1 noviembre, 2026

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El Niño afecta la producción de hortalizas: faltantes y fuertes aumentos en los precios

Las lluvias intensas y otros fenómenos climáticos complicaron las cosechas y el abastecimiento de calabazas, papas, morrones y otros productos en distintas ciudades del país. Desde el Mercado Central señalaron que la oferta comenzó a recuperarse, aunque algunas verduras todavía registran subas importantes.

Las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño comenzaron a impactar en la producción y comercialización de distintas frutas y hortalizas. Durante las últimas semanas, verdulerías de la Ciudad de Buenos Aires y de otras localidades argentinas registraron faltantes de calabazas, morrones y papas, acompañados por aumentos significativos en los precios.

Productores y comercializadores atribuyeron esta situación a las intensas precipitaciones, la humedad y otros episodios climáticos adversos, entre ellos la caída de granizo en algunas regiones del país. Estos factores afectaron las cosechas, dificultaron las tareas de recolección y complicaron la conservación de determinados productos.

Desde el Mercado Central de Buenos Aires confirmaron que hubo problemas de abastecimiento, aunque indicaron que la disponibilidad comenzó a normalizarse durante los últimos días, a partir del ingreso de mercadería proveniente de distintas provincias.

Qué es el fenómeno de El Niño y cómo puede influir en el clima

El Niño es una de las fases del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Se trata de un proceso natural caracterizado por variaciones en la temperatura de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, principalmente en sus sectores central y oriental.

Esos cambios en la temperatura del mar modifican la circulación atmosférica y pueden alterar las condiciones climáticas en diferentes regiones del mundo, con consecuencias sobre las precipitaciones y las temperaturas.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las probabilidades de que El Niño continúe y se intensifique hasta diciembre alcanzan el 100%.

El pronóstico climático trimestral del organismo anticipa lluvias superiores a los valores habituales en buena parte del centro del país. Las regiones comprendidas incluyen el Litoral, Córdoba, La Pampa, el centro-sur de Cuyo y el oeste de Santa Fe y Buenos Aires. También se esperan precipitaciones por encima de lo normal en el noreste de la Patagonia.

Este panorama representa un desafío para las actividades agrícolas, especialmente para aquellas producciones que pueden verse perjudicadas por el exceso de agua, la humedad persistente y las dificultades para ingresar a los campos durante la cosecha.

Qué hortalizas fueron afectadas por las lluvias y las dificultades productivas

El ingeniero agrónomo Mariano Winograd, especializado en fruticultura y economía del sector de frutas y verduras, explicó que El Niño provocó inconvenientes en distintas producciones frutihortícolas.

Según señaló, las cosechas de frutas del norte argentino atravesaron problemas sanitarios y una reducción de los volúmenes producidos. Mencionó particularmente una merma en la producción de arándanos y una temporada complicada para la frutilla.

También indicó que, hacia el final del invierno y el comienzo de la primavera, comenzaron a observarse faltantes de papa, cebolla, zanahoria y anco. Para el especialista, las condiciones climáticas tuvieron un efecto perjudicial sobre la productividad de diferentes cultivos.

Por su parte, Ricardo Velimirovich, presidente de la Asociación de Productores Frutihortícolas de General Pueyrredón, explicó que algunas hortalizas, como los tomates, las cebollas y las calabazas, se producen en el norte argentino, donde las inundaciones y la humedad generaron importantes dificultades.

El dirigente sostuvo que las condiciones meteorológicas provocaron pérdidas en los volúmenes de producción y afectaron la disponibilidad de esos alimentos en el mercado.

En el caso específico de la papa, Velimirovich señaló que los suelos demasiado húmedos dificultaron las tareas de cosecha. También describió los problemas que atravesó la producción de tomate en Corrientes, una zona afectada por la acumulación de agua y la falta de horas de sol, dos condiciones que complican la maduración de los frutos.

Nicolás Bevilaqcua, presidente de la Asociación de Productores Hortícolas de Paraná, aportó otra explicación sobre los faltantes de calabaza. Según detalló, en Mendoza los productores suelen conservar estos productos bajo tierra durante varios meses para extender su disponibilidad hasta septiembre u octubre.

