27 septiembre, 2026

ADN Bonaerense

Noticias

El Gobierno proyecta invertir más de $300 mil millones en 2027 para avanzar con la Base Naval de Ushuaia

La administración de Javier Milei busca completar la Base Naval Integrada de Tierra del Fuego hacia fines de 2029. El proyecto apunta a reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y convertir a Ushuaia en un punto estratégico de acceso a la Antártida.

El Gobierno nacional prevé destinar más de $300 mil millones durante 2027 para avanzar con la construcción de la Base Naval Integrada (BNI) de Tierra del Fuego, una obra que la Armada proyecta finalizar hacia fines de 2029.

La iniciativa busca transformar el predio ubicado en la Península de Ushuaia en un polo logístico militar de relevancia para la región, con el objetivo de fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y consolidar a la ciudad fueguina como una de las principales puertas de acceso hacia la Antártida.

El proyecto tomó un nuevo impulso durante la gestión de Javier Milei, después de que el Presidente firmara un Decreto de Necesidad y Urgencia que reasignó casi $218.000 millones para el área de Defensa y las Fuerzas Armadas.

Posteriormente, el mandatario instruyó al Ministerio de Economía para incorporar en el Presupuesto 2027 los recursos necesarios que permitan garantizar la continuidad del programa.

El ministro de Defensa, Carlos Presti, confirmó que el proyecto presupuestario contemplará más de $300 mil millones adicionales para avanzar con las obras. De acuerdo con lo informado por el funcionario, el costo total del proyecto ronda los US$450 millones.

Durante una recorrida por la Península de Ushuaia, Presti sostuvo que el financiamiento será afrontado con recursos propios del Estado y remarcó que la decisión oficial es avanzar con la obra manteniendo el equilibrio fiscal.

Junto al ministro participaron de la visita el canciller Pablo Quirno, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Marcelo Alejandro Dalle Nogare, y el jefe de la Armada, Juan Carlos Romay.

Los funcionarios aclararon que la iniciativa no contempla recurrir a financiamiento externo, ya sea mediante créditos de organismos multilaterales o asistencia económica de otros países.

Quirno remarcó que se trata de un proyecto concebido como una base argentina financiada con recursos nacionales. La eventual utilización de sus instalaciones por parte de otros países para cuestiones logísticas relacionadas con sus operaciones antárticas, explicó, constituye una cuestión diferente.

Un proyecto que lleva más de cinco décadas

La construcción de una Base Naval Integrada en Ushuaia no es una idea reciente. Según explicó Guillermo Prada, comandante del Área Naval Austral y jefe de la Base Naval de la Armada en Ushuaia, el proyecto comenzó a ser analizado hace más de 50 años.

Ya en 1971 se estudiaba la posibilidad de levantar un nuevo puerto militar en la Península, aunque la falta de recursos impidió que la iniciativa pudiera concretarse.

El proyecto volvió a tomar forma en 2022, durante el gobierno de Alberto Fernández, cuando la administración nacional alcanzó un acuerdo con el astillero Tandanor para construir un galpón modular destinado a servir como punto de partida para la futura base.

En aquella oportunidad se instaló un monolito para marcar el lugar donde estaba previsto construir el muelle. Sin embargo, esa infraestructura nunca llegó a ejecutarse.

Los primeros trabajos sobre el terreno comenzaron recién en 2023. Durante 2025, ya bajo la gestión de Milei, se completó la platea de hormigón que actualmente constituye la principal obra visible en el predio.

El esquema actual presenta una diferencia respecto del proyecto anterior. Mientras originalmente se contemplaba que Tandanor ejecutara la totalidad de la obra, ahora el Gobierno decidió que la mayor parte de los trabajos se realicen mediante licitaciones públicas.

Según fuentes del Ministerio de Defensa, en las próximas semanas se pondrán en marcha las primeras cinco licitaciones.

La planificación oficial establece que las obras comiencen el 2 de enero de 2027.

Los seis ejes de la construcción

El proyecto contempla distintas etapas de infraestructura que fueron explicadas por Daniel Francisco Finardi, director General del Material de la Armada.

