28 junio, 2026

ADN Bonaerense

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El impacto de esta medida en el bolsillo de los bonaerenses expone un cambio estructural en la composición del gasto de los hogares

El último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA y el Conicet confirmó que una familia tipo en la región metropolitana necesitó 249.834 pesos en mayo para cubrir los servicios básicos, registrando una suba del 17,5 por ciento respecto al mes anterior.

El contexto detrás de este fuerte incremento tarifario revela una tendencia compleja para las finanzas familiares en el Gran Buenos Aires. El análisis pormenorizado de los datos demuestra que el aumento no responde únicamente a las actualizaciones de los cuadros regulados, sino a la combinación de los nuevos esquemas de facturación con el consumo estacional propio de la proximidad del invierno, lo que acelera el peso de los servicios sobre el salario.

Desde nuestra perspectiva, la principal consecuencia de esta dinámica se observa en el rubro del transporte público, que ya representa el 48 por ciento del gasto total de la canasta, con una erogación promedio de 110.348 pesos mensuales. En el territorio bonaerense, el impacto fue más agudo debido a que el boleto de colectivo registró una suba del 11 por ciento en mayo, duplicando el ajuste aplicado en el territorio porteño.

Las 3 claves para entender la magnitud del fenómeno radican en el fuerte salto del gas natural, que subió un 53,3 por ciento mensual; el alza de la electricidad, que promedió los 52.811 pesos; y la reducción del poder de compra del salario medio registrado. Hace un año, un ingreso promedio permitía adquirir 8,6 canastas de servicios esenciales, mientras que en la actualidad esa capacidad cayó a 7,5 canastas.

Lo que nadie está diciendo sobre el mediano plazo es que el Estado todavía cubre el 41 por ciento de los costos de generación y distribución de energía. Esto anticipa que, ante la meta oficial de alcanzar el equilibrio fiscal pleno, la presión sobre las tarifas residenciales mantendrá su rumbo ascendente en los próximos meses, obligando a una reconfiguración permanente de la economía del hogar.