23 abril, 2026

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Un fármaco experimental logra duplicar la supervivencia en pacientes con cáncer de páncreas

Un ensayo internacional liderado por la Universidad de Northwestern demostró que la combinación de un nuevo medicamento con quimioterapia reduce el riesgo de muerte en un 38%.

Un avance científico de escala global ha encendido una luz de esperanza en el tratamiento del cáncer de páncreas, uno de los tumores más agresivos y difíciles de abordar. Un estudio clínico internacional, publicado recientemente en la revista Nature Medicine, reveló que el uso del fármaco experimental elraglusib logró que el 44% de los pacientes con diagnóstico metastásico alcanzara el año de vida, duplicando la tasa de supervivencia registrada con los tratamientos convencionales.

El ensayo de fase II, coordinado por el profesor Devalingam Mahalingam de Northwestern Medicine, contó con la participación de 233 pacientes en 60 centros de salud distribuidos entre América del Norte y Europa. Los resultados indican que la mediana de supervivencia se extendió a 10,1 meses en el grupo que recibió la terapia combinada, frente a los 7,2 meses del grupo de control que solo recibió quimioterapia estándar.

La clave de este avance reside en el mecanismo de acción del elraglusib. A diferencia de los fármacos tradicionales, esta molécula actúa bloqueando la proteína GSK-3 beta, la cual favorece el crecimiento del tumor y debilita el sistema inmunitario. Al inhibir esta proteína, el tratamiento «reprograma» el entorno del tumor, permitiendo que las defensas naturales del cuerpo reconozcan y ataquen las células malignas de manera más eficiente.

Respecto a la seguridad del tratamiento, los investigadores reportaron que los efectos secundarios —como fatiga y disminución de glóbulos blancos— fueron similares a los de la quimioterapia habitual y resultaron reversibles. Esto permitió que la mayoría de los participantes mantuviera una calidad de vida estable y continuara con su rutina diaria durante el proceso clínico.

De cara al futuro, el equipo científico ya se encuentra planificando un ensayo de fase III para validar estos hallazgos de forma definitiva. Además, se investiga si este enfoque de inmunoterapia personalizada podría ser efectivo en otros tipos de tumores sólidos, lo que marcaría un cambio de paradigma en la oncología moderna.

Aunque los especialistas mantienen un «optimismo cauteloso», este hallazgo representa el progreso más significativo en décadas para una enfermedad que, hasta hoy, presentaba opciones terapéuticas muy limitadas. La comunidad científica aguarda ahora la confirmación de estos datos para su posible implementación en la práctica clínica general.