27 septiembre, 2026

ADN Bonaerense

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El Gobierno flexibiliza los créditos en dólares para empresas y busca impulsar la inversión

La medida anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, permitirá ampliar el acceso al financiamiento en moneda extranjera a compañías que no generan dólares. El objetivo es movilizar los depósitos del sistema y reducir el costo del crédito, aunque la iniciativa también traslada el riesgo cambiario a las empresas.

El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, anunció una flexibilización parcial de los créditos en dólares para empresas que no generan ingresos en moneda extranjera. La medida busca impulsar la actividad económica en un contexto en el que el financiamiento en pesos continúa condicionado por tasas elevadas y niveles de morosidad.

La iniciativa permitirá que los bancos otorguen préstamos en dólares a un universo más amplio de empresas, con un límite equivalente al 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada entidad.

El objetivo del Gobierno es utilizar parte de los dólares que ya se encuentran dentro del sistema financiero para abaratar el financiamiento destinado a inversiones y, de esa manera, estimular la actividad y el empleo.

Sin embargo, la medida también plantea un interrogante para las compañías cuyos ingresos están expresados en pesos: qué sucede con sus deudas si el tipo de cambio aumenta.

El esquema depende, en buena medida, de que se mantenga la estabilidad cambiaria. Una tasa de interés menor en dólares puede resultar atractiva frente al costo del crédito en pesos, pero una eventual depreciación del peso podría incrementar significativamente el valor de la deuda.

Caputo apuesta al crédito para impulsar la inversión

“Esto apunta a que haya un mayor nivel de crédito. Principalmente en la industria de la construcción, la automotriz, etcétera. Hoy es el timing apropiado porque las tasas en pesos todavía son altas”, sostuvo Caputo al presentar la medida en el Palacio de Hacienda.

El ministro estuvo acompañado por el viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas, Federico Furiase.

Caputo puso el foco en el crecimiento de los depósitos en dólares del sector privado y en la posibilidad de que esos fondos sean utilizados para financiar nuevas inversiones.

Según los datos presentados por el ministro, los depósitos privados en dólares pasaron de alrededor de US$14.000 millones al comienzo de la gestión de Javier Milei a US$40.000 millones, mientras que los préstamos en moneda extranjera aumentaron de US$3.700 millones a US$24.700 millones.

La medida también fue presentada como complementaria a la Ley de Inocencia Fiscal, en la búsqueda de generar condiciones para que los dólares que permanecen fuera del sistema financiero ingresen al circuito formal y puedan ser canalizados hacia inversiones.

Caputo sostuvo que mantener los dólares fuera del sistema financiero implica una pérdida de oportunidades tanto para los ahorristas como para la economía, ya que los bancos pueden utilizar esos fondos para otorgar préstamos a empresas.

Según el ministro, una mayor disponibilidad de financiamiento podría mejorar la rentabilidad de determinados proyectos, favorecer la generación de empleo y contribuir a la reactivación económica.

El nuevo límite para los préstamos

La flexibilización no significa que las empresas puedan recibir dólares y utilizarlos directamente sin restricciones.

El Gobierno mantendrá la obligación de liquidar los créditos en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). De esta manera, la compañía toma el préstamo en dólares, pero debe liquidarlo en el mercado y recibe pesos.

El mecanismo también busca incrementar la oferta de divisas en el mercado cambiario.

Caputo estimó que la modificación podría habilitar un universo potencial de aproximadamente US$5.800 millones adicionales en préstamos.

Hasta ahora, los bancos podían otorgar créditos en dólares principalmente a empresas que generaban divisas o que contaban con garantías de compañías que sí tenían ingresos en moneda extranjera.

Con el nuevo esquema, esa posibilidad se amplía a todas las empresas, aunque con límites destinados a preservar la estabilidad del sistema financiero.

El Banco Central deberá adecuar las normas prudenciales luego de la modificación del Decreto 905/02. Entre las condiciones se establece que los préstamos destinados a empresas que no tengan ingresos directos o indirectos en moneda extranjera no podrán superar, en conjunto, el 15% del total de los depósitos en dólares de cada banco.

