27 septiembre, 2026

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Indonesia: un terremoto de magnitud 7,7 dejó al menos 38 muertos y provocó la evacuación de miles de personas

El fuerte sismo sacudió la isla de Flores durante la mañana del sábado y causó daños en viviendas, edificios e infraestructura. Las autoridades emitieron una alerta de tsunami que luego fue levantada y desplegaron equipos de emergencia para buscar sobrevivientes en las zonas más afectadas.

Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió este sábado la costa de la isla de Flores, en Indonesia, y dejó al menos 38 personas muertas, además de decenas de heridos y numerosos daños materiales. El fuerte movimiento provocó el derrumbe de edificios, deslizamientos de tierra y la evacuación de unas 2.000 personas en las zonas afectadas.

El sismo se produjo durante las primeras horas de la mañana, con epicentro ubicado aproximadamente 68 kilómetros al noroeste de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El movimiento tuvo una profundidad de alrededor de 10 kilómetros y fue seguido por varias réplicas.

Las autoridades indonesias informaron que, además de las víctimas fatales, dos personas resultaron gravemente heridas y otras 11 sufrieron heridas leves. Los equipos de emergencia continúan trabajando en las zonas afectadas mientras se evalúa el alcance total de los daños.

Alerta de tsunami y evacuaciones

Tras el terremoto se emitió inicialmente una alerta de tsunami, lo que llevó a numerosos residentes de las zonas costeras a desplazarse hacia lugares más elevados.

La advertencia fue posteriormente levantada después de que las autoridades determinaran que no existía una amenaza mayor. En algunas zonas se registraron olas de hasta aproximadamente un metro de altura.

La Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia informó que alrededor de 2.000 habitantes fueron evacuados, principalmente como medida preventiva ante la posibilidad de nuevas réplicas y movimientos del mar.

Derrumbes y graves daños en Flores

El terremoto se sintió en diferentes puntos de Flores y provocó daños en centros de salud, escuelas, oficinas gubernamentales y más de 50 viviendas.

Las imágenes difundidas después del sismo mostraron estructuras dañadas y edificios derrumbados, mientras que numerosos habitantes abandonaron sus viviendas ante el temor de nuevos movimientos.

Los deslizamientos de tierra también complicaron la circulación y dificultaron el acceso de los equipos de rescate a algunas comunidades. La infraestructura vial sufrió cortes y los problemas de comunicación y suministro eléctrico complicaron las tareas de emergencia.

Uno de los episodios registrados ocurrió en el Seminario Mayor de San Pedro, en Sikka, donde estudiantes y religiosas se encontraban durante la misa matutina cuando se derrumbó el techo de un salón de actos.

El rector del seminario, el padre Guidelbertus Tanga, relató que los presentes huyeron mientras parte de la estructura se desplomaba. Un sacerdote sufrió una fractura en una pierna después de saltar desde el segundo piso de un edificio durante el terremoto.

En otras localidades, los habitantes también describieron momentos de fuerte pánico. Residentes de Talibura contaron que familias enteras abandonaron sus casas y buscaron zonas más seguras inmediatamente después del movimiento.

Rescates en zonas de difícil acceso

La respuesta de emergencia se encuentra condicionada por la geografía de Flores, una isla montañosa con numerosas comunidades distribuidas en áreas de difícil acceso.

Las autoridades desplegaron helicópteros y equipos especializados de emergencia, mientras que los rescatistas trabajan entre los escombros para localizar posibles sobrevivientes.

Las tareas también se ven afectadas por los cortes de rutas, las dificultades de comunicación y los deslizamientos provocados por el propio terremoto.

En una de las zonas más afectadas, un deslizamiento de tierra provocó la muerte de varias personas y dejó sectores aislados, por lo que las autoridades continúan evaluando la situación y ampliando las operaciones de asistencia.

Indonesia, en una de las regiones sísmicas más activas

Indonesia se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa zona caracterizada por una elevada actividad sísmica y volcánica.

El país, compuesto por más de 17.000 islas, ha sufrido numerosos terremotos y tsunamis de gran magnitud a lo largo de su historia.

Uno de los antecedentes más devastadores ocurrió en 2004, cuando un terremoto de magnitud 9,1 frente a Sumatra desencadenó un tsunami en el océano Índico que provocó más de 220.000 muertes en las costas de distintos países, con Indonesia como uno de los territorios más afectados.

Más recientemente, en 2018, un terremoto de magnitud 6,9 golpeó la isla de Lombok y dejó cientos de muertos. Ese mismo año, un terremoto y posterior tsunami de magnitud 7,5 afectaron a la isla de Sulawesi y provocaron también cientos de víctimas.

El nuevo terremoto de Flores vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de Indonesia frente a los fenómenos sísmicos. Mientras continúan las réplicas y las tareas de rescate, las autoridades mantienen el operativo desplegado para asistir a las comunidades afectadas y determinar el impacto definitivo del desastre.