El cruce entre el ministro Luis Caputo y la diputada Julia Strada volvió a poner sobre la mesa una discusión que suele generar confusión: la deuda pública no tiene una única forma de medirse. Dependiendo de qué pasivos se incluyan y qué indicadores se tomen como referencia, las conclusiones pueden cambiar significativamente. Analizamos las tres metodologías más utilizadas y qué muestran realmente los datos sobre cada gobierno.
¿Subió o bajó la deuda? La discusión entre Caputo y Strada muestra que todo depende de cómo se la mida
La deuda pública volvió al centro del debate político tras un fuerte intercambio entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y la diputada de Unión por la Patria, Julia Strada.
Ambos utilizaron cifras oficiales para defender posiciones completamente opuestas: mientras Caputo aseguró que «toda la deuda es kirchnerista» y sostuvo que durante la gestión de Javier Milei el endeudamiento disminuyó, Strada respondió mostrando que la deuda del Tesoro aumentó desde diciembre de 2023.
¿Quién tiene razón?
La respuesta es menos sencilla de lo que parece. Ambos utilizaron datos oficiales, pero recurrieron a metodologías diferentes para medir un fenómeno extremadamente complejo.Ese es justamente el punto central del debate.
La primera clave: no existe una única deuda pública
Cuando se habla de deuda argentina muchas veces parece que existe un solo número.
En realidad no.
Los economistas utilizan distintas mediciones porque el Estado mantiene obligaciones de naturaleza muy diferente.
Por ejemplo:
- bonos emitidos por el Tesoro;
- deuda con organismos internacionales;
- deuda entre organismos públicos;
- pasivos del Banco Central;
- Letras Intransferibles;
- reservas internacionales.
Según cuáles de esos componentes se incluyan o se excluyan, el resultado cambia considerablemente.
Por eso dos personas pueden citar cifras oficiales y, aun así, llegar a conclusiones distintas.
Primera metodología: la deuda bruta del Tesoro
Es la medición utilizada habitualmente por el Ministerio de Economía.
Incluye:
- deuda con privados;
- organismos internacionales;
- deuda intra Estado;
- Letras Intransferibles.
¿Qué muestran los datos?
En términos nominales, la deuda aumentó durante todas las presidencias desde 2003.
A grandes rasgos:
- Néstor Kirchner: +US$12.600 millones
- Cristina Kirchner: +US$81.900 millones
- Mauricio Macri: +US$53.600 millones
- Alberto Fernández: +US$112.200 millones
- Javier Milei (hasta mayo de 2026): +US$53.700 millones
Entonces… ¿la deuda siempre sube?
En valores absolutos, sí. Pero esa cifra por sí sola dice poco.
La segunda clave: no es lo mismo deber 100 que deber 100 si la economía creció
Aquí aparece uno de los indicadores más utilizados por economistas y organismos internacionales.
La relación entre deuda y Producto Bruto Interno (PBI).
¿Por qué es importante?
Porque mide la capacidad de pago.
No es igual una deuda de 100.000 millones para un país cuya economía vale un billón de dólares que para otro cuya economía apenas produce 300.000 millones.
En este caso los datos muestran otra historia.
La relación deuda/PBI
- Néstor Kirchner: cayó del 78% al 35%.
- Cristina Kirchner: subió al 52,6%.
- Mauricio Macri: llegó al 89,8%.
- Alberto Fernández: alcanzó el 97,8%.
- Javier Milei: descendió hasta aproximadamente el 70%.
¿Qué significa esto?
Que aunque la deuda nominal aumentó, el peso relativo sobre la economía disminuyó durante las gestiones de Néstor Kirchner y, hasta ahora, también durante la de Milei.
Segunda metodología: sumar la deuda del Banco Central
Aquí aparece una diferencia central entre Caputo y Strada.
Muchos economistas consideran que mirar solamente la deuda del Tesoro deja afuera otra obligación importante del Estado:
los pasivos remunerados del Banco Central.
