11 mayo, 2026

ADN Bonaerense

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La crisis textil en la Provincia: las lecciones internacionales que Argentina decidió omitir

El cierre de 659 empresas y la pérdida de 20.000 empleos exponen la falta de una estrategia de reconversión. El contraste con los modelos de Italia, Corea del Sur y Turquía.

Las 3 claves para entender por qué la industria textil bonaerense atraviesa un proceso de desarticulación sin precedentes se encuentran en la ausencia de una política industrial coordinada. Mientras que otros países utilizaron la apertura comercial como un motor de transformación tecnológica, en nuestro territorio la medida se ejecutó de forma acelerada y sin los instrumentos de apoyo que demanda el sector manufacturero para sobrevivir a la competencia global.

El contexto detrás de este fenómeno revela que naciones como Italia o Corea del Sur no abandonaron sus sectores textiles ante la presión asiática, sino que financiaron su migración hacia segmentos de mayor valor agregado. Nosotros observamos una tendencia opuesta: una apertura de mercado concretada en apenas 24 meses, sin reducción de la carga fiscal ni financiamiento para la innovación, lo que derivó en una destrucción neta de capacidades productivas en lugar de una modernización estructural.

Desde nuestra *perspectiva, el impacto de esta medida en el cordón industrial del Conurbano y el interior provincial es crítico. Los *datos son concluyentes: la importación de prendas aumentó un 185% en volumen mientras la capacidad instalada local se convertía en capital muerto. A diferencia de Turquía, que combinó la apertura con una promoción exportadora agresiva y un tipo de cambio competitivo, el modelo local sumó la apreciación cambiaria a una presión impositiva que no dio respiro a las pymes.

Lo que nadie está diciendo sobre la crisis es que la experiencia internacional demuestra que ninguna reconversión exitosa prescindió de una estrategia estatal explícita. Países como Portugal administraron la transición durante más de una década con fondos para la capacitación laboral masiva. En la Argentina, la falta de una hoja de ruta transformó lo que podría haber sido una evolución en una demolición de puestos de trabajo calificados.

Como consecuencia directa, el debate actual se encuentra atrapado en una falsa dicotomía entre proteccionismo y apertura total. El trasfondo real del problema es la carencia de un plan para lo que viene después de la industria tradicional. Sin una política que defina hacia qué nuevos sectores deben migrar los recursos y los trabajadores, el costo social seguirá incrementándose en las comunidades que dependen históricamente de la hilandería y la confección.

La historia económica global enseña que la apertura sin herramientas de fomento no genera eficiencia, sino desierto industrial. El desafío para la Provincia y el país es decidir si se retomará un camino de desarrollo tecnológico o si se consolidará la pérdida definitiva de un eslabón clave en la cadena de valor nacional.