28 septiembre, 2026

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Alarma en EE.UU. por el avance del kratom, la «heroína de las gasolineras» que se vende sin receta

Promocionado como un suplemento natural para calmar dolores y ansiedad, este producto de efectos opioides carece de control federal. Expertos advierten sobre su alto poder adictivo y el riesgo de sobredosis.

El kratom, una planta originaria del sudeste asiático con efectos similares a los opioides, se ha convertido en el centro de un intenso debate en los Estados Unidos. Conocido popularmente como la «heroína de las gasolineras» debido a su venta libre en tiendas de barrio y estaciones de servicio, este producto a base de hierbas es promocionado por sus consumidores como una alternativa natural para calmar dolores crónicos o la ansiedad, pero las autoridades sanitarias alertan sobre sus graves riesgos de adicción y sobredosis.

De la medicina tradicional a los suplementos sin control

El árbol de kratom (Mitragyna speciosa) es nativo de países como Tailandia, Malasia e Indonesia, donde sus hojas molidas se han consumido tradicionalmente en infusiones por sus propiedades estimulantes. Sin embargo, su llegada al mercado estadounidense alrededor de 2016 cambió drásticamente su comercialización.

En EE.UU., el producto se vende de forma masiva en cápsulas, polvos o líquidos altamente concentrados. Al estar catalogado como un suplemento alimenticio y carecer de una regulación federal de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los especialistas advierten que no existe un control real sobre su pureza ni sobre las dosis consumidas.

“No hay forma de saber con exactitud qué estás consumiendo. Podrías crear algo en tu sótano, comercializarlo como un suplemento, y nadie se molestaría en comprobar qué contiene”, aseguró Shane Speights, decano de la Facultad de Medicina Osteopática de la Universidad Estatal de Arkansas.

Usos, efectos y dependencia

El kratom se comercializa habitualmente como un remedio natural para tratar dolores musculares, articulares o cuadros de depresión. En dosis bajas, genera efectos estimulantes comparables a los de la cafeína; sin embargo, en dosis más altas interactúa con los receptores cerebrales activando hormonas como la dopamina, lo que produce una sensación similar a la de un narcótico o un opioide.

Entre los principales peligros señalados por los expertos figuran:

  • Depresión del sistema nervioso central: Puede provocar colapsos cardiovasculares y dificultades respiratorias graves, siendo el principal factor detrás de los casos fatales asociados.
  • Alto potencial adictivo: Los usuarios desarrollan rápidamente tolerancia, requiriendo cantidades cada vez mayores para conseguir el mismo efecto (algunos consumidores superan las 20 pastillas diarias).
  • Síntomas de abstinencia severos: Su interrupción brusca genera cuadros complejos que afectan la vida laboral, social y económica de las personas.

Un complejo mapa legal

Debido a la falta de restricciones a nivel federal, la regulación ha quedado en manos de los gobiernos estatales. Actualmente, el kratom está prohibido en 11 estados —incluyendo a Alabama, Arkansas y, más recientemente, Massachusetts—, mientras que en otros continúa comercializándose libremente o enfrenta demandas judiciales específicas. A nivel internacional, su venta y consumo también se encuentran prohibidos en diversos países de Europa, en Australia y en su propia región de origen, como Malasia.