Un informe de GMA Capital ubicó al país entre las 11 economías con mejores indicadores fiscales dentro de una muestra de 98 países. El superávit y la deuda en manos del sector privado aparecen como puntos favorables, aunque la escasez de reservas internacionales, la incertidumbre electoral y la desaceleración de la actividad económica representan desafíos para sostener la confianza de los inversores.
Argentina se encuentra entre los 11 países con mejores indicadores fiscales del mundo, según un informe que evaluó la situación de 98 economías con un Producto Bruto Interno (PBI) superior a los US$50.000 millones. Sin embargo, pese a los avances registrados en el ordenamiento de las cuentas públicas, la debilidad de las reservas internacionales y la incertidumbre política de cara a las elecciones presidenciales de 2027 continúan condicionando la confianza de los inversores.
El reporte de GMA Capital destacó que, durante septiembre, el Gobierno obtuvo un superávit primario de $1,4 billones y un resultado financiero positivo de $0,9 billones. De esta manera, en los primeros nueve meses del año acumuló excedentes equivalentes al 1,2% y al 0,3% del PBI, respectivamente.
Otro dato señalado por el informe es que 30 de los últimos 34 meses finalizaron con superávit primario. Esta continuidad refleja el ajuste fiscal implementado por la administración de Javier Milei y constituye uno de los principales elementos que explican la mejora de los indicadores de las cuentas públicas.
En la comparación internacional, las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectan que Argentina alcanzará en 2026 un superávit financiero equivalente al 0,4% del PBI. En contraste, el promedio de los países analizados registraría un déficit del 3,33%.
La situación también presenta matices en materia de endeudamiento. La deuda pública argentina equivale al 69% del PBI, un nivel superior al promedio internacional del 60%. No obstante, cuando se excluyen los compromisos mantenidos dentro del propio sector público, la proporción se reduce al 42% del producto.
Al combinar esta última medición con el resultado financiero, Argentina queda ubicada dentro del grupo de las 11 economías con mejores cuentas públicas de la muestra analizada por GMA Capital.
Reservas internacionales: la fragilidad que observa el mercado
Pese a los resultados fiscales favorables, el informe identificó dos factores que ayudan a explicar por qué los activos argentinos todavía no reflejan plenamente esa mejora. El primero es el nivel de las reservas internacionales, considerado uno de los puntos vulnerables de la economía.
Según el indicador de adecuación de reservas, conocido como ARA y elaborado por el FMI, Argentina se encuentra entre las economías emergentes con menor cobertura. Esta situación incrementa la exposición del país ante eventuales shocks externos y posibles restricciones de financiamiento.
La disponibilidad de reservas constituye así una variable central para evaluar la capacidad de la economía de responder ante situaciones adversas. Aunque el equilibrio de las cuentas públicas representa un avance, no elimina por sí mismo los riesgos vinculados con la disponibilidad de divisas.
A este escenario se suma el historial de incumplimientos de deuda, rupturas contractuales y episodios de elevada inflación. Estos antecedentes influyen en la percepción de los inversores y llevan al mercado a exigir mayores garantías sobre la sostenibilidad macroeconómica del país.
En consecuencia, la mejora fiscal convive con interrogantes sobre la capacidad de Argentina para consolidar una estabilidad duradera y responder ante eventuales dificultades financieras.
La incertidumbre electoral de 2027 también condiciona las inversiones
El segundo factor señalado por GMA Capital es el panorama político de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Según el análisis, las proyecciones sobre la sostenibilidad de la deuda dependen, entre otras variables, de que se mantenga el superávit primario y de las políticas económicas que se apliquen durante los próximos años.
Los distintos escenarios electorales y las posibles modificaciones en la orientación económica pueden generar trayectorias muy diferentes para la evolución de la deuda pública. Esa incertidumbre se incorpora a las evaluaciones de riesgo y puede influir en las valuaciones de los activos argentinos.
La continuidad del ordenamiento fiscal aparece, por lo tanto, como una variable relevante para las expectativas del mercado. Los inversores no solo observan los resultados actuales, sino también las posibilidades de que las políticas que los sostienen se mantengan en el tiempo.
De esta manera, el desempeño de las cuentas públicas constituye un elemento favorable, pero no alcanza por sí solo para despejar las dudas relacionadas con las reservas, la estabilidad macroeconómica y el escenario político de los próximos años.
La actividad económica suma dificultades para sostener el equilibrio fiscal
A los riesgos financieros y políticos se agregan señales de desaceleración de la actividad económica. Los últimos indicadores muestran un desempeño dispar entre los distintos sectores, con retrocesos en varias ramas productivas que plantean interrogantes sobre la continuidad de la recuperación.
Durante agosto, 10 de los 15 sectores relevados registraron caídas interanuales, mientras que solo cinco mostraron avances. Aunque la economía acumuló una expansión del 1,2% durante los primeros ocho meses del año, los datos más recientes reflejaron una pérdida de impulso.
Entre las actividades más afectadas se ubicaron la industria manufacturera, que registró una contracción interanual del 3,2%, y el comercio, con una caída del 3,5%. En conjunto, ambos sectores restaron 0,9 puntos porcentuales al nivel general de actividad.
También se observaron retrocesos en la intermediación financiera, con una baja del 3,8%; el transporte y las comunicaciones, con una disminución del 2,9%; y la construcción, que cayó un 2,5%.
En contraste, algunas actividades presentaron resultados positivos. La explotación de minas y canteras creció un 11,1% interanual, mientras que el sector de electricidad, gas y agua avanzó un 4,3%. Por su parte, hoteles y restaurantes registró una suba del 3,1%.
Sin embargo, estos incrementos no alcanzaron para compensar las contracciones observadas en el resto de la economía. La distribución desigual del desempeño sectorial refleja que la mejora de algunos rubros convive con dificultades en actividades de peso dentro del nivel general de actividad.
El desafío de convertir la mejora fiscal en confianza sostenida
El diagnóstico de GMA Capital muestra una economía que logró avances en el resultado de las cuentas públicas y que, bajo determinados criterios de medición de la deuda, se ubica entre los países mejor posicionados de la muestra internacional.
El superávit fiscal y la reducción de la deuda considerada fuera del propio sector público constituyen los principales argumentos favorables. Sin embargo, la escasez de reservas internacionales, los antecedentes de inestabilidad macroeconómica y las dudas sobre la continuidad de las políticas económicas siguen pesando sobre las expectativas de los inversores.
A eso se suma una actividad económica que, pese al crecimiento acumulado durante los primeros ocho meses del año, muestra retrocesos interanuales en la mayoría de los sectores relevados durante agosto.
El desafío para el Gobierno será sostener los resultados fiscales mientras enfrenta esas dificultades financieras, políticas y productivas. La posición que Argentina ocupa en la comparación internacional representa un indicador favorable, pero la consolidación de la confianza del mercado dependerá también de la evolución de las reservas, la actividad económica y las expectativas sobre el rumbo que tomará el país después de las elecciones de 2027.

Más historias
El Niño afecta la producción de hortalizas: faltantes y fuertes aumentos en los precios
Las pymes reclaman una ley integral para frenar cierres y cuestionan la falta de respuestas del Gobierno
Del campo a la verdulería: El Niño provoca faltantes y subas de hasta un 400% en hortalizas