Sin embargo, las lluvias y las condiciones climáticas cambiantes dificultaron ese sistema de conservación y afectaron la mercadería que debía comercializarse durante ese período.

El abastecimiento comenzó a recuperarse, pero algunos precios siguen elevados

Las fuentes del Mercado Central de Buenos Aires coincidieron en que hubo faltantes de calabazas provenientes de Mendoza. No obstante, señalaron que la situación comenzó a mejorar con el ingreso de producción de Chaco, Formosa y Salta.

Uno de los productos que registró un incremento especialmente pronunciado fue el zapallo de la variedad anco Coquena, proveniente de Mendoza. Según los precios mayoristas publicados por el Mercado Central, el valor pasó de aproximadamente $400 por kilo en mayo a casi $2.400 en octubre.

Esto representa un aumento cercano al 400% en ese período.

El morrón también atravesó dificultades de abastecimiento y subas de precios. Sin embargo, los últimos datos del Mercado Central porteño reflejaron una mejora en la disponibilidad del producto.

En su relevamiento semanal, el organismo informó que el precio promedio del pimiento disminuyó un 16,3%, una baja vinculada con la recuperación del abastecimiento.

La evolución fue diferente para otras verduras. Durante el mismo período se registraron aumentos del 50% en la lechuga, del 21% en el tomate y del 11,5% en la zanahoria.

De esta manera, aunque algunos productos comenzaron a recuperar su oferta, el impacto de las condiciones climáticas continúa reflejándose en los valores de distintas hortalizas.

El impacto de El Niño también genera advertencias sobre la economía regional

Las consecuencias del fenómeno climático no se limitan a la producción argentina. Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) analizó los posibles efectos de El Niño sobre la actividad económica y las condiciones sociales de los países de la región.

El documento señaló que, en el norte argentino, las precipitaciones superiores a los niveles habituales podrían favorecer determinadas cosechas y abrir oportunidades para incrementar las exportaciones. Esto podría ocurrir en un contexto en el que otras regiones del mundo necesiten aumentar sus importaciones como consecuencia de los mismos efectos climáticos.

Sin embargo, el organismo también advirtió sobre los riesgos asociados a las inundaciones. El exceso de lluvias puede perjudicar la actividad agrícola y afectar las infraestructuras necesarias para el transporte y la comercialización de los productos.

A nivel regional, las estimaciones de la CEPAL indican que la pérdida acumulada de riqueza podría alcanzar un equivalente al 2% del Producto Bruto Interno (PBI) de América Latina y el Caribe durante los próximos tres años. Según el informe, la mitad de ese deterioro se concentraría en los primeros 12 meses.

El documento también proyecta un aumento de la pobreza relacionado con los efectos de El Niño. La estimación contempla 2,5 millones de personas más en situación de pobreza durante 2027, 3,8 millones en 2028, 4,4 millones en 2029 y 4,8 millones de nuevos pobres hacia 2030.

Un fenómeno que afecta a distintas producciones de Sudamérica

Winograd también describió el impacto de El Niño sobre las actividades frutihortícolas de otros países sudamericanos.

Según explicó, Brasil registra una merma importante en sus cosechas, mientras que en Perú el fenómeno afectó las exportaciones, especialmente las de arándanos.

En Chile, en tanto, se produjeron inundaciones y una importante acumulación de nieve en las zonas montañosas, con perspectivas de nuevos problemas climáticos.

Al analizar la situación argentina, el especialista señaló que la estructura agrícola del país está más orientada a producciones extensivas, como la soja, que a actividades intensivas, entre ellas la frutihorticultura.

Esta diferencia permite dimensionar por qué las alteraciones climáticas pueden tener consecuencias particulares sobre la disponibilidad de frutas y verduras, cuyos ciclos productivos y condiciones de cosecha y conservación presentan características específicas.

Mientras el ingreso de mercadería desde distintas provincias contribuye a recuperar el abastecimiento de algunos productos, las lluvias y las dificultades que atravesaron las cosechas continúan teniendo efectos sobre los precios y la actividad de los productores.