El indicador aumentó cuatro puntos respecto de la medición anterior y alcanzó a unos 15,5 millones de personas al extrapolar los datos de los principales centros urbanos al total de la población. La indigencia, en tanto, llegó al 7,5%, mientras que la pobreza mostró un fuerte impacto entre niños y adolescentes.
La pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre del año, de acuerdo con los datos consignados en la medición del INDEC. El resultado representa un incremento respecto del período anterior y, al extrapolar los porcentajes registrados en los centros urbanos al conjunto de la población, equivale a unos 15,5 millones de personas en situación de pobreza.
El mismo informe ubicó la indigencia en el 7,5% de la población, lo que representa alrededor de 3,6 millones de personas al considerar la extrapolación al total nacional.
La evolución implica que, respecto del segundo semestre de 2025, se sumaron aproximadamente 2,05 millones de personas pobres.
Cómo se distribuyen los indicadores
La medición contempla tanto la situación de las personas como la de los hogares. En el caso de las personas, el 32,3% quedó por debajo de la línea de pobreza, mientras que la indigencia alcanzó al 7,5%.
Si se toma únicamente a los centros urbanos relevados, la pobreza alcanzó a 9,7 millones de personas, mientras que unas 2,2 millones se encontraban en situación de indigencia. La extrapolación de esos porcentajes al total de la población lleva las cifras a aproximadamente 15,5 millones y 3,6 millones, respectivamente.
Cuando el análisis se realiza sobre los hogares, la pobreza alcanzó al 24,4% de las familias, mientras que la indigencia llegó al 5,6%.
A su vez, los denominados pobres no indigentes representaron el 24,8% del total de la población. Entre los hogares, ese grupo alcanzó al 18,8%.
Un aumento respecto del segundo semestre de 2025
La comparación con la medición correspondiente al segundo semestre de 2025 muestra un incremento de la pobreza tanto entre los hogares como entre las personas.
En los hogares, la incidencia de la pobreza aumentó 3,4 puntos porcentuales, mientras que entre las personas el incremento fue de 4,1 puntos.
La indigencia también registró una suba. En este caso, el aumento fue de 0,8 puntos porcentuales en los hogares y de 1,2 puntos entre las personas.
De esta manera, la nueva medición muestra un deterioro respecto del semestre inmediatamente anterior, tanto en la cantidad de hogares afectados como en la proporción de personas que quedaron por debajo de las líneas establecidas para medir pobreza e indigencia.
La distancia entre los ingresos y la canasta básica
Otro de los datos relevantes aparece al observar los ingresos de los hogares pobres en relación con el costo de la Canasta Básica Total (CBT).
Durante el período analizado, el ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $922.755, mientras que la CBT promedio correspondiente a ese grupo de hogares alcanzó los $1.440.395.
La diferencia entre ambos valores muestra la distancia existente entre los recursos con los que cuentan esos hogares y el monto necesario para superar la línea de pobreza.
Desde el INDEC señalaron que la distancia entre los ingresos de los hogares pobres y la CBT aumentó respecto del segundo semestre de 2025.
El dato permite observar que el problema no se limita a la cantidad de hogares que quedan por debajo de la línea de pobreza, sino también a la magnitud de la brecha entre sus ingresos y el valor de la canasta utilizada para establecer esa condición.
Los menores de edad, entre los grupos más afectados
La distribución de la pobreza por grupos etarios vuelve a mostrar diferencias importantes.
El grupo de 0 a 14 años presentó una incidencia de pobreza del 44,5%. Es decir, casi la mitad de las personas de esa franja etaria forman parte de hogares cuyos ingresos se encuentran por debajo de la línea de pobreza.
Entre las personas de 15 a 29 años, la incidencia alcanzó el 36,9%, mientras que en el grupo de 30 a 64 años se ubicó en el 28,8%.
En la población de 65 años y más, en tanto, el porcentaje de personas bajo la línea de pobreza fue del 14,8%.
Los datos muestran así una diferencia significativa según la edad, con una mayor incidencia entre los sectores más jóvenes de la población.
La explicación de Christian Buteler
A partir de los nuevos números, el economista Christian Buteler planteó una interpretación sobre el cambio en la dinámica del indicador.
Según su análisis, durante 2024 la pobreza había alcanzado un máximo como consecuencia del impacto del proceso inflacionario y devaluatorio de 2023. Luego, sostuvo que la fuerte desinflación registrada durante 2025 había generado un alivio temporal.
Para Buteler, el escenario actual presenta una diferencia respecto de aquella etapa. En sus palabras, “la dinámica de la pobreza cambió de motor” y actualmente el problema estaría asociado, según su interpretación, a una caída de los ingresos más que a un salto de los precios.
La lectura del economista apunta así a explicar el aumento registrado en la nueva medición a partir de la relación entre la evolución de los ingresos de los hogares y el costo de las canastas utilizadas para determinar las líneas de pobreza e indigencia.
La comparación con el primer semestre de 2024
El dato también fue contrastado con el registrado durante el primer semestre de 2024.
En ese período, la pobreza había alcanzado al 52,9% de la población, mientras que la indigencia se había ubicado en el 18,1%.
Frente a esos valores, la medición actual muestra una reducción de 20,6 puntos porcentuales en la pobreza y de 10,6 puntos en la indigencia.
El ministro de Economía, Luis Caputo, puso el foco precisamente en esa comparación al referirse a los nuevos resultados. Señaló que, aunque los indicadores aumentaron respecto del semestre previo, se mantienen por debajo de los niveles registrados durante el primer semestre de 2024.
De acuerdo con el planteo de Caputo, la pobreza pasó del 52,9% al 32,3% entre ambos períodos, mientras que la indigencia descendió del 18,1% al 7,5%.
Un indicador que vuelve a mostrar un deterioro semestral
La nueva medición deja, de esta manera, dos referencias diferentes para analizar la evolución de la pobreza.
Por un lado, respecto del segundo semestre de 2025, el indicador registró una suba: aumentaron tanto la proporción de personas pobres como la de hogares alcanzados por la pobreza y la indigencia.
Por otro lado, en la comparación con el primer semestre de 2024, los porcentajes actuales se encuentran considerablemente por debajo de aquellos niveles.
El dato central del período es, por lo tanto, el aumento registrado en el corto plazo: el 32,3% de la población quedó por debajo de la línea de pobreza y el 7,5% bajo la línea de indigencia.
La cifra representa aproximadamente 15,5 millones de personas pobres y 3,6 millones de indigentes al extrapolar los resultados de los centros urbanos al total de la población, mientras que la incidencia más elevada continúa concentrándose entre los grupos de menor edad.

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