27 septiembre, 2026

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Alerta científica: El Niño podría alcanzar una intensidad histórica y batir récords de temperatura en 2027

Científicos de la Oficina de Meteorología del Reino Unido (Met Office) advirtieron que el fenómeno de El Niño en el océano Pacífico podría registrar uno de los niveles más intensos de la historia. Las proyecciones de los modelos climáticos indican que las anomalías térmicas podrían superar los 3°C, un escenario extremo que incrementa la probabilidad de que el año 2027 se convierta en el más caluroso jamás registrado a nivel global.

Un pronóstico sin precedentes en el Pacífico

El fenómeno de El Niño ocurre de manera periódica debido al calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Tradicionalmente, se declara cuando la temperatura de la región supera en al menos 0,5°C los valores habituales. Sin embargo, los modelos analizados por el organismo británico muestran una señal excepcionalmente fuerte que supera por amplio margen los registros habituales.

“Nunca había visto una señal de El Niño tan intensa en nuestras previsiones”, aseguró Adam Scaife, jefe de meteorología del Met Office.

Impacto global: sequías, lluvias y eventos extremos

Aunque el fenómeno se origina en el Pacífico tropical, sus efectos alteran los patrones climáticos de todo el planeta durante meses. Entre las principales consecuencias anticipadas por los especialistas figuran:

  • Riesgo de sequías severas en regiones tropicales, el sur de África y el noreste de Australia.
  • Aumento de precipitaciones y episodios de tiempo severo en otras zonas del mundo.
  • Condiciones más húmedas en el noroeste de Europa, donde se prevén inviernos y otoños con lluvias abundantes tras períodos de fuerte déficit hídrico.

El antecedente europeo y la presión sobre los recursos

La preocupación por los desajustes climáticos globales se refleja también en los recientes episodios vividos en el hemisferio norte. El Reino Unido, por ejemplo, atravesó una sucesión de olas de calor y un fuerte déficit de precipitaciones que dejó a Inglaterra con su mes más seco en 190 años.

Cerca de tres cuartas partes de su territorio y la totalidad de Gales sufrieron condiciones de sequía, lo que provocó que los embalses británicos descendieran hasta el 62,6% de su capacidad —un 16,3% por debajo del promedio habitual—. Esta merma en las reservas aumentó de forma crítica la presión sobre la producción agrícola, los servicios de emergencia y los ecosistemas locales, anticipando el tipo de tensiones operativas que los fenómenos extremos pueden desencadenar a gran escala.

Una combinación explosiva con el calentamiento global

La atención de la comunidad científica está puesta fundamentalmente en la combinación entre este futuro episodio de El Niño y la crisis climática de fondo. Debido a que el fenómeno oceánico suele elevar de manera temporal la temperatura media del planeta, un evento de una magnitud tan excepcional podría hacer que 2027 supere los registros históricos de calor, en un contexto en el que las temperaturas globales ya operan en niveles elevados y desafían los límites de resiliencia de los ecosistemas.