Además, las entidades deberán cumplir con un requisito de capital mínimo equivalente al 125% del establecido para otras financiaciones comparables.

Los bancos también tendrán que evaluar la capacidad de pago de las empresas ante distintos escenarios de evolución del tipo de cambio.

El riesgo de endeudarse en dólares

Uno de los principales puntos de discusión aparece en las compañías cuyos ingresos están nominados en pesos.

Una empresa podría acceder a un crédito en dólares con una tasa más baja que la de un préstamo en moneda local. Sin embargo, si el peso se deprecia, la deuda expresada en moneda nacional aumentaría.

El economista y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, cuestionó el marco legal de la medida y señaló que la Ley de Presupuesto de 2009 establece determinadas condiciones para modificar los destinos del financiamiento en moneda extranjera.

Letcher también advirtió sobre los riesgos de permitir que compañías que generan ingresos en pesos asuman obligaciones en dólares.

Según su planteo, limitar los préstamos en moneda extranjera a empresas que generan divisas permite reducir el riesgo de descalce entre ingresos y deuda. En cambio, una empresa que no produce los dólares necesarios para afrontar capital e intereses queda expuesta a los movimientos del mercado cambiario.

En la misma línea, el exdirector del Banco Central Jorge Carrera señaló que una tasa de interés más baja puede tener como contrapartida que el deudor asuma directamente el riesgo cambiario.

Carrera advirtió que una eventual depreciación del peso podría aumentar rápidamente la carga financiera de las empresas endeudadas en dólares y, en un escenario adverso, incrementar los niveles de morosidad del sistema bancario.

De esta manera, un riesgo que inicialmente queda concentrado en las empresas podría transformarse en un problema más amplio si afecta simultáneamente a compañías y entidades financieras.

La alternativa frente a las tasas en pesos

La decisión del Gobierno también expone una de las dificultades que enfrenta el programa económico: impulsar la inversión sin resignar el control sobre las variables monetarias y cambiarias.

Con las tasas en pesos todavía elevadas, el financiamiento tradicional puede resultar demasiado costoso para proyectos cuya rentabilidad no alcanza para absorber el costo financiero.

El propio Caputo reconoció que las tasas en moneda local continúan siendo altas y dificultan la rentabilidad de determinados negocios.

Por ese motivo, el Gobierno busca utilizar el mayor volumen de dólares depositados en el sistema como una alternativa para ampliar el crédito.

El desafío consiste en que una menor tasa financiera no elimina el riesgo, sino que modifica su naturaleza y lo traslada principalmente al balance de las empresas que toman los préstamos.

La estabilidad del dólar, una condición central

Uno de los interrogantes que plantea el nuevo esquema es cuánto interés tendrán las empresas con ingresos en pesos en asumir deuda en dólares.

Para que el financiamiento resulte conveniente, la estabilidad cambiaria se vuelve un factor determinante. Mientras el tipo de cambio permanezca relativamente estable, una tasa en dólares inferior a la de los préstamos en pesos puede resultar atractiva.

Pero una corrección cambiaria significativa podría multiplicar el costo de las obligaciones asumidas por las empresas.

Desde el Gobierno sostienen que el escenario actual permite avanzar debido al fuerte crecimiento de los depósitos en dólares y a la disponibilidad de fondos dentro del sistema financiero.

El Banco Central, por su parte, busca limitar los riesgos mediante el tope del 15%, mayores requerimientos de capital y evaluaciones sobre la capacidad de pago de los deudores frente a eventuales saltos del tipo de cambio.

La apuesta oficial es que el nuevo mecanismo permita generar mayor crédito, inversión, empleo y actividad económica, sin depender de una baja inmediata de las tasas en pesos. El resultado, sin embargo, estará condicionado por la evolución del dólar y por la capacidad de las empresas para afrontar obligaciones en moneda extranjera.