La planificación está organizada en seis grandes ejes:

  • La construcción del muelle, considerada la obra principal.
  • Los obradores necesarios para ejecutar los trabajos.
  • La creación de una Unidad de Servicios Marítimos, destinada a suministrar agua, energía, combustible, practicaje y remolque.
  • El desarrollo de un área destinada a la logística antártica.
  • La urbanización del predio y la instalación de sus respectivos servicios.
  • En una etapa posterior, la relocalización de la actual Base Naval de Ushuaia y la construcción de viviendas para el personal.

Dentro de ese esquema, la prioridad será avanzar rápidamente con el muelle.

La infraestructura que actualmente utiliza la Armada en la zona no cuenta con capacidad suficiente para recibir al rompehielos Almirante Irízar ni a los buques logísticos de la clase Patagonia, que tienen una capacidad de unas 18.000 toneladas.

Por ese motivo, esas unidades deben operar actualmente desde el puerto comercial de Ushuaia.

El nuevo muelle tendrá una extensión total de 585 metros.

El objetivo establecido por la Armada es que, durante los primeros 18 meses, se complete aproximadamente el 40% de la estructura, equivalente a unos 240 metros.

Esa primera etapa permitiría que el muelle pueda recibir a las lanchas de la División Patrulladora Austral, que actualmente utilizan el muelle auxiliar de la Base Naval de Ushuaia.

La construcción completa demandaría entre 30 y 36 meses. El objetivo es que el muelle y las obras vinculadas con la logística antártica estén terminados hacia mediados o fines de 2029.

De cumplirse esos plazos, la nueva infraestructura podría recibir al rompehielos y a otras unidades de la Armada.

En paralelo, a partir de 2028 comenzaría el traslado de la actual base naval hacia el nuevo predio.

Para 2029 está prevista además la construcción de unas 450 viviendas destinadas al personal, en un sector donde actualmente ya existen algunas edificaciones que serán ampliadas.

El objetivo estratégico sobre el Atlántico Sur

Para el Gobierno, la obra no representa solamente una ampliación de infraestructura militar.

La intención es convertir a la Base Naval Integrada en un corredor estratégico hacia la Antártida, tanto para operaciones científicas como, eventualmente, para actividades comerciales.

El proyecto se desarrolla además en un contexto en el que el Gobierno observa con especial atención la posición argentina en el Atlántico Sur y las Islas Malvinas.

Desde la Armada destacan la ubicación geográfica de Ushuaia frente a otras alternativas regionales.

Actualmente, buena parte de las tareas de mantenimiento vinculadas con las operaciones antárticas se realizan desde Punta Arenas, Chile.

De acuerdo con fuentes de la Armada, Ushuaia se encuentra aproximadamente un día y medio de navegación más cerca de las aguas abiertas que la ciudad chilena, lo que representaría una ventaja en materia de tiempos y costos logísticos.

La ubicación también es considerada estratégica para otros países que desarrollan actividades en la Antártida.

El objetivo oficial es que la infraestructura permita que Argentina tenga una participación mayor en la logística vinculada con el continente antártico.

La ampliación de la pista de Petrel

El programa también incluye obras fuera del territorio continental.

En la Base Petrel, ubicada en la Antártida, está prevista una ampliación de la pista de aterrizaje que permitirá mejorar las condiciones para el arribo de aeronaves Hércules C-130.

Además, se contempla la incorporación de módulos habitacionales.

Al igual que en el caso de la Base Naval Integrada, estas obras se ejecutarán mediante procesos de licitación pública.

La combinación de ambas iniciativas busca reforzar las capacidades logísticas argentinas en el extremo sur y facilitar la conexión entre Tierra del Fuego y la Antártida.

Una apuesta a tres años

La administración de Milei plantea que esta vez el proyecto pueda superar las distintas etapas que durante décadas impidieron su concreción.

El ministro Presti sintetizó el objetivo de la actual gestión al señalar que el mandato presidencial consiste en mostrar resultados concretos y no solamente anuncios.

La obra, que comenzó a ser proyectada hace más de medio siglo y tuvo distintos intentos de puesta en marcha, tendrá ahora un cronograma definido desde 2027 hasta 2029.

El Gobierno apuesta a que la inversión prevista en el Presupuesto 2027 permita acelerar los trabajos y completar una infraestructura que considera estratégica para la defensa, la logística antártica y la presencia argentina en el Atlántico Sur.

Los próximos tres años serán determinantes para comprobar si el proyecto finalmente logra transformarse en una infraestructura operativa después de décadas de anuncios, estudios y planes que no llegaron a concretarse.