12 agosto, 2026

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El dato del 39% de extranjeros en Medicina que difundió el Gobierno: qué mide y por qué es cuestionado

El vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró que el 39% de los estudiantes de Medicina de la UBA son extranjeros. Sin embargo, el porcentaje surge de una metodología que utiliza criterios diferentes a los de las estadísticas oficiales y a las categorías establecidas por la legislación migratoria. La UBA informa que los estudiantes extranjeros representan el 28% de la matrícula de la carrera.

El Gobierno afirmó que el 39% de los estudiantes de la carrera de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) son extranjeros. El dato fue difundido por el vocero presidencial, Adrián Ravier, y posteriormente ratificado por el funcionario en su cuenta de X.

«El 39% de los alumnos regulares de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires son extranjeros y disfrutan gratis de los servicios financiados por los pagadores de impuestos argentinos», escribió Ravier luego de que un periodista cuestionara la cifra durante una conferencia de prensa.

La afirmación generó una discusión sobre cómo se construyó ese porcentaje y qué significa exactamente la categoría de «estudiante extranjero» utilizada por el Gobierno.

El vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, cuestionó públicamente el dato. Luego, el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, explicó que el porcentaje se obtiene a partir de una metodología propia de la dependencia.

El problema señalado por especialistas es que los criterios utilizados para llegar al 39% no necesariamente permiten determinar que una persona sea un extranjero que llegó al país exclusivamente para estudiar una carrera universitaria.

En cambio, la metodología combina diferentes variables relacionadas con la documentación, la residencia y la trayectoria educativa. De esta manera, puede incluir a personas nacidas en otros países que viven legalmente en Argentina desde hace años o incluso a argentinos que realizaron parte de sus estudios en el exterior.

¿Cómo construyó el Gobierno el dato del 39%?

Según la explicación brindada por Alejandro Álvarez, la Subsecretaría de Políticas Universitarias tomó información correspondiente a 2024 y consideró como extranjero a un estudiante cuando cumplía al menos una de tres condiciones.

La primera es haberse inscripto en la universidad utilizando un pasaporte.

La segunda consiste en tener un DNI con una numeración superior a los 90 millones.

La tercera es haber obtenido el título secundario en otro país.

El funcionario también aclaró que el porcentaje del 39% no corresponde a toda la Facultad de Medicina de la UBA, como había señalado inicialmente Ravier, sino específicamente a quienes cursan la carrera de Medicina.

Además, el cálculo contempla únicamente a estudiantes de grado y deja afuera a quienes realizan carreras de pregrado o estudios de posgrado.

La discusión central, entonces, no está solamente en el porcentaje final, sino en la definición utilizada para determinar quién es considerado «extranjero» dentro de la estadística.

Especialistas consultados por Chequeado sostienen que ninguno de los tres criterios utilizados por el Gobierno permite identificar por sí mismo a una persona extranjera que haya llegado al país con el único objetivo de estudiar en la universidad.

Inscribirse con pasaporte no significa permanecer sin DNI argentino

Uno de los criterios utilizados para construir el porcentaje es haber ingresado a la universidad mediante un pasaporte.

Sin embargo, desde la UBA explicaron que este procedimiento se aplica a quienes todavía no cuentan con un DNI argentino al momento de inscribirse.

Según la universidad, los argentinos y extranjeros que poseen DNI pueden realizar la inscripción mediante el sistema de Trámite a Distancia. Quienes no tienen ese documento deben presentarse personalmente con el documento de su país de origen o con su pasaporte.

La institución explicó que, una vez realizada la inscripción, estos estudiantes tienen un plazo de dos cuatrimestres para obtener el DNI argentino.

Además, la UBA señaló que todos los títulos emitidos por la institución se confeccionan con DNI argentino.

Por lo tanto, una persona que se haya inscripto inicialmente con pasaporte puede posteriormente obtener un documento argentino y continuar regularmente sus estudios.

El dato, por sí solo, no permite establecer que ese estudiante sea un extranjero que se encuentra temporalmente en Argentina únicamente para cursar una carrera.

¿Qué significa tener un DNI superior a 90 millones?

