11 mayo, 2026

ADN Bonaerense

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Kicillof consolida su proyección nacional mientras la gestión libertaria enfrenta un desgaste prematuro

El gobernador bonaerense lidera la intención de voto hacia 2027 frente a un escenario donde siete de cada diez encuestados demandan un cambio de rumbo político.

El reciente informe de la consultora Zuban Córdoba expone una tendencia que comienza a configurarse como un desafío estructural para el oficialismo nacional. Con una desaprobación de gestión que alcanza el 64,5%, el ecosistema político observa cómo el centro de gravedad electoral parece desplazarse nuevamente hacia la provincia de Buenos Aires, donde Axel Kicillof retiene el núcleo de mayor fidelidad en la opinión pública.

El contexto detrás de estos números revela que el gobernador no solo encabeza la intención de voto con un 44,1%, sino que ostenta el techo de rechazo más bajo entre las figuras de mayor relevancia. Este escenario lo posiciona como el principal referente de la oposición, superando por casi diez puntos a las opciones ligadas a La Libertad Avanza y el PRO, cuyas figuras muestran signos de erosión en su imagen positiva.

La perspectiva de género resulta determinante para comprender este fenómeno. La aprobación del gobierno nacional cae drásticamente entre las mujeres, donde apenas 3 de cada 10 respaldan el rumbo actual. Esta brecha se traslada al pedido de cambio de gobierno, una demanda que escala al 76,5% en el segmento femenino, evidenciando que el malestar social tiene raíces profundas en la vida cotidiana y el consumo.

Dentro de las filas oficialistas, los datos sugieren un reordenamiento interno. Ante el desgaste de la figura presidencial, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel emergen con mejores diferenciales que Javier Milei. No obstante, el nivel de descontento entre los propios votantes del actual mandatario —donde un 40% se declara defraudado— marca una luz de alerta sobre la sostenibilidad del apoyo que llevó al gobierno al poder.

Esta configuración del tablero electoral a tres años de las presidenciales refleja una polarización donde el peronismo recupera terreno como opción de gobierno frente a una gestión que no logra capitalizar sus medidas en bienestar percibido. La evolución de estas variables dependerá de la capacidad del oficialismo para revertir indicadores económicos que, por ahora, alimentan la intención de voto de la principal alternativa bonaerense.