El S&P Merval cae 1,9% y los bonos soberanos en dólares pierden 0,3% promedio, mientras el riesgo país elaborado por JP Morgan escala hasta los 450 puntos básicos. La volatilidad de Wall Street y la baja del petróleo condicionan la recuperación de las inversiones argentinas, en un mercado atento a la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Los mercados financieros atraviesan una nueva jornada de cautela, con una combinación de factores internacionales y locales que vuelve a presionar sobre los activos argentinos. La tendencia dispar de Wall Street, la caída del precio internacional del petróleo y la incertidumbre en torno al conflicto entre Estados Unidos e Irán impactan sobre las cotizaciones.
En este escenario, las acciones y los bonos argentinos operan mayoritariamente en terreno negativo y el riesgo país vuelve a subir. El indicador elaborado por JP Morgan se ubicó en los 450 puntos básicos, mientras que el S&P Merval retrocedió 1,9% y los bonos soberanos en dólares registraron una baja promedio de 0,3%.
La jornada refleja cómo los mercados locales continúan expuestos a los movimientos internacionales. La evolución de las tasas, las materias primas, el conflicto geopolítico y las expectativas sobre la economía global pueden modificar el apetito de los inversores por activos considerados de mayor riesgo, entre ellos los argentinos.
¿Qué pasa en Wall Street y por qué influye en Argentina?
Los principales índices de Wall Street operaron de manera dispar durante la jornada, en un contexto marcado por la presentación de resultados corporativos y la temporada de balances de las empresas.
A las 11:30, el Dow Jones de Industriales registraba una suba de 0,8%. En sentido contrario, el índice tecnológico Nasdaq cedía 1,2%, mientras que el S&P 500 retrocedía 0,2%.
La diferencia entre los índices muestra que los inversores no están reaccionando de manera uniforme. Mientras algunas acciones encuentran respaldo en sus resultados empresariales, otras reciben presión vendedora en un contexto de mayor selectividad.
Este comportamiento también puede repercutir en los mercados emergentes. Cuando los grandes inversores internacionales reducen su exposición al riesgo o buscan posiciones más seguras, los activos de países como Argentina pueden perder atractivo y enfrentar mayores dificultades para sostener una recuperación.
El mercado argentino vuelve a terreno negativo
En Buenos Aires, el S&P Merval, principal índice de acciones de la Bolsa porteña, registró una caída de 1,9% en pesos y se ubicó en torno a los 3.240.000 puntos.
El retroceso alcanzó también a la deuda pública. Los bonos soberanos argentinos denominados en dólares, tanto los Bonares como los Globales, registraron una baja promedio de 0,3%.
La caída de bonos y acciones refleja una mayor cautela de los inversores respecto de los activos domésticos. Cuando disminuye la demanda por estos instrumentos, sus precios tienden a bajar y se deterioran las condiciones financieras para el país.
En Nueva York, donde cotizan los ADR y otras acciones de compañías argentinas, también predominaron las bajas.
Entre las empresas que lograron avanzar se destacó Globant, con una recuperación de 8,3%. En el extremo opuesto, Satellogic registró una caída de 6%, mientras que las acciones de entidades bancarias retrocedieron alrededor de 4%.
El comportamiento dispar entre empresas muestra que los inversores están diferenciando sus posiciones según las perspectivas particulares de cada compañía y el contexto general de los mercados.
El riesgo país vuelve a los 450 puntos básicos
Uno de los principales datos de la jornada fue el incremento del riesgo país argentino.
El indicador elaborado por JP Morgan aumentó diez unidades y alcanzó los 450 puntos básicos, su nivel más elevado desde el 10 de junio.
El riesgo país funciona como una referencia del costo adicional que enfrentan los países para financiarse en los mercados internacionales en comparación con los bonos considerados de menor riesgo. En términos simples, cuanto más alto es el indicador, mayor es la percepción de riesgo que tienen los inversores y, por lo tanto, mayor puede ser el costo de obtener financiamiento.
En el caso argentino, una suba del riesgo país representa una señal negativa porque dificulta la posibilidad de acceder a crédito internacional en condiciones favorables. También refleja un aumento de la cautela de los inversores respecto de la capacidad o las condiciones del país para cumplir con sus compromisos financieros.
La recuperación de los activos argentinos suele estar acompañada por una reducción del riesgo país. Por eso, el movimiento registrado este martes muestra que el mercado todavía enfrenta dificultades para consolidar una tendencia positiva.
El petróleo cae por las expectativas de una posible salida al conflicto
En paralelo con la caída de los activos argentinos, el precio internacional del petróleo volvió a retroceder.
El crudo registró sus valores más bajos en más de una semana debido a las expectativas, todavía cautelosas, de que pueda encontrarse una salida al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Los operadores siguen de cerca los acontecimientos en Medio Oriente porque la región concentra rutas estratégicas para el transporte mundial de petróleo. Cualquier interrupción prolongada puede reducir la oferta disponible y provocar fuertes aumentos de precios.
