El avance tecnológico impacta en el trabajo, las inversiones y el futuro de las oficinas.
La inteligencia artificial empieza a transformar uno de los sectores más tradicionales de la economía: el inmobiliario.
Durante años, el mercado de oficinas ya venía atravesando cambios por el comercio electrónico y el teletrabajo. Sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial plantea un desafío aún mayor. El foco no está tanto en los edificios, sino en los servicios: tareas como el análisis de inversiones, la intermediación y la gestión podrían ser realizadas de forma más eficiente por sistemas automatizados. De hecho, el impacto ya se sintió en los mercados financieros, donde empresas del sector perdieron valor ante el temor de una disrupción tecnológica. Especialistas advierten que la principal amenaza no es la caída de la demanda de oficinas, sino la posible reducción del rol de intermediarios humanos. Al mismo tiempo, la IA también genera nuevas oportunidades, como el desarrollo de centros de datos y una mayor demanda de espacios por parte de empresas tecnológicas.
Lejos de desaparecer, el sector inmobiliario se encamina a una transformación profunda donde la tecnología y el factor humano deberán convivir.

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