El ausentismo electoral entre las personas de 18 a 30 años alcanzó su nivel más alto desde 2017. Aunque los jóvenes representan cerca de una cuarta parte del padrón, apenas el 7,2% está afiliado a un partido político, en un escenario marcado por el distanciamiento de las estructuras tradicionales de participación.
Crece el ausentismo entre los jóvenes
La participación de los jóvenes argentinos en las elecciones nacionales muestra una tendencia sostenida de caída en los últimos años. Según datos de la Cámara Nacional Electoral (CNE), el 34,5% de los electores de entre 18 y 30 años no concurrió a votar en las elecciones legislativas de 2025, el porcentaje más elevado registrado para este segmento desde 2017.
La evolución refleja un cambio significativo. En 2017 el ausentismo juvenil fue del 19,9%, descendió al 17% en 2019, pero luego inició una escalada: alcanzó el 28% en 2021, bajó al 22% en 2023 y volvió a crecer con fuerza este año hasta superar el tercio del padrón juvenil.
Una brecha cada vez mayor con el resto del electorado
Si bien el incremento del ausentismo fue una tendencia general en todos los grupos etarios, el impacto fue considerablemente mayor entre los jóvenes.
Mientras que entre los votantes de 50 a 65 años la inasistencia se mantuvo alrededor del 20%, en el segmento de 20 a 30 años se aproximó al 40%. Esta diferencia amplió la distancia entre las generaciones y refuerza las señales de un menor involucramiento electoral de las nuevas generaciones.
Desde la Cámara Nacional Electoral advirtieron que las elecciones legislativas de 2025 registraron la participación más baja desde el retorno de la democracia en 1983, con menos del 70% del padrón concurriendo a las urnas. El organismo señaló además que la situación afecta especialmente a los electores jóvenes y también plantea desafíos para quienes comienzan a votar entre los 16 y 17 años, una etapa considerada clave para consolidar hábitos de participación ciudadana.
Las razones detrás del desinterés
Especialistas consultados coinciden en que el fenómeno responde a múltiples factores.
Teo Joaquín Saralegui, coordinador de Investigación e Incidencia Pública de la Asociación Conciencia, sostuvo que una parte importante de los jóvenes percibe a la política como poco atractiva y que el costo de no participar en las elecciones resulta bajo, generando un escenario de creciente apatía electoral.
Además, señaló que el menor involucramiento político dentro de muchas familias también influye en la transmisión de valores y prácticas vinculadas con la participación democrática.
Por su parte, el analista político Facundo Cruz, coordinador del observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó que la participación electoral en Argentina viene disminuyendo de manera gradual desde hace décadas y que los jóvenes no escapan a esa tendencia. En el caso de quienes tienen entre 16 y 17 años, recordó que el voto es optativo, lo que reduce aún más los incentivos para concurrir a las urnas.
En la misma línea, Carolina Tchitchian, profesora de la UBA y exdirectora de Instituciones Políticas de Cippec, remarcó que la decisión de votar no depende únicamente del interés político, sino también de factores prácticos como el acceso a la información, el traslado al lugar de votación y el esfuerzo que implica participar del proceso electoral.
Baja afiliación, pero nuevas formas de participación
Los datos sobre afiliación partidaria también reflejan una fuerte subrepresentación juvenil.
Al 8 de junio de 2025, apenas el 7,2% de los afiliados a partidos políticos tenía entre 18 y 30 años, pese a que ese grupo representa aproximadamente uno de cada cuatro electores del padrón nacional. Entre los jóvenes de 16 y 17 años, la afiliación es prácticamente inexistente, con apenas el 0,01%.
Sin embargo, los especialistas advierten que la escasa afiliación no implica necesariamente desinterés por los asuntos públicos.
Una encuesta nacional elaborada por Cippec y Unicef en 2023 mostró que el 52% de los jóvenes de entre 12 y 24 años participó durante el último año en alguna actividad política, comunitaria o social, como voluntariados, centros de estudiantes, movilizaciones o acciones en redes sociales.
El estudio también reveló que el 43% considera al voto un derecho fundamental, aunque el 53% afirmó no sentirse representado por los partidos políticos ni por los candidatos que compiten en las elecciones.
Para la investigadora de Cippec María Eugenia Zamarreño, estos datos reflejan una creciente distancia entre las expectativas de las nuevas generaciones y las formas tradicionales de representación política, un desafío que atraviesa al sistema democrático y plantea interrogantes sobre cómo recuperar el vínculo entre los jóvenes y las instituciones.

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