El proyecto Hualilán interrumpió temporalmente el traslado de mineral hacia la planta de Casposo mientras revisa aspectos operativos. La decisión impacta en empresas proveedoras y abre interrogantes sobre el futuro de la actividad, aunque la compañía negó problemas de viabilidad.
El proyecto minero Hualilán, ubicado en el departamento sanjuanino de Ullum, suspendió de manera temporal el transporte de roca mineralizada hacia la planta de procesamiento de Casposo, en Calingasta. La medida, adoptada pocas semanas después del inicio de la producción de doré —la aleación primaria de oro y plata—, generó preocupación entre contratistas, proveedores y trabajadores vinculados a la actividad.
De acuerdo con información difundida por distintas fuentes del sector, la decisión fue impulsada por la nueva conducción técnica de Challenger Gold, propietaria del yacimiento, en el marco de una revisión de los parámetros operativos del proyecto.
Según trascendió, el análisis estaría centrado en la denominada «ley del mineral», indicador que determina la concentración de metal precioso por tonelada de roca extraída y que resulta determinante para la rentabilidad de cualquier explotación minera. Ante la necesidad de verificar esos parámetros, la empresa habría optado por pausar el traslado de material mientras avanza en una evaluación técnica de las reservas.
La suspensión impactó directamente sobre el contrato de transporte adjudicado el año pasado a un consorcio de empresas sanjuaninas, cuya operatoria contemplaba el movimiento de unas 720.000 toneladas de mineral durante un período de tres años. Si bien la minera comunicó que se trata de una interrupción transitoria y no de una rescisión contractual, las firmas involucradas manifestaron preocupación por las inversiones realizadas en flota, logística y personal.
La situación también repercute en la economía regional, especialmente en Calingasta, donde numerosos proveedores de bienes y servicios habían comenzado a recuperar actividad a partir de la reactivación de la planta de Casposo.
En paralelo, el episodio vuelve a poner el foco sobre la estrategia empresarial del grupo encabezado por Eduardo Elsztain, principal accionista de Challenger Gold y también vinculado al control de Austral Gold, operadora de Casposo. La integración de ambos proyectos buscaba generar sinergias entre la extracción del mineral y su procesamiento, aunque la revisión operativa abre interrogantes sobre los próximos pasos de la compañía.
La respuesta de la empresa
Frente a las versiones sobre posibles inconsistencias técnicas, Challenger Gold rechazó que exista una revisión de la viabilidad del proyecto o discrepancias en la ley del mineral.
Desde la empresa afirmaron que la suspensión del transporte responde a una transición entre distintos sectores de explotación dentro de Hualilán y señalaron que las tareas de desarrollo, exploración y conformación de stock continúan con normalidad.
Asimismo, remarcaron que la planta de Casposo mantiene sus operaciones habituales procesando material propio y sostuvieron que tanto Austral Gold como Challenger Gold cuentan con estructuras de gestión independientes. Según indicaron, la medida adoptada es de carácter operativo y no modifica la continuidad ni las perspectivas de ambos proyectos.
Mientras tanto, el sector minero y el entramado de proveedores locales permanecen atentos a la duración de esta pausa y a las definiciones que adopte la compañía respecto del cronograma de producción.

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