El último informe de ADEFA revela un persistente retroceso en las variables de producción y comercialización mayorista, abriendo un debate profundo sobre los costos fiscales y estructurales que limitan la inserción internacional del sector.
El comportamiento de la industria automotriz durante el mes de mayo expuso la continuidad de la fase de retracción que atraviesa el sector manufacturero local. De acuerdo con los datos consolidados por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), la producción de vehículos sufrió una contracción del 21,5% en términos interanuales, alcanzando un volumen de 37.762 unidades entre automóviles y utilitarios livianos. Si bien la cifra representa una estabilidad técnica marginal del 0,6% en comparación con el mes inmediato anterior, el contraste con las 48.109 unidades fabricadas en mayo de 2025 evidencia el impacto del freno en la actividad industrial, acumulando un retroceso del 19,3% en los primeros cinco meses del año.
El núcleo de la problemática sectorial se manifiesta con mayor severidad en el canal de ventas mayoristas hacia la red de concesionarios, donde se registró un desplome del 39% interanual al comercializarse 35.979 vehículos. Esta debilidad del mercado interno forzó a las terminales a depender críticamente del frente externo; sin embargo, las exportaciones tampoco lograron actuar como un vector de compensación dinámica. Con 25.237 unidades enviadas al exterior, los despachos internacionales sufrieron una merma del 6,1% respecto de abril y una baja del 4,2% frente al mismo mes del año previo, reflejando las dificultades para sostener los niveles de demanda en los mercados de destino.
Desde una perspectiva analítica, la conducción de ADEFA, encabezada por Rodrigo Pérez Graziano, interpreta que los volúmenes actuales marcan el inicio de una fase de estabilización operativa. Esta meseta se inscribe en un proceso de reconfiguración y adecuación de la oferta local, condicionado por la renovación de plataformas y la maduración de nuevas inversiones. No obstante, el diagnóstico de las terminales apunta a que la sustentabilidad del modelo de negocios excede la dinámica propia del mercado y se vincula de manera directa con las asimetrías impositivas.
El debate de fondo se traslada ahora a la estructura tributaria subnacional. Aunque el sector reconoce el impacto positivo de la reciente baja de impuestos a la exportación implementada por la administración nacional, los fabricantes advierten sobre la necesidad urgente de una reforma que involucre a las provincias y municipios. En un escenario donde el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y las tasas de seguridad e higiene representan el 10% del valor final de un vehículo exportado, la remoción de estos componentes se vuelve un factor indispensable para recuperar la competitividad perdida y consolidar el perfil exportador de la industria frente a los competidores regionales.

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