El ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia de Buenos Aires analiza los límites del esquema económico nacional, los desafíos del entramado industrial frente al RIGI y la importancia de preservar el modelo de asociaciones civiles en las instituciones deportivas argentinas.
Trayectoria académica y consolidación del perfil técnico El actual titular de la cartera productiva bonaerense, Augusto Costa, cuenta con un recorrido profesional fuertemente ligado a la formación académica y a la gestión pública estructural. Graduado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), espacio donde inició su militancia universitaria a mediados de los años noventa en la agrupación TNT junto al actual gobernador Axel Kicillof, Costa complementó su perfil técnico con una maestría en Estudios del Desarrollo en la London School of Economics (LSE) y estudios de posgrado en Ciencia Política en la Universidad Nacional de General San Martín (UNSAM).
Su experiencia en la administración pública nacional incluye roles de alta responsabilidad, tales como director nacional de Proyectos de Inversión, subsecretario de Competitividad y secretario de Relaciones Económicas Internacionales. Entre 2013 y 2015, se desempeñó como secretario de Comercio de la Nación, período en el cual coordinó la implementación de programas masivos de administración de precios y financiamiento al consumo, orientados a coordinar las variables macroeconómicas con el sector privado y laboral.
La gestión deportiva y el debate sobre el modelo de las organizaciones En su rol complementario como vicepresidente del club Vélez Sarsfield, Costa traslada el análisis económico al ámbito del desarrollo de las instituciones deportivas tradicionales. Ante el debate actual sobre la posible incorporación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) en el fútbol argentino, el funcionario sostiene una defensa del modelo histórico de Asociación Civil sin fines de lucro.
De acuerdo con su análisis, la sustentabilidad de los clubes argentinos enfrenta una doble presión: por un lado, las asimetrías cambiarias con mercados regionales como el de Brasil y, por otro, las limitaciones normativas en los contratos de futbolistas juveniles. Frente a la alternativa de financiamiento privado que proponen las SAD, el economista advierte sobre el riesgo de desarticulación social. Según detalla, la estructura civil de los clubes permite un esquema de subsidios cruzados donde los ingresos del fútbol profesional sostienen decenas de disciplinas amateurs, infraestructura polideportiva e institutos educativos. La conversión de estas entidades en unidades estrictas de negocios financieros podría derivar en la elitización de las cuotas o en el cierre definitivo de las actividades no rentables en términos comerciales.
Análisis del escenario macroeconómico y el contexto internacional Desde la perspectiva analítica que caracteriza a la gestión bonaerense, Costa plantea que el actual programa macroeconómico nacional carece de viabilidad de mediano plazo debido a la falta de ponderación de las variables sociales y del contexto internacional. El ministro señala que las políticas basadas en la contracción del consumo interno, la apreciación cambiaria artificial y la apertura comercial irrestricta se ejecutan de forma disociada de las tendencias globales vigentes.
A nivel internacional, el análisis destaca una reestructuración de los flujos de producción impulsada por tensiones geopolíticas y políticas de sesgo proteccionista en las principales potencias mundiales, orientadas a relocalizar cadenas de valor estratégicas. En este marco, Costa argumenta que una alineación geopolítica subordinada y la dependencia exclusiva de esquemas de asistencia financiera externa exponen a la economía local a una volatilidad financiera severa, comprometiendo los niveles de actividad industrial y el poder adquisitivo de los sectores asalariados.
El Régimen Provincial frente a las condiciones del RIGI Uno de los puntos centrales de la estrategia económica provincial es la diferenciación respecto al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) promovido a nivel federal. Para la administración bonaerense, el RIGI presenta inconsistencias estructurales al otorgar prerrogativas fiscales y comerciales extraordinarias a sectores predominantemente extractivos y primarizados (como minería, petróleo y gas), sin exigir contraprestaciones ligadas al desarrollo de proveedores locales, transferencia tecnológica o mitigación del impacto ambiental.
Como alternativa de incentivo industrial, la provincia de Buenos Aires implementó el Régimen Provincial de Inversiones Estratégicas. Este marco normativo subordina los beneficios fiscales al cumplimiento de objetivos específicos de desarrollo: localización de proyectos en zonas de menor densidad relativa, radicación en parques industriales, integración de pymes locales a la cadena de valor y sostenibilidad ambiental. Según el ministro, este enfoque busca garantizar que la inversión privada genere externalidades positivas y un fortalecimiento permanente del tejido productivo provincial, demostrando que la previsibilidad macroeconómica requiere una articulación consistente entre el sector privado, el desarrollo social y las capacidades de regulación del Estado.

Más historias
¿Por qué la economía crece pero muchas familias no lo sienten? Las claves detrás de una recuperación que aún no llega al bolsillo
Banco Nación lanza un plan para refinanciar deudas: quiénes pueden acceder y qué implica el nuevo programa
Vuelos de cabotaje más caros: qué es la tasa aeroportuaria que aumentó más de 560%