El proyecto plantea una discusión sobre el futuro de la escuela secundaria y la posibilidad de construir trayectorias más diversas, que articulen los estudios con la formación técnica y experiencias concretas vinculadas al mundo laboral.
El proyecto de Ley de Libertad Educativa incorpora una dimensión relevante al momento de repensar la escuela secundaria: su relación con el mundo del trabajo. El planteo no busca reducir la educación a una capacitación laboral, sino abrir el debate sobre si la escuela debe preparar a los jóvenes para la vida adulta a través de un único recorrido, muchas veces distante de experiencias concretas de responsabilidad, cooperación y toma de decisiones.
La discusión encuentra un antecedente en el pensamiento de Luis Zanotti, quien hace casi 40 años planteó que el mundo del trabajo debía ser reconocido también como un ámbito educativo. Su propuesta no apuntaba a reemplazar la escuela por las empresas ni a convertir la educación en entrenamiento laboral. Por el contrario, sostenía que la institución escolar es indispensable, aunque no puede abarcar por sí sola todas las dimensiones de la formación.
Desde esa perspectiva, existen otros espacios sociales capaces de transmitir hábitos, conocimientos, responsabilidades y valores que difícilmente puedan desarrollarse únicamente dentro del aula. Entre ellos, Zanotti incluía al mundo laboral como un ámbito con capacidad formativa.
En el caso de la escuela secundaria, esta mirada adquiere particular relevancia. La propuesta consistía en que los jóvenes pudieran combinar sus estudios con una incorporación parcial al mundo del trabajo, siempre a través de experiencias reales y no de iniciativas meramente burocráticas.
El planteo tampoco proponía establecer una formación profesional obligatoria y uniforme para todos los estudiantes. La idea era generar una articulación más amplia entre la escuela media y el trabajo, sin reemplazar la formación académica ni imponer un único modelo. El objetivo era evitar que la secundaria quedara limitada a un solo recorrido, alejado de las experiencias laborales.
El proyecto de Ley de Libertad Educativa avanza en esa dirección. En su artículo 22, al establecer los objetivos de la educación secundaria, señala que debe preparar para «la vida social, el trabajo y/o la continuidad de estudios superiores» y contempla «trayectorias personalizadas» que permitan optar entre estudios superiores, formación técnica o inserción laboral.
Además, el artículo 40 impulsa la articulación entre las instituciones de educación secundaria y los sectores de la producción y el trabajo. También permite organizar prácticas educativas vinculadas al ámbito laboral con la participación de personas o instituciones públicas o privadas registradas.
De esta manera, la iniciativa no plantea un único camino, sino que habilita diferentes trayectorias. Para algunos jóvenes, la continuidad académica será la opción más adecuada. Para otros, una formación técnica acompañada por experiencias concretas en el mundo laboral puede representar una alternativa acorde a sus intereses y necesidades.
En este contexto, la educación dual —que combina la formación escolar con experiencias en empresas— aparece como una posibilidad para aquellos estudiantes que elijan ese recorrido. Esta alternativa no debería ser entendida únicamente como una herramienta para mejorar la empleabilidad, especialmente entre jóvenes de familias de bajos ingresos, sino también como una forma de ampliar sus experiencias formativas.
Preparar a los jóvenes para el trabajo no implica degradar la educación. Supone reconocer que la escuela debe contribuir a la preparación para la vida y que ese futuro no necesariamente se limita al ingreso a la universidad. Una sociedad no debería transmitir la idea de que existe un único recorrido valioso y que las demás opciones representan caminos de menor importancia.
La Ley de Libertad Educativa, por sí sola, no generará esta transformación. Sin embargo, puede abrir un espacio para que la escuela secundaria deje de funcionar como un camino único y permita desarrollar trayectorias diversas, exigentes y vinculadas de manera más cercana con el mundo del trabajo.
Desde esta perspectiva, la educación dual no aparece como una tendencia pasajera, sino como una alternativa que retoma una idea planteada décadas atrás en nuestro país por Luis Zanotti: la formación académica es fundamental, pero por sí sola no alcanza para todos.

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