La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado reconoció que cambió el vínculo con los aliados y que la agenda oficialista enfrenta mayores dificultades. La reactivación del peronismo y la cercanía de las elecciones complican el panorama legislativo.
La estrategia legislativa del Gobierno enfrenta un escenario más complejo en el Senado. Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza, reconoció que el oficialismo deberá avanzar con mayor cautela debido a un cambio en el escenario político y a las nuevas condiciones que plantean sus aliados.
“Vamos a ir al ritmo que podamos ir”, sostuvo Bullrich en declaraciones a La Nación, y admitió que “hay una realidad política distinta”. La dirigente buscó diferenciar esta situación de una falta de voluntad por parte de los sectores que habitualmente acompañan al Gobierno: “No hay mala voluntad, pero hay una realidad política distinta”.
La definición refleja un cambio en las expectativas oficiales respecto del tratamiento de sus proyectos en el Congreso. El Gobierno comenzó a encontrarse con mayores dificultades para reunir los votos necesarios, especialmente después de lo ocurrido con la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que debió ser modificada de manera sustancial ante la pérdida de respaldo de algunos gobernadores que hasta ahora habían funcionado como aliados parlamentarios.
El peronismo vuelve a ocupar el centro de la escena
Uno de los factores que modificó el escenario es la reactivación del peronismo, que esta semana reunió en un mismo espacio a Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, junto con dirigentes parlamentarios y gobernadores de distintos sectores del PJ.
Del encuentro participaron José Mayans y Germán Martínez, además de los gobernadores Sergio Ziliotto, de La Pampa; Ricardo Quintela, de La Rioja; Gustavo Melella, de Tierra del Fuego; y Gildo Insfrán, de Formosa. También estuvo Gerardo Zamora, referente político de Santiago del Estero.
La reunión mostró que el peronismo comenzó a acelerar sus movimientos de cara al próximo escenario electoral y, al mismo tiempo, busca construir una posición común frente a las iniciativas impulsadas por la Casa Rosada.
Entre los principales objetivos aparece el rechazo al intento oficial de eliminar las PASO, una de las cuestiones que puede convertirse en un nuevo eje de confrontación entre el Gobierno y la oposición.
La estrategia frente a los gobernadores aliados
La reorganización del peronismo también apunta a los gobernadores que mantienen posiciones más cercanas al oficialismo nacional.
Entre ellos aparecen Raúl Jalil, de Catamarca; Osvaldo Jaldo, de Tucumán; y Gustavo Sáenz, de Salta. La estrategia inicial del peronismo sería intentar acercarlos mediante el diálogo.
Pero, si esa vía no funciona, el espacio analiza utilizar herramientas similares a las que emplea La Libertad Avanza en las provincias: impulsar candidaturas que puedan complicar electoralmente a los mandatarios que se alejen de la estructura peronista.
La intención es disputar el respaldo de esos dirigentes no solamente en el terreno político, sino también en el Congreso, donde sus legisladores pueden resultar determinantes para que el Gobierno consiga o no aprobar sus proyectos.
Neuquén y Río Negro, dos provincias clave
La ofensiva peronista también podría extenderse hacia gobernadores patagónicos cuyos votos tienen peso en el Congreso.
En ese grupo aparecen Rolando Figueroa, de Neuquén, y Alberto Weretilnek, de Río Negro. Ambos forman parte del grupo de mandatarios provinciales cuya posición puede resultar decisiva para el avance de las iniciativas oficiales.
Por eso, el movimiento del PJ busca ampliar su capacidad de negociación y evitar que el Gobierno pueda contar automáticamente con el respaldo de sectores provinciales que anteriormente acompañaron algunas de sus propuestas.
Un Congreso más difícil para el Gobierno
Las declaraciones de Bullrich funcionan, en este contexto, como una señal del nuevo escenario que enfrenta la administración de Javier Milei.
El oficialismo mantiene la intención de avanzar con su agenda, pero ahora debe hacerlo en un Congreso donde los acuerdos son más difíciles de garantizar y donde los gobernadores comienzan a evaluar sus propias estrategias frente al calendario electoral.
La aceleración de la interna peronista, el reposicionamiento de los gobernadores y la proximidad de las elecciones agregan presión sobre la estrategia legislativa de La Libertad Avanza.
Por eso, la frase de Bullrich —“vamos a ir al ritmo que podamos ir”— sintetiza una nueva etapa: el Gobierno busca sostener su agenda, pero deberá negociar cada vez más para conseguir los votos necesarios.

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