27 septiembre, 2026

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La inflación de julio volvería a superar el 2% y crece la preocupación por una nueva aceleración

Distintas consultoras y especialistas anticipan que el Índice de Precios al Consumidor de julio se ubicaría por encima del 1,9% registrado en junio. Alimentos, vivienda, turismo y algunos movimientos cambiarios aparecen entre los factores que explicarían la suba, mientras que las estimaciones privadas muestran diferencias sobre la magnitud del aumento.

La inflación de julio volvería a ubicarse por encima del 2%, de acuerdo con las proyecciones de distintas consultoras y con las estimaciones incluidas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central. El dato implicaría una nueva aceleración respecto del 1,9% registrado en junio.

La posibilidad de un repunte del Índice de Precios al Consumidor (IPC) vuelve a poner el foco sobre la evolución de los precios, luego de que el presidente Javier Milei hubiera anticipado en diciembre de 2025 que la inflación llegaría a cero hacia agosto del año siguiente.

En este contexto, uno de los datos que generó mayor atención fue el de la inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que alcanzó el 2,9% en julio. El indicador porteño suele funcionar como referencia previa para la medición nacional, aunque habitualmente el IPC del país se ubica algunos puntos por debajo.

Para Tomás Amerio, analista económico de la Fundación Libertad y Progreso, el resultado de julio estaría explicado por factores que actuaron en sentidos diferentes. Según su análisis, alimentos y bebidas y vivienda aportaron buena parte de las subas, mientras que la caída en indumentaria producto de las liquidaciones de temporada ayudó a moderar el índice.

El especialista también señaló que la estacionalidad vinculada con el receso invernal tuvo incidencia, aunque consideró que no modifica la tendencia general de desaceleración de la inflación.

Desde la misma institución, Vinicius Birembaum estimó que el IPC podría mantenerse alrededor del 2%. En su análisis, señaló que el tipo de cambio registró una suba desde mayo, aunque destacó que el Gobierno procura evitar movimientos bruscos y acompañar la depreciación del dólar a nivel internacional.

Según Birembaum, la intención de reducir la volatilidad cambiaria apunta a limitar el denominado pass through, es decir, el traslado de los movimientos del tipo de cambio a los precios.

El economista también consideró que el Banco Central mantiene su compromiso de comprar dólares en las distintas ruedas, con la excepción de una jornada puntual de julio que, según su análisis, podría haber estado relacionada con la fijación del tipo de cambio para la liquidación de una letra dollar linked con vencimiento a fin de mes.

Las distintas proyecciones para julio

Entre las estimaciones privadas, la consultora EcoGo, dirigida por Marina Dal Poggetto, proyectó una inflación de 2,1% para julio.

La medición estuvo influida por la evolución de los precios de alimentos y bebidas, que registraron una variación del 0,4% durante la quinta semana de julio, contribuyendo a que el resultado mensual quedara por encima del registro de junio.

Por su parte, la consultora C&T estimó una variación similar a la del mes anterior. En su análisis señaló que tanto la inflación núcleo como los componentes estacionales tuvieron una mayor incidencia, mientras que los precios regulados se mantuvieron moderados.

La consultora también destacó el impacto de las vacaciones de invierno sobre los precios vinculados al turismo. A ese factor se sumó el Mundial de fútbol, que tuvo incidencia especialmente sobre los pasajes de avión y explicó parte del comportamiento del componente estacional.

En tanto, Analytica, la consultora de Ricardo Delgado, registró en la cuarta semana de julio una suba del 0,5% en alimentos y bebidas, lo que llevó su estimación del IPC mensual al 2%.

Según esa medición, el incremento estuvo impulsado principalmente por las subas en verduras, tubérculos y legumbres, con un 8,5%, y en pescados y mariscos, con un 5,6%.

Otra de las proyecciones correspondió a LCG, que estimó inicialmente que, al trasladar las variaciones de precios de las principales divisiones de la Ciudad de Buenos Aires a las categorías utilizadas por el organismo nacional, la inflación podría ubicarse alrededor del 2,8%.

Sin embargo, al realizar un análisis más detallado de los subrubros y aplicar la estructura de ponderadores del Indec, la consultora calculó una variación promedio de 2,4% para julio.

El impacto del escenario internacional

Entre los factores que podrían incidir sobre la evolución de los precios también aparece la situación internacional.

Julián Leandro Neufeld, analista económico de la Fundación Libertad y Progreso, puso el foco en el conflicto en Medio Oriente y en la situación del estrecho de Ormuz.

Según explicó, la reactivación del conflicto hacia fines de julio derivó en el cierre parcial o total de Ormuz y Bab el Mandeb, dos pasos considerados relevantes para el comercio internacional de petróleo.

Neufeld señaló además que la participación de los hutíes desde Yemen en el segundo de esos estrechos amplió el impacto sobre el transporte de petróleo y llevó a revisar al alza las proyecciones de inflación para el cierre del año.

En ese escenario, la Fundación Libertad y Progreso espera que la inflación anual se aproxime al 29%, aunque aclaró que esa estimación permanece sujeta a la evolución del conflicto y a los acontecimientos en Medio Oriente.

Qué proyecta el Banco Central

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central también contempla una inflación todavía cercana al 2% durante los próximos meses.

El informe proyectó una inflación de 1,8% para agosto, el mismo porcentaje para septiembre, 1,7% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,8% en diciembre.

El REM también estimó una evolución del tipo de cambio, con un promedio de $1.512 en agosto, $1.546 en septiembre, $1.577 en octubre, $1.618 en noviembre y $1.652 en diciembre. Para enero de 2027, proyectó un dólar promedio de $1.688.

En relación con la evolución reciente de los precios, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, sostuvo que la tasa de inflación mensual había mostrado una reducción significativa y que el IPC promedió 2,2% mensual durante el trimestre.

Según Bausili, la desaceleración estuvo vinculada con la reversión de factores transitorios que previamente habían impulsado los precios, entre ellos la estacionalidad, educación, indumentaria, actualizaciones de las tarifas de electricidad y gas y el shock generado por la situación en Medio Oriente.

Mientras se espera el dato oficial, las distintas estimaciones privadas coinciden en que julio habría marcado una nueva aceleración respecto de junio, aunque difieren sobre su magnitud. Las proyecciones relevadas van desde alrededor del 2% hasta el 2,8%, dejando nuevamente a la inflación como uno de los principales indicadores sobre la evolución de la economía argentina.