28 junio, 2026

ADN Bonaerense

Noticias

La UIA advirtió sobre la pérdida de 70.000 empleos y reclamó medidas para recuperar competitividad

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, alertó sobre la pérdida de 70.000 puestos de trabajo industriales desde mediados de 2023, advirtió que varios sectores continúan muy por debajo de los niveles de actividad de 2022 y reclamó una reducción de la carga tributaria para mejorar la competitividad frente a las importaciones.

La recuperación de la actividad económica no alcanza por igual a todos los sectores. Mientras algunos rubros muestran señales de mejora, buena parte de la industria manufacturera continúa operando por debajo de los niveles registrados en 2022 y enfrenta dificultades para recuperar empleo y producción.

Ese fue el diagnóstico planteado por el presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, quien advirtió sobre la pérdida de aproximadamente 70.000 puestos de trabajo industriales desde mediados de 2023 y reclamó medidas destinadas a fortalecer la competitividad del sector.

El dato que preocupa: la industria todavía no recupera los niveles de 2022

Según la UIA, el problema no se limita a una desaceleración reciente.

Sectores como:

  • construcción;
  • textil;
  • calzado;
  • metalmecánica;
  • autopartistas;

todavía operan entre un 25% y un 30% por debajo de los niveles de actividad observados en 2022.

A nivel agregado, la industria manufacturera se mantiene alrededor de un 10% por debajo de aquellos registros.

¿Por qué este dato es relevante?

Porque 2022 ya era considerado por muchos industriales como un año de actividad moderada y no de máximo crecimiento.

Por lo tanto, cuando la UIA compara con ese período, está sugiriendo que parte del sector todavía no logró recuperar el terreno perdido y que existen ramas fabriles que siguen funcionando con capacidad ociosa.

Los 70.000 empleos perdidos: qué refleja realmente ese número

La entidad empresaria sostiene que desde mediados de 2023 desaparecieron cerca de 70.000 puestos industriales.

Más allá del número puntual, el dato refleja una tendencia que también muestran diversos indicadores laborales: la dificultad de la industria para generar empleo en un contexto de menor consumo, altos costos financieros y fuerte competencia externa.

Clave de análisis

No se trata únicamente de menos trabajadores.

Cuando una fábrica reduce personal suelen producirse efectos en cadena:

  • disminuye la demanda de proveedores;
  • se reducen inversiones;
  • cae el consumo en economías regionales;
  • aumenta la presión sobre otros sectores laborales.

Por eso el empleo industrial suele ser considerado un indicador relevante para medir la salud de la economía productiva.

El reclamo central: menos impuestos y menores costos laborales

Uno de los principales pedidos de la UIA apunta a la reducción de la presión tributaria.

Rappallini sostuvo que los costos impositivos y laborales dificultan la competencia con productos importados y reducen los incentivos para invertir.

Entre las propuestas planteadas aparecen:

  • reducción de aportes patronales;
  • alivio de la carga tributaria;
  • incentivos específicos para la inversión industrial;
  • creación de un esquema similar al RIGI para actividades manufactureras.

¿Por qué la industria pide un régimen similar al RIGI?

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fue diseñado para atraer inversiones de gran escala en sectores estratégicos.

La UIA sostiene que la industria necesita herramientas comparables para competir en igualdad de condiciones.

¿Qué argumentan los industriales?

Que actividades vinculadas a recursos naturales cuentan con beneficios que mejoran su competitividad internacional, mientras que la industria manufacturera continúa enfrentando mayores costos impositivos y financieros.

La discusión de fondo gira en torno a qué sectores deben recibir incentivos para impulsar el crecimiento económico.

La competencia internacional y el factor China

Otro de los ejes del planteo empresarial es el avance de las importaciones y la creciente competencia internacional.

Rappallini puso especial énfasis en el papel de China dentro del comercio global.

¿Qué cuestiona la UIA?

La entidad sostiene que muchas industrias chinas operan con:

  • subsidios estatales;
  • financiamiento preferencial;
  • ventajas fiscales;
  • políticas industriales activas.

Según esta visión, competir bajo esas condiciones resulta difícil para empresas radicadas en Argentina.

Un debate que excede a la Argentina

La discusión no es exclusivamente local.

Estados Unidos, la Unión Europea y otras economías también impulsaron durante los últimos años medidas destinadas a proteger determinados sectores industriales frente al avance de productos chinos.

Por eso la discusión sobre competitividad ya forma parte de un debate global sobre comercio, producción y empleo.

La industria y la inflación: una afirmación que abre debate

Rappallini también afirmó que la industria actuó como un «ancla» para la inflación durante los últimos dos años.

El argumento se basa en que los precios industriales habrían aumentado por debajo de otros componentes de la economía, especialmente los servicios.

¿Qué significa esto?

Que muchas empresas manufactureras tuvieron dificultades para trasladar completamente sus costos a precios.

Si bien esto puede contribuir a moderar la inflación, también puede afectar márgenes de rentabilidad e inversiones futuras.

Por eso el sector sostiene que necesita una reducción de costos para sostener la actividad sin deteriorar aún más su rentabilidad.

La discusión de fondo: competitividad versus protección

Detrás de los reclamos de la UIA aparece una discusión histórica de la economía argentina.

Una postura sostiene que:

  • la industria necesita protección e incentivos;
  • la presión tributaria limita inversiones;
  • las importaciones generan competencia desigual.

Otra visión plantea que:

  • una mayor apertura impulsa eficiencia;
  • la competencia reduce costos;
  • la productividad debe mejorar para sostener el crecimiento.

El desafío para la política económica consiste en encontrar un equilibrio entre ambos objetivos: aumentar la competitividad sin provocar una pérdida acelerada de empleo industrial.

Claves del análisis

  • La UIA advierte que parte de la industria sigue lejos de los niveles de actividad de 2022.
  • El sector estima una pérdida de 70.000 empleos industriales desde mediados de 2023.
  • El principal reclamo apunta a reducir impuestos y costos laborales.
  • Los industriales piden incentivos similares a los que contempla el RIGI.
  • La competencia de China y las importaciones aparece como una de las mayores preocupaciones.
  • El debate de fondo es cómo recuperar competitividad sin profundizar la pérdida de empleo y capacidad productiva.