25 abril, 2026

ADN Bonaerense

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La percepción de vulnerabilidad laboral alcanza su pico máximo en la gestión actual

Un relevamiento de Opina Argentina indica que el 67% de la población teme por la estabilidad de sus ingresos, en un marco de caída sostenida del empleo registrado.

Las 3 claves para entender el salto en la incertidumbre social radican en la combinación de una inflación que no cede, el parate de la actividad económica y la confirmación estadística de una sangría de puestos de trabajo. El temor al desempleo no es solo una sensación térmica; es la respuesta social a un escenario donde, según datos oficiales y privados, la destrucción de empleo registrado ya alcanza a 22 provincias, configurando un problema de alcance nacional con impacto directo en el consumo.

Desde nuestra perspectiva, el contexto detrás de este aumento de 9 puntos porcentuales en el temor al desempleo desde diciembre responde a una tendencia que se aceleró bruscamente entre marzo y abril de 2026. Este incremento del 58% al 67% refleja que la preocupación ha dejado de ser exclusiva de los sectores informales para instalarse de lleno en el núcleo de la clase media trabajadora, que observa cómo la recesión comienza a golpear las puertas de las empresas y fábricas.

El trasfondo de esta realidad se apoya en una consecuencia ineludible de la política de ajuste: la pérdida de más de 200.000 puestos de trabajo registrados desde el inicio de la gestión. El impacto de esta medida en la psiquis colectiva es profundo, especialmente cuando el empleo mensual acumula ocho meses consecutivos de retroceso. Exceptuando los enclaves energéticos de la Patagonia, el resto del mapa productivo argentino muestra signos de debilidad estructural que la sociedad percibe antes que los balances oficiales.

Lo que nadie está diciendo sobre este fenómeno es que el nivel de desconfianza actual superó los registros de todo el año 2025. Los datos de la consultora Politikon Chaco refuerzan esta mirada analítica: la caída del 3,2% en el volumen total de empleo nacional explica por qué casi 7 de cada 10 argentinos hoy consideran que su fuente de ingresos, o la de su familia, está en una situación de riesgo inminente.

La sostenibilidad del programa económico enfrentará en los próximos meses el desafío de contener una demanda social que ya no solo reclama por el poder adquisitivo, sino por la preservación misma de su lugar en el sistema productivo.