Otro de los criterios utilizados por el Gobierno es la numeración del DNI.

Las personas extranjeras que cuentan con residencia regular en Argentina pueden tener documentos con una numeración superior a los 90 millones. Sin embargo, especialistas en migraciones advierten que esto no significa necesariamente que se trate de personas que llegaron recientemente al país para estudiar.

María Inés Pacecca, antropóloga especializada en migración y coordinadora del área de Investigación de la Comisión Argentina para los Refugiados y Migrantes (CAREF), explicó que una persona nacida en otro país puede tener un DNI argentino vigente porque cuenta con una residencia regular.

La distinción es importante porque una persona extranjera con residencia temporaria o permanente tiene una situación migratoria diferente a la de un estudiante internacional que llega al país para cursar una carrera y luego regresar al exterior.

Gabriela Liguori, directora de CAREF y especialista en migraciones y asilo, señaló que la categoría utilizada por el Gobierno agrupa situaciones diferentes.

Según explicó, una persona extranjera es aquella que nació en otro país, mientras que un migrante es quien, además de haber nacido en el exterior, decidió establecer su residencia en Argentina.

Dentro de ese universo existen diferentes categorías migratorias, como residencia precaria, temporaria o permanente.

Esto significa que una persona puede haber nacido en otro país, vivir legalmente en Argentina y haber desarrollado gran parte de su vida en el territorio nacional.

La especialista planteó así un interrogante sobre la aplicación de restricciones a la educación universitaria: si una persona vive en Argentina desde su infancia, realizó aquí prácticamente toda su escolaridad y cuenta con residencia legal, la condición de haber nacido en otro país no necesariamente implica que sea un estudiante extranjero que llegó exclusivamente para estudiar.

Haber estudiado la secundaria en otro país tampoco define la nacionalidad

El tercer criterio utilizado por la Subsecretaría de Políticas Universitarias es haber obtenido el título secundario en el exterior.

Sin embargo, los especialistas también cuestionan este parámetro porque el lugar donde una persona cursó sus estudios secundarios no determina necesariamente su nacionalidad.

Una persona argentina puede haber vivido durante algunos años en otro país, haber completado allí la escuela secundaria y luego regresar a la Argentina para comenzar una carrera universitaria.

En ese caso, haber obtenido el título secundario en el exterior no significa que sea extranjera ni que haya llegado al país para estudiar.

Por este motivo, los especialistas consideran que utilizar este criterio como indicador de extranjería puede generar una sobreestimación del número real de estudiantes extranjeros.

La metodología también entra en tensión con el DNU del Gobierno

La discusión adquiere otra dimensión cuando se compara la metodología utilizada para calcular el 39% con las categorías establecidas por el propio Gobierno en materia de educación universitaria.

En mayo de 2025, el presidente Javier Milei firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia 366/25, que habilitó a las universidades nacionales a establecer el cobro de aranceles para determinados estudiantes extranjeros que no cuenten con residencia permanente.

Sin embargo, el criterio establecido en ese decreto es diferente al utilizado para elaborar el porcentaje difundido por la Subsecretaría de Políticas Universitarias.

El DNU mantiene la gratuidad de la educación universitaria para los ciudadanos argentinos, tanto nativos como naturalizados, y para los extranjeros que tengan residencia permanente en el país.

La diferencia resulta relevante porque una persona con residencia permanente puede ser considerada «extranjera» según algunos de los criterios utilizados para elaborar el 39%, pero al mismo tiempo se encuentra incluida dentro del grupo al que el propio decreto reconoce el derecho a la gratuidad.

El propio Alejandro Álvarez también realizó una distinción diferente al defender la postura del Gobierno.

El funcionario señaló que el debate, según su interpretación, debería centrarse en si los argentinos deben financiar los estudios de extranjeros que no tienen intención de permanecer en el país, y diferenció esa situación de la de quienes son inmigrantes y residen legalmente en Argentina.

Esta definición no coincide exactamente con los criterios utilizados para construir el porcentaje del 39%.

¿Qué dicen los datos de la UBA?

