Tras un prolongado período de deterioro, el mercado laboral bonaerense y nacional mostró en abril un dato alentador: los salarios registrados lograron superar a la inflación por primera vez en siete meses. Sin embargo, economistas y consultores advierten que este repunte inicial —un crecimiento del 3,5% frente a una inflación del 2,6%— debe ser interpretado con cautela. La sostenibilidad de esta mejora en la segunda mitad del año dependerá de una compleja ecuación que combina la consolidación de la desinflación y una reactivación real en sectores no primarios.
El contexto: entre el rebote y la pérdida acumulada
El alivio de abril llega tras una contracción acumulada cercana al 5% entre mediados de 2025 y principios de 2026. Si bien el Gobierno nacional ha puesto el foco en la recuperación del poder adquisitivo como un motor para el consumo masivo, los números reflejan un escenario heterogéneo: desde el cambio de gestión, los sueldos privados registrados acumulan una baja real del 3,5%, mientras que el sector público enfrenta una caída mucho más pronunciada, del 17,3%.
Los pilares para la segunda mitad del año
Para los especialistas consultados, el camino hacia una recuperación «consistente» requiere cumplir con objetivos específicos:
- Desinflación sostenida: Analistas de Eco Go estiman que el IPC podría situarse en torno al 1,9% para junio. Esta desaceleración es el factor principal para que los aumentos nominales pactados en paritarias rindan más en el bolsillo del trabajador.
- Reactivación sectorial: Expertos como Camilo Tiscornia (C&T) y Gonzalo Carrera (Equilibra) coinciden en que no habrá salarios reales creciendo en forma sostenida sin un crecimiento robusto de la economía real, específicamente en industria, construcción y comercio. La falta de dinamismo en la creación de empleo privado formal continúa siendo el gran desafío.
- Paritarias y bonos: Las nuevas cláusulas de revisión y el uso de sumas fijas están aportando una mejora en los sectores privados formales, aunque los expertos advierten que la brecha se ampliará respecto al sector informal y público, que carecen de la misma capacidad de negociación.
Perspectivas y desafíos estructurales
El consenso entre los analistas es de un «optimismo moderado». Si bien se espera una tendencia tendencialmente positiva para los próximos meses, la mayoría advierte que un mes de datos positivos no basta para revertir una tendencia estructural negativa.
La preocupación central se mantiene sobre el mercado laboral: con una informalidad que alcanzó el 44,2% en el primer trimestre de 2026 y una pérdida de 216 mil empleos en el sector privado registrado, el poder de negociación de los trabajadores sigue limitado. La recuperación, en consecuencia, será desigual: mientras los sectores más dinámicos podrían empezar a compensar lo perdido desde la aceleración inflacionaria de agosto de 2025, el resto enfrentará un camino más sinuoso para alcanzar niveles de ingresos previos a la crisis.

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