Un informe elaborado con datos oficiales del Banco Central expone fuertes diferencias entre las provincias argentinas. Mientras algunos distritos superan el 20% de morosidad, otros mantienen niveles considerablemente más bajos. El estudio también muestra una marcada brecha entre los grandes centros urbanos y las regiones de mayores ingresos.
El endeudamiento de las familias continúa siendo una de las principales señales del deterioro económico. Un relevamiento elaborado a partir de información oficial del Banco Central de la República Argentina (BCRA) revela que existen importantes diferencias entre las provincias en cuanto al nivel de deudas impagas, con distritos que duplican los porcentajes registrados en otras regiones del país.
Según el Mapa de la Deuda, una herramienta desarrollada por el Centro de Estudios de la Ciudad (CEC) junto con la Fundación Friedrich Ebert (FES), La Rioja encabeza el ranking nacional con la mayor tasa de morosidad: el 23,9% del total adeudado corresponde a obligaciones con más de 90 días de atraso.
Detrás aparecen San Luis (22,2%), Santa Cruz (21,9%), Catamarca (21,5%) y San Juan (20,5%), todas provincias donde más de uno de cada cinco pesos adeudados se encuentra en situación de mora.
En el extremo opuesto del listado se ubica La Pampa, con apenas un 9% de morosidad. También muestran indicadores relativamente bajos la Ciudad de Buenos Aires (11,7%), Entre Ríos (13,3%), Santa Fe (14,3%) y Córdoba (15%).
Un mapa que refleja las desigualdades económicas
El informe fue confeccionado con datos de la Central de Deudores del Banco Central actualizados a junio de 2026 y considera como morosos a quienes registran atrasos superiores a los 90 días en el pago de sus obligaciones financieras.
Además de establecer un ranking provincial, el estudio pone de manifiesto una fuerte desigualdad territorial.
Lisandro Mondino, integrante del Centro de Estudios de la Ciudad, explicó que las mayores tasas de mora se concentran en grandes conglomerados urbanos como el conurbano bonaerense, Rosario y el Gran Rosario, la ciudad de Córdoba y su área metropolitana, donde los porcentajes superan el 20%.
En cambio, regiones con fuerte presencia agroindustrial o mayores niveles de ingresos presentan un comportamiento significativamente distinto.
El interior de la provincia de Buenos Aires, amplias zonas de Santa Fe y Córdoba, así como los barrios del norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, registran niveles considerablemente más bajos de incumplimiento en los pagos.
Según el especialista, esta diferencia está vinculada con el desempeño desigual de los distintos sectores económicos durante los últimos años.
Mientras actividades como la agroindustria lograron sostener mejores niveles de ingresos, rubros como la industria, el comercio y la construcción enfrentaron mayores dificultades, impactando sobre la capacidad de pago de muchas familias.
La Ciudad de Buenos Aires también muestra contrastes
Aunque la Ciudad de Buenos Aires aparece entre las jurisdicciones con menor morosidad del país, el informe advierte que la situación varía significativamente según la zona analizada.
Actualmente, el 81% de la población adulta porteña mantiene algún tipo de deuda financiera, aunque solo el 11,7% presenta atrasos superiores a los 90 días.
Sin embargo, esa cifra promedio oculta importantes diferencias entre barrios.
En sectores del sur de la Ciudad, como Villa Soldati, la morosidad ronda el 20%, mientras que en barrios del norte como Coghlan y Colegiales los niveles se ubican entre el 8% y el 10%.
Estos datos reflejan cómo las diferencias de ingresos y condiciones socioeconómicas también se expresan dentro de un mismo distrito.
Un escenario que no muestra señales de mejora
De acuerdo con el análisis del Centro de Estudios de la Ciudad, las perspectivas para los próximos meses continúan siendo complejas.
Mondino sostuvo que el principal problema pasa por el deterioro del ingreso disponible de los hogares.
Explicó que, en el mejor de los casos, los salarios apenas lograron acompañar la inflación, mientras que otros gastos esenciales, como las tarifas de servicios públicos, el transporte y los combustibles, aumentaron por encima del índice general de precios.
Esa situación obliga a muchas familias a reorganizar sus prioridades económicas y, en numerosos casos, a elegir entre cubrir gastos básicos o cumplir con el pago de sus deudas.
El informe concluye que esta pérdida de capacidad de pago explica buena parte del crecimiento de la morosidad registrado en distintos puntos del país y anticipa que, sin una mejora sostenida del poder adquisitivo, el panorama difícilmente cambie en el corto plazo.

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