Se trata principalmente de instrumentos utilizados para absorber pesos del mercado.
Aunque técnicamente pertenecen al Banco Central, representan compromisos financieros del Estado.
¿Qué muestran estos datos?
Cuando se suman:
- deuda del Tesoro;
- pasivos del Banco Central,
el panorama cambia. En esta medición:
- Néstor Kirchner: +US$29.100 millones
- Cristina Kirchner: +US$101.900 millones
- Mauricio Macri: +US$32.500 millones
- Alberto Fernández: +US$164.800 millones
- Javier Milei: -US$800 millones
Es la metodología utilizada por Caputo.
¿Por qué durante Milei aparece una baja?
Porque gran parte de la deuda del Banco Central fue trasladada al Tesoro.
Es decir:
la deuda no desapareció.
Cambió de organismo.
Al mismo tiempo, los pasivos remunerados del BCRA disminuyeron fuertemente.
Eso explica buena parte de la reducción que muestra esta metodología.
Tercera metodología: incorporar las reservas internacionales
Algunos especialistas consideran que ninguna medición está completa sin analizar otro elemento fundamental:
las reservas del Banco Central.
¿Por qué?
Porque un país con mayor deuda pero muchas reservas tiene una situación financiera distinta a otro con la misma deuda y sin dólares disponibles.
Por eso algunos estudios calculan:
- deuda con privados;
- deuda con organismos internacionales;
- pasivos del Banco Central;
- reservas netas.
Además eliminan la deuda entre organismos públicos porque consideran que no modifica el patrimonio consolidado del Estado.
¿Qué muestran esos números?
Con esta metodología:
- Néstor Kirchner redujo la deuda en US$32.800 millones.
- Cristina Kirchner la aumentó en US$23.000 millones.
- Mauricio Macri la incrementó en US$47.700 millones.
- Alberto Fernández registró el mayor aumento: US$109.200 millones.
- Javier Milei muestra una reducción de US$17.300 millones.
Esta metodología intenta medir no sólo cuánto debe el Estado sino también cuántos activos posee para afrontar esos compromisos.
Entonces… ¿quién tiene razón?
La respuesta correcta es que ambos utilizaron recortes distintos de la realidad.
Luis Caputo eligió una metodología que incorpora los pasivos del Banco Central.
Julia Strada utilizó otra que excluye determinados instrumentos como las Letras Intransferibles.
Ninguna cifra es falsa. Pero ninguna refleja por sí sola toda la situación financiera del Estado.
La verdadera discusión no es cuánto se debe, sino qué tan sostenible es esa deuda
Para los analistas internacionales, la pregunta relevante no suele ser el monto absoluto.
Lo importante es responder cuestiones como:
- ¿La economía crece?
- ¿El Estado genera superávit?
- ¿Puede refinanciar sus vencimientos?
- ¿Tiene reservas suficientes?
- ¿La deuda está en pesos o en dólares?
- ¿Quiénes son los acreedores?
Todos esos factores determinan si una deuda resulta manejable o representa un riesgo de crisis.
Por eso organismos como el FMI o el Banco Mundial no observan únicamente el volumen de deuda, sino también su composición, sus plazos, su moneda y la capacidad futura de pago.
La lectura de fondo
La discusión entre Caputo y Strada expone un problema recurrente del debate económico argentino: la utilización de indicadores parciales para reforzar posiciones políticas. La deuda pública es uno de los conceptos más complejos de las finanzas del Estado y no admite respuestas simples.
Según la metodología elegida, puede afirmarse que la deuda aumentó, disminuyó o incluso que mejoró su sustentabilidad relativa. Por eso, más que preguntarse quién «ganó» la discusión, el verdadero desafío consiste en comprender qué mide cada indicador y qué aspectos deja fuera del análisis.
En economía, el contexto suele ser tan importante como el dato.

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