11 mayo, 2026

ADN Bonaerense

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Bullrich marca territorio en la Ciudad: entre la tregua con Karina y el desafío a Jorge Macri

La senadora recorrió Villa Lugano junto a Pilar Ramírez, espada clave de «El Jefe» en la Legislatura. Una foto de alto voltaje político que busca suturar las heridas tras el «fuego amigo» contra Manuel Adorni y posicionar a la exministra en la disputa por el control porteño.

En política, una caminata rara vez es solo ejercicio aeróbico. La recorrida de Patricia Bullrich por Villa Lugano este viernes, escoltada por la legisladora karinista Pilar Ramírez, funcionó como un potente ejercicio de control de daños y, a la vez, de ambición territorial. La postal llega en el momento de mayor tensión interna: apenas días después de que Bullrich «escupiera para arriba» —según definieron en la Rosada— al exigirle a Manuel Adorni celeridad con su declaración jurada. Al mostrarse con Ramírez, una de las dirigentes de máxima confianza de Karina Milei, Bullrich intenta enviar un mensaje de paz hacia la Quinta de Olivos, mientras que, en paralelo, le recuerda al PRO que ella no necesita pedir permiso para caminar el sur de la Ciudad ni para marcarle la cancha a la gestión de Jorge Macri.

La actividad, que incluyó una visita a la emblemática fábrica de juguetes Ruibal y charlas con comerciantes, dejó lecturas cruzadas en los pasillos de la política porteña. Para La Libertad Avanza (LLA), la presencia de Bullrich es un activo que aporta el volumen territorial del que carecen sus cuadros técnicos; para el bullrichismo, es la confirmación de que la senadora se siente «dueña de sus votos» y dispuesta a ocupar el vacío que el desgaste de Adorni empieza a dejar en la oferta electoral del oficialismo. En el entorno de la Casa Rosada intentaron aplicar paños fríos asegurando que la cita estaba «agendada hace semanas», pero la oportunidad de la foto sugiere que Bullrich sabe aprovechar el repliegue táctico del vocero presidencial para revalidar su perfil de líder de acción.

Sin embargo, el destinatario más nítido de este movimiento parece estar en la sede de la calle Uspallata. La autonomía con la que Bullrich se desplaza dentro del ecosistema libertario es una señal de alarma para el macrismo tradicional. Mientras el jefe de Gobierno, Jorge Macri, intenta mantener un equilibrio precario con Nación, la senadora acelera a fondo con críticas a la gestión local, sugiriendo que la «fusión» entre el PRO y LLA podría materializarse con ella como vértice principal en la Ciudad. Con el karinismo bendiciendo la recorrida, la pregunta que queda flotando es si Bullrich está actuando como una aliada fiel o si ha comenzado una carrera propia que podría reconfigurar las candidaturas de 2027 mucho antes de lo previsto.

La «foto de la paz» en Villa Lugano no oculta las grietas, pero demuestra que en el universo libertario, Bullrich sigue siendo la dirigente con mayor capacidad para caminar la calle y convertir una crisis interna en una oportunidad de despliegue territorial.