Will Der SA dejó de operar sus plantas de General Pacheco y Las Flores, donde producía indumentaria para Adidas, Puma, Lacoste, Fila, Salomon, New Balance y Macron. La empresa llegó a tener más de 300 trabajadores en Buenos Aires y sus socios atribuyeron el cierre a la falta de trabajo y a la situación económica.
La crisis que atraviesa la industria textil argentina sumó un nuevo capítulo con el cierre de Will Der SA, una empresa que durante años fabricó indumentaria deportiva para reconocidas marcas internacionales y que finalmente decidió cerrar sus plantas de General Pacheco y Las Flores, en la provincia de Buenos Aires.
La firma producía prendas para compañías como Adidas, Puma, Lacoste, Fila, Salomon, New Balance y Macron, y llegó a contar con más de 300 trabajadores en territorio bonaerense. La decisión de cerrar las dos plantas significó el despido de 120 empleados.
La situación fue comunicada por los propios socios de la compañía. Entre ellos se encuentra Santiago “Tati” Phelan, exentrenador de Los Pumas y actual presidente de la firma, quien explicó ante los trabajadores que la empresa había llegado a una situación límite por la caída de los pedidos.
El cierre no solo expone la situación particular de Will Der SA, sino que también vuelve a poner el foco sobre las dificultades que atraviesa el sector textil, uno de los segmentos industriales que registra una de las mayores contracciones en los últimos meses.
El relato de Phelan: “Los planes de trabajo desaparecieron”
En audios que trascendieron públicamente, Phelan explicó a los trabajadores las razones que llevaron a la empresa a tomar la decisión.
El exrugbier señaló que los planes de producción que sostenían la actividad prácticamente desaparecieron y que intentó buscar alternativas en otros sectores para mantener el funcionamiento de las plantas.
Según relató, llegó a buscar trabajos vinculados con empresas mineras y otros rubros para fabricar mamelucos y otros productos que permitieran mantener ocupada a la estructura productiva.
Sin embargo, esos intentos no alcanzaron para compensar la caída de los pedidos.
Phelan explicó que comenzaron a aparecer algunas órdenes de producción, pero recién proyectadas para enero, febrero y marzo del próximo año, mientras que la empresa necesitaba trabajo inmediato para sostener su funcionamiento.
“Estamos en agosto y ahora no hay laburo”, planteó el empresario al explicar la situación ante los empleados.
El planteo expone uno de los principales problemas que enfrenta la industria: aun cuando existen expectativas de nuevos pedidos a futuro, las empresas deben afrontar salarios, servicios, costos de producción y compromisos financieros en el presente.
La incertidumbre por las indemnizaciones
Otro de los puntos que generó preocupación entre los trabajadores fue la situación de las indemnizaciones.
Phelan advirtió que la empresa no podía garantizar que los pagos fueran realizados en su totalidad y señaló que se abonaría “lo que se puede pagar”.
Ante los trabajadores, sostuvo que el resultado podía ser el pago completo o incluso que no existieran recursos suficientes para afrontar las indemnizaciones.
La escena estuvo marcada por la emoción y los llantos de los empleados que recibieron la comunicación.
El empresario también rechazó que los socios hubieran vaciado la compañía antes del cierre. “No vaciamos la empresa, somos laburantes”, afirmó en los audios difundidos por BAE Negocios.
Un socio con casi 50 años en la industria
La situación también afectó especialmente a Armando Anasal, otro de los socios de Will Der SA, quien lleva casi cinco décadas vinculado a la actividad textil.
En medio de la despedida, Anasal expresó su frustración por el cierre y cuestionó el impacto de las decisiones políticas sobre la actividad industrial.
El empresario recordó que en diciembre cumplirá 50 años en el rubro textil y sostuvo que durante toda su trayectoria evitó involucrarse directamente en política porque confiaba en que el trabajo y la actividad industrial podían permitirle avanzar.
Entre lágrimas, afirmó que la situación económica y política terminó condicionando el destino de la empresa.
“La política nos hundió”, fue una de las frases que utilizó para resumir su visión sobre el momento que atraviesa la compañía.
También cuestionó a quienes respaldaron electoralmente al actual Gobierno nacional y planteó una comparación con gestiones anteriores, al sostener que, pese a las dificultades económicas de otros períodos, existía mayor capacidad de consumo.
Los números que muestran la situación financiera
La crisis de Will Der SA también aparece reflejada en sus registros financieros.
De acuerdo con los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) citados en la información, la empresa acumula 11 cheques rechazados por falta de fondos, por un total de $24.692.653,44.
Según esos registros, ninguno de esos cheques había sido abonado, por lo que la compañía presentaba un 0% de regularización.
La situación financiera se suma a la caída de los pedidos y ayuda a explicar las dificultades que enfrentó la empresa para mantener sus plantas en funcionamiento.
De más de 300 trabajadores a una estructura reducida
Will Der SA había alcanzado una estructura considerable dentro del sector textil.
Según la información disponible en su perfil de LinkedIn, la compañía llegó a tener más de 280 empleados distribuidos entre sus plantas bonaerenses, además de otras instalaciones ubicadas en Catamarca y Malvinas Argentinas, donde se dedicaba a la fabricación de medias.
En abril, la empresa declaraba contar con 70 trabajadores en Catamarca y 300 en Buenos Aires.
Después del cierre de las plantas bonaerenses, la compañía quedó con aproximadamente un tercio de esa dotación.
La reducción muestra la magnitud del impacto sobre una empresa que había logrado desarrollar una estructura productiva vinculada a algunas de las principales marcas deportivas y de indumentaria del mercado.
La industria textil atraviesa una fuerte caída
El cierre de Will Der SA se produce además en un contexto particularmente complejo para la industria textil argentina.
Según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la producción del sector cayó 25,6% interanual en mayo.
La contracción fue diez veces superior a la registrada por el conjunto de la industria manufacturera, que tuvo una caída del 2,5% durante el mismo período.
El deterioro también se observa en el acumulado del año. Entre enero y mayo, la producción textil registró una contracción del 26,5%.
Otro indicador relevante es el nivel de utilización de la capacidad instalada. Las plantas textiles funcionan actualmente al 42,2% de su capacidad, un nivel que se encuentra 16 puntos por debajo del promedio de la industria manufacturera.
Esto significa que una parte importante de la infraestructura productiva permanece sin utilizar, en línea con la caída de los pedidos y de los niveles de actividad.
Más de 25.600 empleos formales perdidos
La evolución del empleo también muestra el impacto de la crisis sobre el sector.
Desde diciembre de 2023, la industria textil perdió 383 establecimientos y más de 25.600 puestos de trabajo formales.
El ritmo de destrucción de empleo equivale, según los datos citados, a unos 1.200 puestos por mes.
En ese escenario, el cierre de Will Der SA se suma a una tendencia más amplia de reducción de plantas, menor utilización de la capacidad instalada y pérdida de puestos laborales dentro de la actividad textil.
La situación de la empresa bonaerense, que pasó de producir para grandes marcas internacionales a cerrar sus principales plantas y despedir a 120 trabajadores, vuelve así a poner en discusión el presente de la industria nacional y las dificultades que enfrentan las empresas para sostener producción y empleo.

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