La quita de subsidios y la desregulación de los precios de los servicios esenciales provocan una migración forzada hacia métodos de climatización de bajo costo en el territorio provincial.
El contexto detrás de las transformaciones económicas actuales revela que el acceso a los servicios básicos se ha convertido en un factor de vulnerabilidad social en la provincia de Buenos Aires. El drástico reajuste en los cuadros tarifarios del gas de red, sumado a la reducción del alcance de la Ley de Zonas Frías, ha generado un cambio estructural en las pautas de consumo de los hogares bonaerenses. Para evitar facturas con incrementos estimados de hasta el 55%, una porción considerable de la población opta por la desconexión voluntaria o la restricción del servicio formal.
Las 3 claves para entender este fenómeno radican en la pérdida del poder adquisitivo, la brecha de infraestructura y los sobrecostos de la informalidad. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los sectores con menores recursos se ven obligados a destinar entre el 25% y el 35% de sus ingresos familiares exclusivamente a cubrir la canasta de servicios públicos. Como consecuencia directa, se registra una marcada tendencia al uso de la denominatizada calefacción «blue», basada en artefactos eléctricos precarios, gas fraccionado con sobreprecios y combustibles sólidos como la leña.
Esta transición energética hacia la informalidad conlleva un severo riesgo en materia de seguridad civil. Los dispositivos más económicos del mercado informal, como los caloventores de baja gama o las pantallas acopladas a garrafas, carecen de las certificaciones de calidad del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). El trasfondo técnico demuestra que la ausencia de válvulas de corte por falta de oxígeno y el uso de conductores eléctricos subdimensionados multiplican los casos de intoxicación por monóxido de carbono y los incendios por cortocircuitos.
Desde una perspectiva de políticas públicas, el crecimiento de este circuito alternativo del calor satura de manera constante las deficientes redes de tendido eléctrico de la periferia bonaerense. Los informes de siniestralidad de la Superintendencia Federal de Bomberos confirman que las redes domiciliarias de los asentamientos formales e informales carecen de las protecciones térmicas necesarias para resistir el alto amperaje demandado por las estufas de cuarzo y los equipos de combustión líquida sin aislamiento.
La consolidación de este mercado informal del calor expone una encrucijada compleja para la gestión del territorio bonaerense en el inicio de la temporada invernal. Sin mecanismos de compensación eficaces, la brecha entre los ingresos mínimos y las tarifas máximas continuará profundizando el deterioro de las condiciones habitacionales básicas en la región.

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