Durante la jornada, los futuros del Brent del Mar del Norte, utilizado como referencia internacional, retrocedieron 1,68 dólares, equivalentes a 1,9%, hasta los USD 86,68 por barril para entrega en septiembre.
En tanto, el WTI, referencia del mercado estadounidense, perdió 1,28 dólares, un 1,6%, y se ubicó en USD 81,33 por barril.
Ambos contratos alcanzaron sus niveles más bajos desde el 17 de julio.
¿Por qué el Estrecho de Ormuz es tan importante para el petróleo?
Uno de los principales focos de atención para los mercados es el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico ubicado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán.
Su importancia radica en que por esa zona circula aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo. Por eso, cualquier interrupción significativa del tráfico puede generar un impacto inmediato sobre el abastecimiento y los precios internacionales.
En medio del conflicto, el tránsito marítimo también se vio afectado más allá de Ormuz, especialmente en el Estrecho de Bab el-Mandeb, una vía estratégica que conecta el Mar Rojo con el golfo de Adén.
El temor a una interrupción del transporte marítimo en estas rutas provocó fuertes aumentos del petróleo durante la semana anterior. Bab el-Mandeb es considerado el segundo punto estratégico más importante para el transporte marítimo de petróleo después del Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, algunos datos recientes muestran señales de una recuperación parcial del tránsito. Según información de la consultora especializada en transporte marítimo Kpler, el lunes atravesaron Bab el-Mandeb 28 buques, el número más elevado en cuatro días.
En cambio, el tráfico a través del Estrecho de Ormuz continúa en niveles bajos.
Una posible negociación genera expectativas, pero el conflicto sigue abierto
La evolución del petróleo también está vinculada con las señales políticas y diplomáticas que llegan desde Washington y Teherán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el lunes que Washington mantenía «buenas conversaciones» con Irán y que existía la posibilidad de alcanzar un acuerdo.
Sin embargo, el mandatario también advirtió que los ataques estadounidenses podrían reanudarse si las negociaciones fracasaban. Desde Irán, a su vez, se realizaron declaraciones similares sobre posibles represalias.
Este escenario explica parte de la volatilidad del petróleo. Los inversores intentan anticipar si las conversaciones pueden derivar en una reducción de las tensiones o si, por el contrario, el conflicto volverá a intensificarse.
A esto se sumó una propuesta impulsada por Omán. Según una fuente del Golfo citada por Reuters, el país presentó a Irán un mecanismo regional conjunto para administrar el Estrecho de Ormuz mediante un sistema de cuotas voluntarias.
La propuesta habría recibido el respaldo de los Estados del Golfo y podría representar un paso hacia una normalización del tránsito energético, aunque todavía no implica una solución definitiva al conflicto.
El papel de los hutíes y el riesgo sobre las rutas energéticas
Otro elemento que los mercados siguen con atención es la actividad de los hutíes de Yemen, aliados de Irán.
El grupo afirmó haber atacado el oleoducto Este-Oeste, una infraestructura que permite transportar petróleo hacia Yanbu, el principal puerto saudí ubicado sobre el Mar Rojo. Los hutíes señalaron que la acción fue una represalia frente a incursiones de drones saudíes.
La situación agrega otro foco de incertidumbre para el mercado energético, ya que cualquier ataque contra infraestructura petrolera o rutas marítimas puede generar temor sobre el abastecimiento global.
Por este motivo, aunque el petróleo retrocedió durante la jornada ante las expectativas de una posible desescalada, los inversores continúan atentos a cualquier señal que pueda modificar nuevamente el escenario.
¿Qué significa todo esto para los mercados argentinos?
La jornada muestra la sensibilidad de los activos argentinos frente a un contexto internacional que todavía presenta altos niveles de incertidumbre.
La caída del S&P Merval, el retroceso de los bonos en dólares y la suba del riesgo país reflejan una mayor cautela de los inversores. Al mismo tiempo, los movimientos de Wall Street y del petróleo funcionan como factores externos que condicionan el comportamiento de los mercados locales.
Si el conflicto en Medio Oriente avanza hacia una solución diplomática y se normaliza el tránsito por las principales rutas petroleras, podría reducirse la presión sobre los precios de la energía y mejorar el clima financiero internacional.
Por el contrario, una nueva escalada militar podría volver a elevar el precio del crudo, aumentar la incertidumbre y generar una mayor búsqueda de activos considerados seguros.
Para Argentina, el desafío es consolidar una recuperación de sus bonos y acciones en un escenario donde las variables externas siguen teniendo una influencia significativa. La evolución del riesgo país será, en ese sentido, uno de los indicadores centrales para observar si el mercado logra revertir la tendencia negativa y recuperar la confianza de los inversores.

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