12 agosto, 2026

ADN Bonaerense

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Aranceles de EE.UU. a Brasil: qué sectores argentinos podrían sentir el impacto de la medida

El aumento de los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos brasileños podría generar efectos indirectos sobre la economía argentina. Analistas advierten que algunas industrias del país vecino buscarían redireccionar sus exportaciones hacia el mercado local.

La decisión del gobierno de Estados Unidos de aplicar un arancel del 25% a la mayoría de los productos importados desde Brasil abre un nuevo escenario comercial en la región. Si bien especialistas consideran que el efecto directo sobre la economía brasileña sería limitado, sostienen que la Argentina podría experimentar consecuencias en determinados sectores productivos.

Según explicó Gustavo Perego, director de Negocios de la consultora Abeceb, la reducción de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos se ubicaría entre los USD 700 y los USD 1.000 millones anuales, una cifra que representa entre el 1,8% y el 2,6% de las ventas del país vecino al mercado estadounidense. El impacto sobre el Producto Bruto Interno (PBI) de Brasil, estimó, sería cercano al 0,03%.

No obstante, el analista remarcó que el principal componente del conflicto es político y advirtió que algunos sectores brasileños podrían intentar colocar en Argentina los productos que enfrenten mayores dificultades para ingresar a Estados Unidos.

Entre las actividades que podrían verse afectadas aparecen los rubros textiles, calzado, muebles, papel y celulosa, además de algunos segmentos de maquinaria agrícola, aunque en este último caso el impacto sería más acotado debido a la integración productiva existente entre ambos países.

Las razones detrás de la decisión de Washington

Estados Unidos dejó fuera del nuevo esquema arancelario a productos considerados sensibles para su mercado interno, como carne, café, jugo de naranja, mineral de hierro y partes de aviones, con el objetivo de evitar presiones sobre la inflación.

Al anunciar la medida, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de no negociar de buena fe y sostuvo que las políticas económicas brasileñas perjudican tanto a los ciudadanos estadounidenses como a los propios brasileños.

Perego también señaló que Washington busca presionar por otros temas estratégicos, como una mayor apertura de sectores industriales, químicos y automotrices, una protección más estricta de la propiedad intelectual y cambios en el sistema de pagos digitales PIX, al que considera un competidor de plataformas estadounidenses.

El contexto político y económico de Brasil

Para Jorge Vasconcelos, economista jefe del IERAL de la Fundación Mediterránea, las sanciones comerciales también fortalecen políticamente a Lula de cara a las elecciones presidenciales previstas para octubre.

El especialista recordó que actualmente China concentra cerca del 30% de las exportaciones brasileñas, mientras que Estados Unidos representa alrededor del 10%, un cambio significativo respecto de comienzos de siglo.

Sin embargo, alertó sobre una «crisis fiscal asintomática» en Brasil. Durante la gestión de Lula, la deuda pública pasó del 71% a casi el 83% del PBI, mientras el gasto público creció sostenidamente y el costo financiero ya representa cerca del 8% del producto.

Según Vasconcelos, si no se implementan reformas fiscales estructurales, la deuda brasileña podría alcanzar el 105% del PBI hacia 2030, afectando la inversión privada y el crecimiento económico.

Qué panorama observan para la Argentina

Respecto de la economía argentina, el economista sostuvo una visión moderadamente optimista. Indicó que durante el primer trimestre de 2026 la actividad creció a un ritmo anualizado cercano al 3%, impulsada principalmente por mejoras en la productividad y el desempeño exportador.

No obstante, advirtió que todavía persisten desafíos importantes para consolidar la recuperación, entre ellos la necesidad de fortalecer la inversión, el consumo y el empleo.

El informe también distingue comportamientos diferentes entre los sectores productivos. Mientras ramas como alimentos, productos químicos, refinación de petróleo, papel, madera y minerales no metálicos mostraron avances respecto de abril de 2024, otras actividades como maquinaria, automotriz, textiles, indumentaria y metalurgia continúan enfrentando dificultades.

En comercio, los datos muestran una recuperación gradual acompañada por un fuerte crecimiento del comercio electrónico y una mayor competencia de precios, mientras que la construcción sigue afectada por la escasa obra pública, la falta de crédito hipotecario y problemas de competitividad, aunque algunos indicadores sugieren que el sector comenzó a estabilizarse durante 2026.