28 junio, 2026

ADN Bonaerense

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La evolución oscilante de la actividad económica consolida una dinámica de dos velocidades en los sectores productivos bonaerenses

El indicador privado general registró un retroceso mensual del 0,7 por ciento en abril, exponiendo la brecha entre el avance de las materias primas y el rezago estructural de la industria y el comercio.

El contexto detrás de la marcha irregular de la economía argentina durante el primer cuatrimestre de 2026 expone una realidad compleja para el entramado productivo de la provincia de Buenos Aires. De acuerdo con los datos suministrados por el Índice General de Actividad (IGA-OJF) de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados, la medición mensual desestacionalizada arrojó una contracción del 0,7% en abril. Esta baja interrumpe la recuperación observada en marzo y confirma que el proceso de estabilización macroeconómica transita por un sendero de volatilidad.

Para comprender el trasfondo de este escenario, es necesario analizar el comportamiento heterogéneo de las distintas ramas de actividad. Los sectores primarios y extractivos, tales como minas y canteras, la agricultura y la intermediación financiera, actúan actualmente como los principales motores de tracción, registrando expansiones interanuales motorizadas por los niveles de producción de hidrocarburos y la cosecha gruesa. Sin embargo, este dinamismo exportador no logra derramarse de manera uniforme sobre el tejido urbano provincial.

Como consecuencia directa de la pérdida de poder adquisitivo en el mercado interno, la industria manufacturera y el sector comercial se afianzan como los segmentos más rezagados en el acumulado cuatrimestral. La actividad fabril reportó una caída interanual del 2,0% en abril, arrastrada por el desempeño negativo de la cadena automotriz, que se contrajo un 17,5%, y el retroceso del 13,1% en los despachos de cemento. Asimismo, la ganadería sufrió una merma del 11,9% debido a un cambio en la estrategia de retención de hacienda vacuna.

Desde nuestra perspectiva, la viabilidad de un cambio de tendencia sostenible para las PyMEs bonaerenses dependerá de la consolidación de la baja inflacionaria. Si bien las condiciones macroeconómicas muestran signos de ordenamiento, el estancamiento del comercio minorista y mayorista refleja que el excedente de ingresos de las familias sigue deprimido por el peso de las tarifas residenciales, las cuales impulsaron un aumento del 7,7% en la demanda de energía eléctrica y gas durante el último mes.

La proyección de corto plazo sugiere que la marcha de la economía mantendrá este ritmo dispar antes de exhibir una mejora generalizada. Las estimaciones preliminares del mercado anticipan que sólo una recomposición progresiva del salario real y un incremento en los índices de confianza del consumidor permitirán revertir el freno estructural que hoy afecta a los principales centros urbanos e industriales de la región.