Los datos publicados por la propia Universidad de Buenos Aires muestran una proporción diferente.

Según la información de la UBA correspondiente a 2024, los estudiantes regulares extranjeros representan el 28% del total de la matrícula de la carrera de Medicina.

La cifra se encuentra por debajo del 39% difundido por el Gobierno.

La diferencia no significa necesariamente que uno de los dos porcentajes sea producto de un error de cálculo matemático. El punto central es que ambos utilizan definiciones diferentes para determinar quién es considerado estudiante extranjero.

Mientras la metodología de la Subsecretaría de Políticas Universitarias incorpora como extranjeros a quienes cumplen al menos uno de los tres criterios mencionados, la UBA utiliza su propia clasificación de estudiantes regulares extranjeros.

Por eso, para comparar las cifras es necesario conocer primero qué población está siendo contabilizada en cada caso.

¿Cuántos extranjeros estudian en las universidades nacionales?

A nivel general, los datos oficiales también muestran una proporción menor de estudiantes extranjeros dentro del sistema universitario argentino.

Según el último anuario estadístico del sistema universitario publicado por la Secretaría de Educación de la Nación, en 2024 los estudiantes extranjeros representaban el 4,1% del total de alumnos de carreras de pregrado y grado en las universidades nacionales.

En números absolutos, se trataba de 84.110 estudiantes sobre un universo total de 2.066.151.

Este porcentaje corresponde al conjunto del sistema universitario nacional y no puede compararse directamente con el dato específico de la carrera de Medicina de la UBA. Sin embargo, sirve para dimensionar la diferencia entre el porcentaje general de estudiantes extranjeros y las cifras utilizadas en el debate sobre una carrera y una universidad determinadas.

¿Los estudiantes extranjeros no pagan impuestos?

Otra parte de la afirmación realizada por Ravier sostiene que los estudiantes extranjeros «disfrutan gratis de los servicios financiados por los pagadores de impuestos argentinos».

Esta afirmación también fue cuestionada por especialistas.

Pablo Ceriani Cernadas, director de la Especialización en Migración y Asilo de la Universidad Nacional de Lanús, sostuvo que los estudiantes extranjeros que viven en Argentina también pueden pagar impuestos, al igual que cualquier otra persona que desarrolla actividades económicas o consume bienes y servicios en el país.

Desde esta perspectiva, el financiamiento de las universidades públicas proviene del sistema tributario general, al que contribuyen tanto argentinos como inmigrantes que pagan impuestos.

La discusión, por lo tanto, no se limita al número de estudiantes extranjeros, sino también a qué se entiende por extranjero, cuál es su situación migratoria y cuál es su vínculo efectivo con el país.

Una cifra que requiere contexto

El dato del 39% difundido por el Gobierno parte de una metodología que combina tres criterios: inscripción con pasaporte, DNI superior a 90 millones y estudios secundarios realizados en otro país.

El cuestionamiento de los especialistas se concentra en que esas condiciones no permiten determinar, por sí solas, si una persona es un estudiante internacional que llegó a Argentina exclusivamente para cursar una carrera.

Un extranjero con residencia permanente puede vivir en el país desde hace décadas. Un argentino puede haber cursado la secundaria en el exterior. Y una persona que inicialmente se inscribió con pasaporte puede posteriormente obtener un DNI argentino para continuar sus estudios.

Por eso, la discusión sobre el porcentaje de estudiantes extranjeros en Medicina requiere observar qué definición se utiliza y qué población queda incluida dentro del cálculo.

Los datos oficiales de la UBA ubican en el 28% la proporción de estudiantes extranjeros regulares en la carrera de Medicina, mientras que el Gobierno difundió un 39% a partir de una metodología propia.

La diferencia entre ambas cifras muestra que el debate no pasa únicamente por determinar cuál es el porcentaje correcto, sino por entender cómo se construyó cada número y qué realidad representa.

En un contexto de discusión sobre el financiamiento de las universidades públicas y el acceso de extranjeros a la educación superior, la precisión de las categorías utilizadas resulta central para evitar que una cifra sea presentada sin explicar previamente qué está midiendo.