que están ‘Desbordados’, quede totalmente excluido del sector financiero una vez recuperada la situación”, señaló Ariel Kaplan, senior partner de Brain Network.
Las dificultades de pago alcanzan a bancos y fintech
Los problemas para cumplir con las obligaciones financieras se extienden tanto entre quienes mantienen deudas con bancos como entre los usuarios de plataformas financieras digitales.
Durante los seis meses previos al relevamiento, el 60% de las personas con deudas bancarias tuvo dificultades de pago. Entre quienes tenían compromisos con empresas fintech, la proporción ascendió al 65%.
Sin embargo, cuando el dinero no alcanza para cubrir las dos obligaciones, la mayoría prioriza los compromisos con las entidades bancarias. Según el estudio, el 72% elige pagar primero la deuda con un banco, mientras que apenas el 18% prioriza la obligación con una fintech.
El peso de estas deudas resulta particularmente relevante entre los trabajadores por cuenta propia. En ese contexto, la preferencia por cumplir con los bancos puede representar un riesgo para las empresas de financiamiento digital, que deben gestionar sus cobranzas en un escenario de ingresos ajustados y compromisos simultáneos.
La combinación de obligaciones, junto con la falta de excedentes para afrontar gastos imprevistos, reduce las posibilidades de regularizar todas las deudas al mismo tiempo. Así, las decisiones sobre qué cuota pagar primero se convierten en parte de la administración cotidiana de los hogares con dificultades financieras.
Refinanciar las deudas para evitar que aumente la mora
Ante las dificultades para cumplir con los vencimientos, la posibilidad de extender los plazos de pago aparece como una alternativa valorada por quienes atraviesan situaciones de mayor tensión económica.
Entre los “Malabaristas” y los “Desbordados”, el 69% manifestó interés en acceder a una cuota más baja a cambio de extender el plazo de pago. La proporción asciende al 72% entre quienes ya tienen atrasos.
Sin embargo, el acceso a estas alternativas no está garantizado para todas las personas. El 45% de quienes se encuentran en situación de mora aseguró que no recibió una propuesta de refinanciación. Además, el 59% de ese mismo grupo tampoco solicitó una alternativa por iniciativa propia.
El relevamiento también señala que un tercio de los usuarios percibe rigidez o falta de soluciones efectivas por parte de bancos y fintech. Esa percepción se profundiza entre quienes atraviesan las situaciones financieras más complejas.
“El mercado no está en mora, está haciendo malabares. La oportunidad para las entidades está en ofrecer extensiones de plazo a los ‘Malabaristas’ antes de que pasen a ser ‘Desbordados’, en lugar de intensificar una cobranza que ya muestra signos de agotamiento”, sostuvo Lionel Holzman, CCO & Value Offer Head de Brain Network.
La propuesta apunta a que las entidades financieras contemplen alternativas de pago adaptadas a la capacidad económica de sus clientes. Una cuota menor y un plazo más extenso podrían facilitar el cumplimiento de las obligaciones para quienes todavía logran sostener sus pagos, antes de que acumulen atrasos más difíciles de revertir.
Qué esperan los hogares para el próximo año
Pese a las dificultades registradas, las expectativas de los encuestados para el año siguiente muestran perspectivas diferentes. El 44% considera que su situación para afrontar pagos mejorará, mientras que el 36% espera que se mantenga sin cambios. En cambio, el 20% anticipa un empeoramiento.
Entre quienes integran el grupo de los “Desbordados”, el pesimismo es mayor: cerca del 30% prevé que su situación financiera se deteriore.
Los resultados muestran un escenario en el que la falta de dinero disponible, el uso del crédito para cubrir gastos habituales y las dificultades para refinanciar deudas condicionan las finanzas personales. Mientras una parte de la población todavía consigue sostener sus compromisos mediante ajustes y reorganización de gastos, otro segmento enfrenta atrasos recurrentes y mayores obstáculos para cumplir con sus obligaciones.
El relevamiento de Brain Network retrata, así, distintas formas de vulnerabilidad financiera: desde los hogares que llegan al límite de sus ingresos hasta aquellos que necesitan recurrir a nuevos préstamos para cubrir deudas previas. En ese contexto, la capacidad de pago y el acceso a alternativas de refinanciación aparecen como factores centrales para evitar que las dificultades actuales se profundicen.

Más historias
El Niño afecta la producción de hortalizas: faltantes y fuertes aumentos en los precios
Las pymes reclaman una ley integral para frenar cierres y cuestionan la falta de respuestas del Gobierno
Del campo a la verdulería: El Niño provoca faltantes y subas de hasta un 400% en hortalizas