27 septiembre, 2026

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La recaudación de agosto quedó en cero: qué revela el cambio en los impuestos sobre la economía argentina

La recaudación tributaria no tuvo crecimiento real en agosto, mientras el acumulado del año cayó 3,8%. El dato adquiere otra dimensión al observar su composición: aumentaron con fuerza los Derechos de Exportación y los impuestos sobre combustibles, mientras retrocedieron los tributos vinculados al consumo, las transacciones y las importaciones.

La recaudación tributaria de agosto de 2026 no registró crecimiento en términos reales respecto del mismo mes del año pasado, de acuerdo con la estimación realizada por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) a partir de los datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

En términos nominales, los ingresos tributarios aumentaron 33,5% interanual. Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, ese incremento desaparece y el resultado queda en 0,0% real. Es decir, el Estado recaudó en agosto, medido en moneda constante, prácticamente lo mismo que durante el mismo mes de 2025.

El comportamiento tampoco mejora cuando se observa el acumulado. Durante los primeros ocho meses de 2026, la recaudación registra una caída real del 3,8% y suma así siete meses consecutivos de descenso.

Pero el dato que permite interpretar con mayor profundidad la situación no es solamente cuánto recaudó el Estado, sino de dónde provienen esos recursos. La composición de los ingresos tributarios permite observar qué sectores de la economía están generando una mayor parte de los fondos que ingresan al fisco y cuáles muestran un retroceso.

La estructura de los impuestos como reflejo de la economía

La relación entre el sistema tributario y la estructura económica fue estudiada desde hace más de un siglo.

El economista Joseph Schumpeter, en La crisis del Estado fiscal de 1918, planteó que la historia tributaria de una sociedad constituye una herramienta fundamental para comprender su evolución. En una línea similar, su contemporáneo Rudolf Goldscheid describió al presupuesto como el esqueleto del Estado, despojado de sus componentes ideológicos.

La idea que surge de esa tradición de la sociología fiscal es que la forma en que un Estado obtiene sus recursos también permite conocer qué sectores de la economía tienen mayor peso.

Desde esa perspectiva, los números de agosto presentan un contraste importante.

Los Derechos de Exportación aumentaron 91,1% en términos reales y se convirtieron en el tributo que mostró el mayor crecimiento durante el mes.

También avanzó la recaudación del Impuesto a los Combustibles, que tuvo una suba nominal del 50,4%. Sin embargo, el origen de ese incremento no estaría en un mayor consumo, sino en las actualizaciones aplicadas a este impuesto por encima de la inflación.

Al mismo tiempo, los tributos que reflejan de manera más directa el comportamiento de la economía interna tuvieron resultados negativos.

El IVA neto cayó 6,1% en términos reales, mientras que el Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios, conocido como impuesto al Cheque, retrocedió 9%.

La caída fue todavía mayor en los Impuestos Internos, que disminuyeron 18,7%, y en los Derechos de Importación, con una baja real del 19,3%.

El caso de Ganancias presenta una situación diferente. Este impuesto aumentó 8,8% real, aunque el incremento estuvo explicado por anticipos extraordinarios de sociedades correspondientes al balance de 2025.

Por lo tanto, según la interpretación planteada en la nota, ese crecimiento no necesariamente representa una mejora sostenida de la capacidad de generación de ingresos de la economía. Se trata de un ingreso extraordinario asociado a ejercicios anteriores y no de una señal de que las empresas estén generando mayores ganancias de manera permanente.

Qué relación existe entre desarrollo económico y estructura tributaria

Para interpretar estos movimientos, la nota recurre a una tradición de la teoría fiscal que vincula la evolución de los impuestos con el desarrollo económico.

El economista Harley Hinrichs, en A General Theory of Tax Structure Change During Economic Development, publicada en 1966, sostuvo que las economías con menor nivel de desarrollo suelen depender en mayor medida de impuestos considerados más sencillos de recaudar, especialmente aquellos vinculados al comercio exterior.

A medida que una economía se diversifica y aumenta su nivel de desarrollo, esa estructura tiende a modificarse. Ganan mayor importancia los impuestos internos y directos, particularmente aquellos relacionados con la renta.

El economista Richard Musgrave, una de las principales referencias de las finanzas públicas modernas, desarrolló una idea relacionada a través del concepto de tax handles. El término refiere a las bases sobre las cuales un Estado tiene capacidad efectiva para cobrar impuestos, que también cambian de acuerdo con el grado de desarrollo y la estructura productiva.

