El escenario político de la provincia de Buenos Aires y el panorama nacional vuelven a pivotar sobre los movimientos de Cristina Fernández de Kirchner. Desde su residencia en el barrio de Constitución, bajo régimen de prisión domiciliaria, la expresidenta articula un dispositivo político que, lejos de la pasividad, busca moldear el futuro del peronismo.
La reciente reaparición pública de Máximo Kirchner como principal vocero instaló formalmente la consigna de una postulación presidencial para 2027, un movimiento que analistas y dirigentes interpretan más como una definición de centralidad política y una estrategia de resistencia que como una posibilidad fáctica dada su situación judicial.
El factor Pichetto y la búsqueda de transversalidad
Uno de los datos más significativos del último período es la reactivación de vínculos con sectores del peronismo tradicional no alineados con el kirchnerismo duro. El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto (Encuentro Federal) emergió como una figura central en este esquema tras plantear ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Baja la viabilidad de que el Congreso declare la nulidad del fallo de la causa Vialidad, argumentando «gravedad institucional» y vicios en el proceso.
El acercamiento entre Fernández de Kirchner y Pichetto, consolidado en reuniones periódicas desde principios de año, responde a una lectura compartida sobre la necesidad de estructurar un frente político con volumen institucional capaz de competir con el esquema de Javier Milei. Según fuentes de su entorno, la expresidenta mantiene un piso de intención de voto que la posiciona de forma competitiva en los sondeos de opinión pública, lo que refuerza su rol como electora y estratega principal del espacio.
Paralelamente, las oficinas de San José 1111 registran el paso de un amplio espectro de la dirigencia partidaria: desde Sergio Massa y Guillermo Moreno hasta legisladores nacionales como José Mayans y Germán Martínez, además de intendentes y referentes de La Cámpora. Las reuniones se desarrollan bajo un estricto hermetismo, condicionado por las restricciones de visitas impuestas por el Tribunal Oral Federal 2, cuya flexibilización depende actualmente de una resolución de la Cámara de Casación.
El diseño de la estrategia electoral expone, de manera simultánea, la profundidad de la fractura interna con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. El mandatario provincial es el gran ausente en las listas de audiencia de Constitución, lo que evidencia el distanciamiento con el núcleo duro del Instituto Patria.
Respecto a los indicadores del conflicto interno, la Estrategia Electoral expone dos posturas contrapuestas: por un lado, el posicionamiento del cristinismo prioriza la instalación de un candidato propio o el señalamiento directo de la conducción; por el otro, la situación del gobernador bonaerense lo perfila como el candidato natural del espacio basado en la gestión territorial.
En cuanto a la Construcción Política, el sector alineado con la expresidenta demanda un alineamiento irrestricto y cuestiona con dureza los intentos de diferenciación, mientras que el gobernador bonaerense busca ampliar la base de sustentación del espacio mediante un discurso de unidad y el peso de su gestión propia.
Finalmente, la Proyección de Votos profundiza la brecha, ya que las encuestas internas del cristinismo sugieren que el voto duro responde directamente a la conducción nacional, en contraste con la posición de Axel Kicillof, quien retiene el principal capital político institucional del peronismo en el principal distrito del país.
Desde el entorno de la expresidenta se critica la estrategia de autonomía que ensaya la gobernación bonaerense, argumentando que la base de sustentación electoral de Kicillof se solapa casi en su totalidad con el caudal histórico del kirchnerismo. Aunque la gestión conjunta durante el reciente operativo de seguridad por el concierto de despedida de Carlos «Indio» Solari en Avellaneda abrió una breve tregua institucional, los discursos del último fin de semana ratificaron que la disputa por la conducción y el método de toma de decisiones de cara a los próximos turnos electorales permanece abierta y con final reservado.

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