La misión técnica del Fondo Monetario Internacional inició la tercera revisión del programa con Argentina. El equipo económico deberá explicar el incumplimiento de la meta fiscal del primer semestre, aunque llegará al encuentro con un superávit primario acumulado de alrededor del 1,1% del PIB durante los primeros ocho meses de 2026.
Los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) comenzaron este lunes las reuniones con funcionarios del Ministerio de Economía para avanzar con la tercera revisión del programa acordado con Argentina. El eje de las conversaciones estará puesto en la evolución de las cuentas públicas, el cumplimiento de las metas fiscales y las medidas que el Gobierno prevé aplicar para sostener el resultado positivo durante lo que resta del año.
La revisión se produce después de que el resultado fiscal del primer semestre quedara por debajo de la pauta acordada. El compromiso establecía un superávit primario equivalente al 0,7% del Producto Interno Bruto (PIB) para ese período, mientras que el resultado alcanzó el 0,6% del PIB. Para todo 2026, el programa contempla una meta de superávit primario del 1,4% del PIB.
Ese desvío será uno de los puntos que los funcionarios deberán explicar ante los representantes del organismo. La discusión estará vinculada con las medidas necesarias para evitar que el incumplimiento de la meta semestral afecte el objetivo establecido para el conjunto del año.
En ese contexto, el Gobierno llega a la revisión con un dato favorable correspondiente a agosto. Según informó Economía, el Sector Público Nacional (SPN) registró durante ese mes un superávit primario de $1.990.322 millones y un superávit financiero de $635.529 millones. Con ese resultado, el acumulado de los primeros ocho meses de 2026 alcanzó aproximadamente 1,1% del PIB de superávit primario y 0,2% del PIB de superávit financiero.
El resultado adquiere relevancia porque junio había interrumpido la secuencia positiva y había contribuido al incumplimiento de la meta semestral. Ahora, las autoridades económicas buscarán mostrar ante el Fondo que el resultado de agosto permitió recomponer el acumulado y sostener el objetivo fiscal anual.
El comportamiento de los ingresos y los gastos
Los números de agosto muestran que el resultado positivo se alcanzó pese a una disminución de los ingresos totales del Sector Público Nacional respecto de julio.
Los ingresos pasaron de $17.092.374 millones en julio a $15.027.157 millones en agosto, lo que representó una reducción de $2.065.217 millones.
Al mismo tiempo, los gastos primarios también disminuyeron. Pasaron de $14.132.041 millones a $13.036.836 millones, con una reducción de $1.095.205 millones. Esa caída permitió que la menor recaudación no derivara en un nuevo déficit y que agosto cerrara con el superávit primario informado por Economía.
La mayor reducción se concentró en los gastos corrientes primarios, que bajaron de $13.851.091 millones en julio a $12.632.870 millones en agosto. La diferencia fue de $1.218.221 millones.
Dentro de ese grupo, los gastos de funcionamiento y otros pasaron de $2.824.750 millones a $2.050.462 millones, una disminución de $774.288 millones. Ese rubro explicó la mayor parte de la reducción mensual de las erogaciones corrientes.
Las prestaciones sociales también registraron una baja. Pasaron de $8.687.144 millones en julio a $8.401.245 millones en agosto, una diferencia de $285.899 millones.
En paralelo, las transferencias a universidades descendieron de $697.606 millones a $499.670 millones, mientras que las transferencias corrientes a las provincias pasaron de $181.357 millones a $168.060 millones. Los otros gastos corrientes, por su parte, disminuyeron de $279.618 millones a $242.717 millones.
Subsidios y gastos de capital
La evolución no fue uniforme en todas las partidas. Mientras varios componentes del gasto corriente se redujeron, los subsidios económicos aumentaron durante agosto.
Ese rubro pasó de $1.180.615 millones en julio a $1.270.715 millones en agosto, lo que implicó un incremento de $90.100 millones.
También crecieron los gastos de capital, que subieron de $280.951 millones a $403.966 millones, una diferencia de $123.015 millones.
Dentro de esas erogaciones aumentaron los desembolsos destinados a distintos sectores. El gasto en energía pasó de $70.134 millones a $127.578 millones; el destinado a transporte, de $109.354 millones a $120.978 millones; y el correspondiente a vivienda, de $7.579 millones a $12.926 millones.
También se incrementaron las partidas de agua potable y alcantarillado, que pasaron de $46.866 millones a $85.880 millones, mientras que otros gastos de capital subieron de $46.325 millones a $56.088 millones.
La única categoría de gastos de capital que registró una disminución fue educación, cuya partida pasó de $692 millones en julio a $515 millones en agosto, una baja de $177 millones.
De esta manera, el resultado de agosto combinó una reducción de los gastos de funcionamiento, las prestaciones sociales y las transferencias corrientes con aumentos en subsidios económicos y buena parte de las partidas de capital.
Los compromisos que deberá explicar Economía
La composición del gasto también tendrá un lugar en las conversaciones con el FMI debido a los compromisos asumidos durante la segunda revisión del programa para sostener el superávit primario.
Entre las medidas contempladas aparecen la postergación de iniciativas relacionadas con la reforma laboral, una mayor recaudación mediante determinados impuestos y cambios en la focalización de los subsidios al transporte.
Otro de los puntos es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). El Gobierno había decidido postergar su entrada en vigencia hasta el 1° de noviembre, aunque todavía existe incertidumbre sobre cómo continuará su implementación.
Los funcionarios deberán explicar estas decisiones en el marco de una revisión que estará atravesada por la necesidad de sostener el resultado fiscal anual y demostrar cómo las medidas adoptadas permitirán alcanzar la meta de 1,4% del PIB de superávit primario prevista para 2026.
Una semana con agenda internacional y vencimientos
La revisión del FMI coincidirá además con una semana de intensa actividad internacional para el Gobierno.
El ministro de Economía, Luis Caputo, viajará a Nueva York junto al presidente Javier Milei para participar de las reuniones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Por la superposición de ambas agendas, el titular del Palacio de Hacienda no participará de todos los encuentros que la misión técnica mantendrá con funcionarios argentinos.
A la discusión fiscal se sumará otro frente financiero: durante la semana está previsto un vencimiento de deuda de USD 800 millones.
Según el último informe del Banco Central (BCRA) mencionado en la fuente, los depósitos en moneda extranjera del Tesoro alcanzaban los USD 2.357 millones al 16 de septiembre. Dos días antes, el 14 de septiembre, se ubicaban en USD 2.758 millones, por lo que registraron una disminución de USD 401 millones.
Con ese escenario, la tercera revisión del FMI tendrá como eje el desvío registrado durante el primer semestre, pero también la evolución posterior de las cuentas públicas. El resultado de agosto, que llevó el superávit primario acumulado a aproximadamente 1,1% del PIB, será uno de los principales datos que el equipo económico pondrá sobre la mesa durante las conversaciones con el organismo.

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