La lógica detrás de estos planteos es que una economía más compleja y diversificada ofrece al Estado una mayor variedad de fuentes de recaudación. En cambio, cuando el sistema depende fuertemente de determinados sectores o de las operaciones de frontera, la capacidad fiscal queda más expuesta a los movimientos del comercio y de los precios internacionales.

El contraste que plantean los datos argentinos

La interpretación presentada para agosto parte de que la evolución reciente de la recaudación argentina estaría mostrando un movimiento inverso al esperado en un proceso de desarrollo económico.

En lugar de observar una mayor participación de los impuestos asociados a la actividad interna, el crecimiento más fuerte aparece en los Derechos de Exportación, mientras los tributos relacionados con el consumo, las transacciones y las importaciones muestran retrocesos.

A esto se suma el comportamiento del impuesto a los combustibles, cuyo incremento estaría relacionado con actualizaciones regulatorias y no con un aumento de la actividad económica.

Desde la perspectiva de Hinrichs y Musgrave utilizada en la nota, esa combinación puede interpretarse como una señal de mayor dependencia de las actividades vinculadas al comercio exterior y de ingresos determinados por decisiones regulatorias, en lugar de una expansión sostenida de las bases tributarias internas.

Capacidad fiscal y estructura productiva

La relación entre capacidad fiscal y desarrollo también aparece en trabajos más recientes.

Timothy Besley y Torsten Persson, en Pillars of Prosperity, asociaron el desarrollo económico con la capacidad de los Estados para construir sistemas fiscales capaces de gravar de manera sostenida la renta y el consumo internos.

Cuando esa capacidad es limitada, los Estados pueden quedar más condicionados a impuestos relacionados con las fronteras y el comercio exterior, que presentan una mayor exposición a los precios internacionales y a las condiciones externas.

A su vez, Kenneth Sokoloff y Eric Zolt analizaron la experiencia de los países americanos y señalaron la relación entre las economías orientadas a la exportación de recursos y la formación de sistemas tributarios de menor complejidad, condicionados por la estructura productiva y la dotación de recursos.

Aplicada a los datos argentinos, esa mirada pone el foco en una combinación concreta: el crecimiento de los ingresos asociados a las exportaciones y a determinados ajustes regulatorios ocurre al mismo tiempo que se debilitan varios de los impuestos que reflejan la actividad económica doméstica.

El resultado es una estructura tributaria que, según el análisis planteado, aparece cada vez más concentrada en determinados recursos primarios y en fuentes de recaudación que no dependen necesariamente de una expansión generalizada del consumo, la producción y el empleo.

Qué significa realmente el «0% real»

Por eso, el 0% de crecimiento real de la recaudación en agosto puede resultar engañoso si se observa únicamente como un número aislado.

El Estado recaudó, en términos reales, prácticamente lo mismo que un año atrás. Pero detrás de ese empate existe un cambio en la composición de los ingresos.

Por un lado, aumentaron con fuerza los Derechos de Exportación y los recursos provenientes de impuestos actualizados por decisiones regulatorias. Por otro, retrocedieron tributos vinculados con el consumo interno, las operaciones bancarias, los impuestos internos y las importaciones.

La diferencia es relevante porque los impuestos no solamente representan ingresos para el Estado. También funcionan como un indicador indirecto de qué actividades económicas están generando las bases sobre las cuales se sostiene el sistema fiscal.

En esa lectura, una recaudación que crece cuando aumentan las retenciones o determinadas tarifas, pero se debilita cuando se enfría el consumo y disminuyen las transacciones internas, puede ser interpretada como una señal de transformación de la estructura económica.

El diagnóstico planteado en la nota es que el «0% real» no debería leerse simplemente como estabilidad recaudatoria, sino como el resultado de dos movimientos contrapuestos: mientras algunos sectores vinculados con los recursos primarios y determinadas regulaciones sostienen los ingresos, las bases relacionadas con la economía interna pierden peso.

La discusión, entonces, no pasa solamente por cuánto recauda el Estado, sino por qué tipo de economía está detrás de esa recaudación.

Desde esta perspectiva, los números de agosto sugieren una matriz productiva más concentrada en los recursos primarios y menos apoyada en el consumo, la producción interna y otras actividades capaces de generar mayor valor agregado.

El desafío que plantea este enfoque no sería únicamente incrementar la recaudación, sino modificar las bases sobre las que se generan los recursos fiscales, de modo que vuelvan a tener mayor peso el trabajo, la producción y la innovación.